La sorprendente técnica que convierte al cáncer en su propia vacuna

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Desde sus inicios en la ciencia, el biólogo portugués Fabio Rosa quedó fascinado por la idea de que las células no están "condenadas" a una identidad predeterminada. La reprogramación celular demostró que podía transformar células en tipos completamente diferentes, ya sea restaurándolas a un estado pluripotente o dirigiéndolas directamente hacia otro linaje mediante la expresión de factores de transcripción específicos. Este enfoque se ha utilizado principalmente en medicina regenerativa para generar diversos tipos de células, como neuronas, células musculares cardíacas, hepatocitos, células hematopoyéticas y macrófagos.

"Sin embargo, la capacidad de reprogramar células para convertirlas en otros tipos de células que 'orquestan' respuestas inmunitarias ha permanecido en gran medida inexplorada", comenta con motivo de su reciente premio BioInnovation Institute & Science for Innovation 2026, un galardón que tiene como objetivo reconocer a los científicos que realizan investigaciones en la intersección de las ciencias de la vida y el emprendimiento.

El científico fue premiado por su trabajo en el desarrollo de una nueva inmunoterapia que convierte los tumores cancerosos en sus propias vacunas, es decir, en células que presentan antígenos y desencadenan potentes ataques inmunitarios desde el interior.

¡Y eso en sí mismo es noticia!

Hace unos diez años, Rosa y sus colegas se propusieron un objetivo ambicioso: reproducir células inmunitarias raras pero altamente especializadas a partir de tipos de células fácilmente accesibles.

Gracias a este esfuerzo, en 2018 el equipo identificó una combinación crucial de proteínas específicas de factores de transcripción, PU.1, IRF8 y BATF3, a las que Rosa suele referirse como PIB, capaz de convertir fibroblastos de ratón y humanos en células dendríticas convencionales funcionales de tipo 1 (cDC1). Como explica el científico, "las células dendríticas son potentes células presentadoras de antígenos, fundamentales para iniciar respuestas inmunitarias fuertes (citotóxicas) que erradican las enfermedades. Desempeñan un papel clave en la lucha contra el cáncer, ya que se consideran esenciales para iniciar y promover la inmunidad anticancerígena.

"Dado que las células cDC1 son muy raras en la sangre y los tumores, este descubrimiento fue importante, ya que allanó el camino para explotar su especificidad funcional única, que podría ser útil en la lucha contra los tumores", explica.

Estas células también expresan moléculas coestimuladoras y secretan citocinas proinflamatorias (como IL-12p70 e IL-29), así como quimiocinas (como CXCL10) que reclutan y activan células inmunitarias adicionales. "Incluso cuando estas células se encuentran en niveles extremadamente bajos dentro de un tumor, menos del 0.1%, se asocian fuertemente con un mejor pronóstico y una mayor respuesta a las inmunoterapias. Sin embargo, su rareza y la dificultad de producir poblaciones puras y maduras de cDC1 en el laboratorio han limitado significativamente su utilidad terapéutica. Mi investigación sobre la reprogramación de cDC1 ha demostrado que la activación inmunitaria puede 'programarse' mediante instrucciones genéticas específicas", añade Rosa.

Él mismo admite que la idea era muy atrevida.

"En lugar de atacar el tumor desde el exterior, intentamos convertirlo en una especie de vacuna, un 'caballo de Troya' biológico que revela sus propios antígenos al sistema inmunitario. Nuestra hipótesis era que las células tumorales podrían reprogramarse para convertirse en células cDC1, capaces de presentar sus neoantígenos endógenos y desencadenar potentes respuestas citotóxicas", explica Rosa.

Esta hipótesis se confirmó de forma contundente. Mediante la combinación de los tres factores de transcripción (PIB), él y sus colegas demostraron una reprogramación eficiente de las células cDC1 en más de 70 muestras tumorales diferentes procedentes de pacientes.

Independientemente de su origen, estas células cancerosas adoptaron la identidad y el comportamiento de centinelas inmunitarios clave, un perfil similar al de las cDC1, expresando moléculas coestimuladoras y secretando citocinas y quimiocinas características. Lo más importante es que adquirieron la capacidad de presentar sus propios antígenos a las células T inmunitarias y desencadenar una potente respuesta inmunitaria antitumoral en sistemas vivos, lo que demuestra que los cánceres pueden remodelarse desde dentro para inducir su propia autodestrucción.

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Si una célula cancerosa pierde la capacidad de orientarse en regiones alejadas de su punto de adhesión, su propagación podría verse limitada.

Aplicación directa a los pacientes

La demostración del principio que acabamos de describir fue decisiva, pero al mismo tiempo conllevó el gran reto de aplicar la reprogramación celular directamente a los pacientes, sin necesidad de gestionar las células extracorpóreas.

La respuesta llegó en 2022 con la fundación de la empresa biotecnológica sueca Asgard Therapeutics, una filial de la Universidad de Lund, cuyo objetivo era desarrollar terapias basadas en la reprogramación de células inmunitarias directamente en el organismo. Rosa, durante su doctorado, cofundó la empresa con su colega Cristiana Pires y su director de tesis, el profesor Filipe Pereira.