Sam Altman se defiende: la partida de Musk fue “un impulso moral” para OpenAI

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El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, tuvo este 12 de mayo su turno en el estrado, en el juicio que su antiguo socio Elon Musk ha entablado en su contra y que podría dar al traste con la próxima salida a bolsa de la empresa de inteligencia artificial.

Musk, que se retiró de la tecnológica en 2018, demandó a Altman por 150.000 millones de dólares y exige tanto su salida como la del presidente Greg Brockman, a los que acusa de incumplimiento de contrato y enriquecimiento ilícito por haber abandonado el carácter no lucrativo de la startup.

En el banquillo de los acusados está también Microsoft, un inversor de OpenAI, al que Musk también exige compensación.

El magnate quiere igualmente la conversión de OpenAI de nuevo en organización sin ánimo de lucro, cuyos proyectos benéficos recibirían una inyección de capital equivalente al monto de la demanda si llega a ganar.

Altman tomó la palabra este martes para refutar las afirmaciones de Musk y sus testigos de que no es una persona confiable para hacer negocios, acusar al hombre más rico del mundo de actuar animado por los celos y retratar la supuesta mejora del ambiente interno cuando el también propietario de Tesla se hizo a un lado.

"No creo que el señor Musk entendiera cómo dirigir un buen laboratorio de investigación", aseguró Altman, según declaraciones citadas por ‘CNBC’, para luego agregar que la salida de Musk de la empresa matriz de ChatGPT supuso “un impulso para la moral” del personal de la compañía, incluyendo investigadores que cuestionaban su gestión.

"Creo que soy una persona honesta y digna de confianza”, afirmó el director ejecutivo de OpenAI en respuesta a la acusación de Musk de haberlo engañado y a la de la exintegrante de la junta directiva, Tasha McCauley, que en una comparecencia la semana anterior dijo que Altman había mostrado un “patrón de mentiras”.

Según los señalamientos de Musk, Altman lo engañó para que invirtiera 38 millones de dólares en el desarrollo de lo que se supone sería una iniciativa sin fines de lucro, pero luego se convirtió en una empresa valorada en 852.000 millones de dólares que ha recaudado 175.000 millones en inversiones privadas.

Musk ha asegurado que Altman “se robó una organización benéfica”, pero éste aprovechó su día en el estrado para contratacar, acusándolo a su vez de haber empleado “muchas tácticas negativas” luego de su partida de OpenAI, entre ellas el reclutamiento de personal e investigadores de la compañía para desarrollar su propia empresa de inteligencia artificial, xAI.

Sam Altman, en el centro, y el presidente de OpenAI, Greg Brockman, a la derecha, llegan al Tribunal Federal de Distrito de Oakland (California) el jueves 30 de abril de 2026.
Sam Altman, en el centro, y el presidente de OpenAI, Greg Brockman, a la derecha, llegan al Tribunal Federal de Distrito de Oakland (California) el jueves 30 de abril de 2026. AP – Godofredo A. Vásquez

No es, sin embargo, una práctica exclusiva de su antiguo socio, pues la otra empresa dominadora en el terreno de la IA, Anthropic, se nutrió del aporte de siete antiguos líderes de OpenAI.

Hoy las tres compañías están por lanzar ofertas públicas iniciales que se espera alcancen cifras sin precedentes, lo que no diferencia mucho el carácter capitalista de los negocios del sector.

¿Qué viene para la industria de la IA?

Mientras la IA se encuentra bajo un intenso escrutinio, con sus casas matrices respondiendo a demandas en otros tribunales e incluso una de ellas (Anthropic) cuestionada desde la Casa Blanca, el juicio ante una corte federal de Oakland, California, podría abonar más a la desconfianza en torno a esta tecnología.

"Esto no pinta bien para ninguno de ellos, y creo que es un poco desafortunado para la industria de la IA en un momento en que la percepción pública de la IA es bastante negativa y parece estar empeorando", estimó Sarah Kreps, directora del Instituto de Política Tecnológica de la Universidad de Cornell, en conversación con la agencia AP.

Para Altman tampoco son buenas noticias, porque su liderazgo ya ha sido cuestionado en el pasado, incluyendo una breve destitución del cargo de director ejecutivo en 2023, por lo que otra exmiembro de la directiva, Helen Toner, definió como un “patrón de comportamiento relacionado con su honestidad y franqueza, su resistencia a la supervisión del consejo”.

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Elon Musk (derecha) y el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, están ambos en la lista de testigos para el juicio en un caso presentado contra la startup por el magnate de Tesla.
Elon Musk (derecha) y el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, están ambos en la lista de testigos para el juicio en un caso presentado contra la startup por el magnate de Tesla. © Frederic J. Brown, Jung Yeon-je, AFP

Otra exdirectora, Mira Murati, había declarado anteriormente que Altman fomentaba la discordia entre los altos cargos de la empresa y alimentaba el caos en el funcionamiento de la misma.

Pero el ejecutivo intentó este martes explicar cómo sus decisiones habían estado impulsadas por la “incomodidad” que le generaban algunas posiciones de Musk.

Un ejemplo de ello fue una conversación que supuestamente sostuvo con el magnate, quien según su testimonio buscaba desarrollar de forma segura la llamada inteligencia artificial general (AGI), un tipo de IA diseñada para superar a la humana.

Refiriéndose a un episodio en que Musk pugnaba por el control total de OpenAI, Altman describió un "momento especialmente escalofriante cuando mis cofundadores le preguntaron al señor Musk sobre, bueno, 'Si tienes el control, ¿qué pasa cuando mueres?'"

Su respuesta fue que quizá "el control de OpenAI debería pasar a mis hijos”, una solución con la que el director ejecutivo aseguró no sentirse cómodo.

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© France 24

En otro momento de su comparecencia, se refirió al carácter “bastante voluble” de Musk y a su tendencia a no confiar en las decisiones de otros, y recordó las repetidas oportunidades en que intentó absorber OpenAI a través de Tesla, a lo que Altman se opuso por considerar que no coincidía con la misión de la empresa.

"Sentí que nos había abandonado, que no cumplió sus promesas, que puso a la empresa en una situación muy difícil, que puso en peligro la misión, que realmente no le importaban las cosas que yo pensaba que le importaban", concluyó Altman. 

Altman también acusó a Musk de demandar movido por el disgusto de haberse perdido posibles ganancias.

El 14 de mayo, las dos partes deben presentar sus argumentos finales y se espera que el jurado comience su deliberación para llegar a una decisión.

Con AP, EFE y Reuters