Musk ayudará al Pentágono a pensar "el futuro de la guerra": ¿cuál será su rol y qué dudas se plantean?

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Entre las medidas anunciadas en el denominado discurso sobre el 'Estado de la Fuerza', el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, despertó la atención con un plan de nombre rimbombante y liderazgo sorpresivo: el ’Proyecto Meridian', que será liderado, entre otros, por Elon Musk.

El multimillonario empresario sudafricano –que ya había mostrado un acercamiento con la Administración de Donald Trump, luego de su explosiva renuncia a su cargo gubernamental hace poco más de un año– integrará una comisión que tendrá la misión de identificar tecnologías y posibles escenarios de conflicto para las guerras del futuro.

Su rol –y el de otros integrantes del programa– abre interrogantes sobre sus capacidades para desarrollar la tarea y el potencial conflicto de intereses cuando él mantiene lucrativos contratos con el Pentágono.

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¿Qué es el 'Proyecto Meridian'?

Hegseth afirmó que la labor del 'Proyecto Meridian' se centrará en "descubrir, desarrollar y desplegar las armas y los sistemas que nuestros hijos y nietos necesitarán a lo largo de sus vidas". El secretario de Defensa de EE. UU. subrayó la necesidad de dominar "cualquier campo de batalla futuro, desde las profundidades subterráneas hasta más allá de la Luna".

En un comunicado, la cartera de Hegseth subrayó que la misión es garantizar "la superioridad militar de Estados Unidos a largo plazo mediante la identificación de las capacidades necesarias para lograr un dominio tecnológico absoluto en el campo de batalla de próxima generación".

En el memorando presentado al liderazgo del Pentágono, Hegseth advirtió que "estamos presenciando rápidos avances en inteligencia artificial, sistemas autónomos, energía dirigida, robótica y biotecnología, entre otras áreas tecnológicas críticas", las cuales, en conjunto, "alterarán profundamente la naturaleza de la guerra".

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, pronunció un discurso sobre el estado de las Fuerzas Armadas en la base del Cuerpo de Marines de Quantico, Virginia, el 30 de septiembre de 2026.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, pronunció un discurso sobre el estado de las Fuerzas Armadas en la base del Cuerpo de Marines de Quantico, Virginia, el 30 de septiembre de 2026. © Alex Wong / AFP

Por eso, añade el funcionario, los encargados del plan tendrán que "identificar qué armas y tecnologías deberán emplear los combatientes para imponerse en estos entornos, y proponer soluciones viables para comenzar a desarrollar, probar y desplegar dichas capacidades".

En concreto, Elon Musk codirigirá el programa junto a otro empresario tecnológico y fundador de Anduril –también contratista del Pentágono–, Palmer Luckey, y al exlíder de la Cámara de Representantes, el republicano Newt Gringrich. A ellos se sumarán funcionarios, académicos y empresarios.

Este grupo –bajo supervisión del director de Tecnología del Pentágono, Emil Michael– tendrá un plazo de 120 días para presentar sus primeras conclusiones, "culminando en un informe final no clasificado y de acceso público que contiene hallazgos y recomendaciones fundamentales, acompañado de un anexo clasificado", detalló el Departamento de Defensa.

¿Puede existir un posible conflicto de intereses en el liderazgo del proyecto?

Después del anuncio, algunos analistas y medios de comunicación plantearon la posible existencia de un conflicto de intereses porque las empresas de Elon Musk y Palmer Luckey tienen contratos con el Pentágono y, a menudo, compiten por acceder a sus lucrativas licitaciones.

Tanto SpaceX como Starlink, ambas empresas de Musk, cuentan con acuerdos vigentes con el gobierno estadounidense.

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Imagen de portada: © France 24

Solo este año, SpaceX ha recibido contratos por 7.000 millones de dólares para construir y lanzar satélites que puedan rastrear y atacar amenazas aéreas y para la instalación de una red de comunicaciones por satélite de uso militar.

Anduril, la firma de Luckey, tiene un vínculo todavía más directo porque desarrolla armas autónomas y otras tecnologías militares. En 2025, el Cuerpo de Marines le adjudicó a la compañía un contrato valorado en hasta 642 millones de dólares para sistemas antidrones, y a inicios de 2026, el Departamento de Defensa acordó un pacto de 20.000 millones de dólares a diez años para adquirir tecnología antidrones, el cual consolida 120 contratos anteriores en uno solo.

Así, la duda que se plantea es cómo puede influir que dos multimillonarios se ubiquen en una posición privilegiada para ayudar a identificar soluciones tecnológicas para el Ejército mientras sus compañías se dedican, en gran medida, a desarrollar esas tecnologías y pujan por ser proveedores del Departamento de Defensa.

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¿Musk y los otros líderes de 'Meridian' tienen las competencias para comandar el proyecto?

Otro de los cuestionamientos que han surgido en la esfera pública estadounidense tras el anuncio de Hegseth radica en las competencias de los elegidos para liderar el 'Proyecto Meridian'.

Hegseth presentó a Musk, Luckey y Newt Gringrich –tres partidarios de Donald Trump– como parte de las "mejores mentes" de Estados Unidos para "estudiar el futuro de la guerra".

Según el secretario de Defensa, los integrantes del proyecto son "grandes pensadores y hombres de acción que anticiparán la solución creativa a los conflictos del mañana", a la vez que cuestionó los "sesgos y riesgos evidentes" de mantener estos debates únicamente dentro del ámbito militar porque las mismas personas se encargan tanto de "formular las preguntas como de responderlas".

Sin embargo, el medio CNBC recuerda que "ninguno de los tres colíderes ha servido en el Ejército" de Estados Unidos, mientras que Gringrich –de 83 años, considerado un 'halcón de guerra' que ha sido partidario de un enfrentamiento con Irán desde hace al menos dos décadas– ha sido acusado de eludir el servicio militar obligatorio durante la guerra de Vietnam.

El presidente Donald Trump, a la derecha, habla durante una rueda de prensa con Elon Musk en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el viernes 30 de mayo de 2025, en Washington.
El presidente Donald Trump, a la derecha, habla durante una rueda de prensa con Elon Musk en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el viernes 30 de mayo de 2025, en Washington. © Evan Vucci / AP

Los sesgos ideológicos de los involucrados también generan inquietudes. Musk no es ajeno a la Administración Trump: dirigió brevemente el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) hasta su salida en mayo de 2025, en una ruptura muy mediática a raíz de la política de gasto impulsada por el presidente.

Más tarde retomó sus aportes a causas republicanas, incluidas donaciones multimillonarias a candidatos y a grupos políticos conservadores.

Luckey, por su parte, se describió a sí mismo durante una conferencia en la Universidad Pepperdine en 2024 como un "enfermo" al que "no le quita el sueño fabricar instrumentos de violencia".

"Las sociedades siempre han necesitado una clase guerrera que se sienta entusiasmada y motivada por ejercer violencia contra otros en pos de fines nobles. Me parece razonable que los filósofos menosprecien a esas personas y se quejen de que están perturbadas mentalmente. Pero la sociedad los necesita", afirmó en aquel momento.

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¿Un Pentágono al servicio de las luchas culturales de Hegseth?

El medio 'Politico' subrayó como una contradicción que, a la par que se jactó de los recortes presupuestarios y burocráticos en el Pentágono, Hegseth anunció un paquete de seis medidas que van en la dirección contraria.

Entre las medidas, el secretario de Defensa anunció la creación de un nuevo mando de cuatro estrellas dedicado a la guerra autónoma y robótica, que el Pentágono desarrollará mediante el llamado 'Proyecto Agincourt'.

Además de esa iniciativa tecnológica, el expresentador de 'Fox News' anunció planes para reducir hasta un 20% el número de generales y almirantes, reforzar las cadenas de suministro nacionales y convocar una competición nacional para construir una nueva base militar en Estados Unidos.

En su discurso –que incluyó expresiones despectivas hacia personas excedidas de peso o integrantes de la comunidad LGBTIQ–, Hegseth informó además la creación de una nueva oficina de asuntos religiosos dentro del Pentágono, lo que motivó el repudio de la organización 'Estadounidenses Unidos por la Separación de Iglesia y Estado'.

En un comunicado, la entidad sin fines de lucro tachó la creación de la nueva oficina como "un ejemplo más de cómo Hegseth abusa del poder de su cargo gubernamental para imponer sus creencias a los demás; y lo que es peor, antepone la agenda nacionalista cristiana de esta administración a las necesidades de los miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos".

"Hegseth ha recurrido reiteradamente a un enfoque bíblico para describir la misión militar, ha eliminado la mayoría de las designaciones religiosas en las fuerzas armadas, ha intentado transformar radicalmente el cuerpo de capellanes militares y ha instaurado servicios de oración coercitivos en el Pentágono protagonizados casi exclusivamente por cristianos conservadores", denunció.

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Días atrás en una entrevista con 'CNN', John Ullyot, quien se desempeñó como portavoz del Pentágono hasta su renuncia en abril de 2025, sugirió que Hegseth debería renunciar porque "ha causado un daño real al Ejército al arrastrarlo a estas guerras culturales y tratarlo como su patio de juegos personal en esas guerras culturales".

Con EFE, AP, AFP y medios locales