Visa y Mastercard se despiden de Cuba: ¿a quién perjudica más la asfixia económica y energética?

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La principal industria de Cuba, el turismo, está virtualmente sentenciada. El 3 de junio, a dos días del plazo fijado por Estados Unidos para evadir sanciones, se conoció que Visa y Mastercard dejarán de operar en la isla, pero la decisión no solo involucra a los visitantes extranjeros, sino a muchas otras operaciones financieras en un país que colapsa.

El banco privado extranjero que ofrecía los servicios financieros que permitían el pago con estas tarjetas decidió poner fin a su relación con Fincimex, una filial del conglomerado militar GAESA, al que apuntan las presiones estadounidenses.

La interrupción entró en vigencia a las 2 p.m. del miércoles (hora local), dando plazo de esta forma a que se cumplan el 6 de junio las 72 horas que tardan regularmente en hacerse efectivas las transacciones internacionales mediante terminales de puntos de venta, y poniendo fin a 32 años de operación conjunta.

De esta forma, la entidad en cuestión (cuyo nombre no fue revelado) cumplía también con la fecha límite fijada por la orden ejecutiva firmada el 1 de mayo por el presidente Donald Trump, que reforzó las sanciones contra Cuba, ampliándolas a empresas que hicieran negocios con figuras del liderazgo político de la isla.

Cuando GAESA fue incluida en la lista de designados el 7 de mayo, cualquier entidad que tuviera relaciones con sus múltiples filiales (en negocios tan diversos como turismo, comercio minorista, industria militar y envío de remesas familiares) quedó sujeta a sanciones secundarias.

La orden ejecutiva traía consigo consecuencias tan graves como congelación de activos de empresas extranjeras, incautación de sus cuentas en Estados Unidos y prohibición de viaje de sus accionistas, inversores y empleados, eliminando prácticamente su actividad en el sistema financiero estadounidense.

"Dicha interrupción se relaciona directamente con la Orden Ejecutiva No. 14404 del 1 de mayo, emitida por el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, como parte de su estrategia de asfixia contra el pueblo de Cuba", señaló el Banco Central de Cuba en el comunicado que informó sobre el fin de actividades de Visa y Mastercard.

 "Cuba se ve imposibilitada de recibir ingresos como resultado de la comercialización de bienes y servicios por intermedio de tarjetas internacionales de probado alcance tales como Visa y Mastercard", agregó el ente emisor.

La salida de estos medios de pago supone para Cuba el fin de cualquier conexión financiera con el exterior, de modo que además del turismo y el comercio electrónico, se verá afectada la recepción de remesas familiares.

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Despedidas en cascada: la isla se apaga

La partida de Visa y Mastercard se une a la de las cuatro principales cadenas hoteleras que operaban en el país: las españolas Meliá e Iberostar, la canadiense Blue Diamond y la indonesia Archipelago International, el grupo de este rubro más grande del sudeste asiático, que operaba seis alojamientos en la isla.

El asiático fue el último en unirse a la estampida, al anunciar su retirada el miércoles debido a una "situación global (que) es incierta por ahora", como lo señaló su director de comunicaciones, Sari Purbaningrum.

Ese mismo día desmontó el letrero del Grand Aston, que operaba frente al malecón de La Habana, y precisó que "los hoteles dejarán de formar parte del catálogo de Archipelago International, dejarán de usar la marca Aston y no participarán en ningún programa del grupo".

Trabajadores desmontan el letrero de la fachada del hotel Grand Aston en el malecón de La Habana el 3 de junio de 2026.
Trabajadores desmontan el letrero de la fachada del hotel Grand Aston en el malecón de La Habana el 3 de junio de 2026. AP Photo/Ramon Espinosa – Ramon Espinosa

Todas las cadenas han cancelado concretamente la operación de los establecimientos que administraba de forma conjunta con Gaviota S. A., la filial turística de GAESA, lo que significa que Meliá se desprendió de 15 de los 34 hoteles que gestionaba en la isla.

Una solución similar aplicó Iberostar, que mantendrá las operaciones con Cubacan y Caribe, ambas empresas hoteleras dependientes del Ministerio de Turismo, pero dejará las que implican vínculos con GAESA.

La salida de Meliá no solo significa que la industria turística local no podrá seguir ofreciendo las 14.000 habitaciones que la cadena ponía a disposición a través de sus hoteles, sino que comprometerá miles de empleos de cubanos que trabajaban en los alojamientos y otros servicios derivados del turismo.

Lee Schlenker, investigador asociado en el programa Sur Global del Instituto Quincy (un laboratorio de ideas de Washington), le dijo a la agencia AP que la salida de estas cadenas tendrá “grandes implicaciones para el pueblo cubano, no solo para GAESA. Hay miles de cubanos que trabajan en estos hoteles”.

El sector turístico se encontraba ya en crisis antes de estas sanciones, debido en gran medida al deterioro de la infraestructura energética, que se ha agravado con el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, obligando a los cubanos a pasar varias horas al día sin servicio eléctrico.

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Un coche clásico pasa frente al hotel Paseo del Prado, perteneciente a la cadena canadiense Blue Diamond Resort el 2 de junio de 2026.
Un coche clásico pasa frente al hotel Paseo del Prado, perteneciente a la cadena canadiense Blue Diamond Resort el 2 de junio de 2026. REUTERS – Norlys Perez

En 2025, la isla recibió 1,8 millones de visitantes extranjeros, la peor cifra desde 2002, sin contar los años de la pandemia, y en lo que va de 2026 la merma ha sido de 55,8% con respecto al mismo periodo del año anterior.

"Nos va a afectar a nosotros, a nuestras familias y a todos los involucrados en el turismo. Nuestro salario e ingresos dependen de esto", le dijo a AP Erich López, que conduce un auto clásico para turistas, como una forma de mantener a su familia.

Grupos empresariales españoles habían invertido 541 millones de dólares en Cuba entre 1993 y 2024, según los últimos datos de la entidad pública empresarial española de promoción de inversión exterior ICEX, pero ahora repliegan sus negocios en la isla, para no arriesgarse a las sanciones estadounidenses.

Adicionalmente, varias aerolíneas, entre las que se cuentan Air France e Iberia, han cancelado sus vuelos desde y hacia Cuba, debido a la falta de combustible.

Pero al mismo tiempo, la minera canadiense Sherritt International cambió sus planes de disolver su parte en una empresa conjunta con Cuba, y anunció un acuerdo no vinculante para permitir una participación mayoritaria de Gillon Capital LLC, una sociedad familiar vinculada a un exasesor de Donald Trump, Ray Washburn.

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Sanciones basadas en “rumores y difamaciones”

La portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Mao Ning, acusó este jueves a Washington de valerse de “rumores y difamaciones” para justificar el asedio contra Cuba, luego de que el secretario de Estado Marco Rubio acusara al Gobierno de la isla de albergar instalaciones de inteligencia chinas y rusas.

En una conferencia de prensa, Mao señaló que "fabricar excusas y difundir rumores y difamaciones" no puede servir para justificar el "brutal bloqueo" y las "sanciones ilegales" que la Casa Blanca ha impuesto a Cuba.

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¿Qué es GAESA, el conglomerado empresarial que "controla" el Estado cubano?
¿Qué es GAESA, el conglomerado empresarial que "controla" el Estado cubano? © France 24

Por su parte, el vicepresidente del Gobierno español, Carlos Cuerpo, informó que Madrid mantiene un “seguimiento estrecho” sobre las decisiones de la Administración Trump sobre Cuba, con el objetivo de “minimizar” el impacto en los negocios españoles presentes en la isla.

Más de 70 de los 100 contratos de administración aprobados para empresas extranjeras en Cuba corresponden a capital español.

Cuerpo, que también es ministro de Economía, Comercio y Empresa, afirmó que el Gobierno español mantiene un “diálogo permanente” con sus empresas para “ayudarles y acompañarles en este momento”.

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Con EFE, AP, Reuters y medios locales