SANTIAGO, RD/ DIARIO DE SALUD.- La idea de que una mujer embarazada debe "comer por dos" ha pasado de generación en generación durante décadas. Sin embargo, especialistas en nutrición materna sostienen que esa creencia no refleja lo que hoy conoce la ciencia sobre las necesidades reales de una mujer durante la gestación.
Lo importante, explican, no es duplicar la cantidad de alimentos consumidos, sino mejorar su calidad.
Ese fue uno de los principales mensajes compartidos por la doctora Rodelquis Pilier, nutrióloga clínica y oncológica, durante una entrevista en el programa Buenos Días RD y su segmento "Buenods Dias Doctor", donde abordó la importancia de la alimentación antes, durante y después del embarazo.
Según la especialista, la nutrición adecuada no solo influye en el crecimiento del bebé, sino también en el desarrollo de órganos vitales, el sistema nervioso y la salud futura tanto del recién nacido como de la madre.
"Es un mito que la mujer embarazada deba comer por dos en cantidad. Donde sí existe una realidad es en la calidad de los alimentos que consume", explicó.
A partir de esa premisa, Pilier repasó algunos de los aspectos más importantes relacionados con la alimentación durante la gestación, desde el papel del ácido fólico hasta la importancia de la hidratación y el control del peso.
La preparación comienza antes del embarazo
Uno de los puntos que enfatizó la especialista es que la nutrición materna ideal comienza incluso antes de la concepción.
Según explicó, las mujeres que planean un embarazo deberían someterse a una evaluación médica integral que incluya orientación nutricional, análisis clínicos y seguimiento ginecológico.
La razón es sencilla: el estado nutricional con el que una mujer inicia el embarazo puede influir en el desarrollo fetal desde las primeras semanas, incluso antes de que muchas sepan que están embarazadas.
El papel clave del ácido fólico
Entre los nutrientes considerados esenciales, Pilier destacó el ácido fólico.
Este compuesto suele recomendarse incluso antes del embarazo debido a su importancia en el desarrollo temprano del sistema nervioso del bebé.
De acuerdo con la especialista, su consumo adecuado contribuye al correcto cierre del tubo neural y ayuda a reducir el riesgo de determinadas malformaciones congénitas.
Por esa razón, numerosos protocolos médicos recomiendan iniciar la suplementación antes de la concepción o tan pronto como se confirma el embarazo.
Más calidad, no más cantidad
Pilier insistió en que el embarazo no debe interpretarse como una licencia para aumentar indiscriminadamente el consumo de alimentos.
"Una paciente embarazada no debe hacer dietas restrictivas, pero tampoco debe comer en exceso", señaló.
Según explicó, el objetivo es mantener una alimentación equilibrada que incluya proteínas de calidad, frutas, vegetales, calcio, hierro, vitaminas y grasas saludables.
Los antojos: una experiencia frecuente
Los antojos forman parte de las experiencias más comunes asociadas al embarazo.
Aunque la ciencia no ha logrado establecer completamente por qué ocurren, muchas mujeres reportan cambios importantes en sus preferencias alimentarias durante la gestación.
Pilier explicó que algunas embarazadas desarrollan deseos intensos por alimentos dulces, mientras que otras se inclinan por sabores salados o combinaciones poco habituales.
Ante esta situación, recomienda buscar alternativas más saludables que permitan satisfacer esos deseos sin comprometer la calidad nutricional.
Entre las opciones mencionó frutas naturalmente dulces como melón, sandía, uvas o fresas para quienes sienten deseos frecuentes de azúcar.
El desafío de controlar el peso
Otro aspecto relevante es el aumento de peso.
Según la especialista, muchas mujeres llegan al embarazo con sobrepeso u obesidad, lo que requiere un manejo cuidadoso durante la gestación.
No obstante, aclaró que el embarazo no es el momento adecuado para intentar perder peso mediante dietas restrictivas.
En esos casos, el objetivo suele centrarse en evitar aumentos excesivos y garantizar que el bebé reciba todos los nutrientes necesarios para su desarrollo.
La anemia y sus riesgos
La anemia durante el embarazo constituye otra de las preocupaciones frecuentes.
Pilier señaló que niveles bajos de hierro pueden afectar tanto a la madre como al bebé, especialmente durante etapas críticas del desarrollo neurológico fetal.
Por esa razón, el seguimiento periódico mediante análisis de sangre forma parte de los controles prenatales habituales.
Cuando se detectan deficiencias, los médicos suelen recurrir a suplementos de hierro o ajustes nutricionales específicos.
La importancia de mantenerse hidratada
La hidratación fue otro de los temas destacados durante la entrevista.
Según la especialista, las necesidades de líquidos aumentan durante el embarazo debido a los cambios fisiológicos que experimenta el organismo.
Pilier recomendó consumir entre 10 y 12 vasos de agua al día, aunque las necesidades pueden variar según cada caso.
Una hidratación adecuada contribuye al funcionamiento renal, favorece la circulación y ayuda a mantener niveles adecuados de líquido amniótico.
Actividad física y descanso
Además de la alimentación, la especialista destacó la importancia de otros hábitos saludables.
Entre ellos mencionó el descanso adecuado y la actividad física supervisada.
Caminar regularmente, realizar ejercicios recomendados por el médico y mantener horarios de sueño adecuados forman parte de las medidas que pueden favorecer un embarazo saludable.
"El embarazo es una etapa que requiere acompañamiento"
Como conclusión, Pilier subrayó que la nutrición durante el embarazo no debe basarse en mitos o consejos informales, sino en orientación profesional.
"La preparación, la educación y el seguimiento médico son fundamentales para que tanto la madre como el bebé puedan atravesar esta etapa de la mejor manera posible", señaló.
Su recomendación principal es que las mujeres busquen apoyo especializado desde las primeras etapas del embarazo —o incluso antes de la concepción— para garantizar una alimentación equilibrada y un adecuado control de la salud materna y fetal.
