Sin embargo, para los países que habitualmente no logran clasificarse, la expansión ofrece algo novedoso: la oportunidad de llegar a la Copa del Mundo y obtener premios en metálico de la FIFA. Steinfort advierte, una vez más, que la clasificación por sí sola no bastará para cerrar la brecha con las potencias tradicionales del futbol: "En teoría, es una buena idea. Pero en la práctica, aún falta al menos una generación para que se haga realidad".
Según argumenta, la verdadera destreza de un equipo depende de la inversión que la federación de futbol de un país destine al desarrollo del talento. Los países que reinvierten en el desarrollo de jóvenes, la formación de entrenadores y las ligas nacionales podrían volverse más competitivos con el tiempo. Steinfort señala que los cambios en la competitividad del torneo no se harán evidentes hasta dentro de 15 o 20 años.
Aun así, el torneo de 48 equipos puso en tela de juicio algunas de sus propias ideas preconcebidas. "Era crítico y escéptico con esta primera expansión. Reconozco que ha sido un éxito. Me sorprendió lo bien que transcurrieron las fases de grupos", afirma Steinfort.
Ver a naciones como Cabo Verde competir en el escenario más importante del futbol demuestra la importancia de dar a más países la oportunidad de clasificarse. Dice: "Algunos equipos fueron más competitivos que otros, pero ver a selecciones que normalmente no tendrían visibilidad a este nivel tener la oportunidad de jugar en el escenario más prestigioso y vivir momentos inolvidables es fantástico".
Sin embargo, Steinfort no cree que el éxito en este Mundial justifique automáticamente una mayor expansión. En cambio, afirma que la FIFA debería centrarse en mejorar la experiencia de los aficionados, hacer que los torneos sean más asequibles y destinar más premios a las naciones participantes, en lugar de concentrar las recompensas entre los equipos que llegan sistemáticamente a las semifinales.
¿Cómo sería un Mundial de 64 selecciones?
Daniel Kelly II, vicedecano del Instituto Preston Robert Tisch para el Deporte Global de la Universidad de Nueva York (NYU), cree que un Mundial de 64 selecciones podría simplificar la programación del torneo.
"Un calendario de 64 equipos aclara matemáticamente el cuadro", afirma. El mayor reto sería la infraestructura: es probable que la FIFA necesitara entre 20 y 22 estadios que cumplan los estándares del Mundial y 64 campamentos base para los equipos. Satisfacer estas exigencias con una calidad constante podría resultar difícil para el torneo de 2030, que se celebrará en seis países. Curiosamente, Kelly cree que sería mucho más fácil cumplir estos requisitos en Arabia Saudí cuatro años más tarde, ya que este país cuenta con los recursos financieros necesarios para construir la infraestructura que exigiría la FIFA.
Maja Hitij, FIFA/Getty Images

