Comprobado: si no duermes bien, tu cuerpo envejece más rápido

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Dormir entre seis y ocho horas podría ser clave para disminuir el riesgo de muerte prematura, reducir la probabilidad de desarrollar enfermedades y favorecer un envejecimiento más saludable. Así lo plantea una nueva investigación encabezada por científicos de la Universidad de Columbia, que analizó cómo la duración del sueño influye en la velocidad del deterioro del cuerpo humano.

Estudios previos ya habían sugerido que dormir alrededor de ocho horas puede ser beneficioso para la salud (como la reducción del riesgo de demencia). Sin embargo, hasta ahora no se comprendía con claridad de qué manera la duración del descanso afecta otros órganos y sistemas del organismo.


apnea del sueño

Un nuevo estudio sugiere que la apnea del sueño no solo afecta la calidad del descanso, sino que también puede ser un indicador de vulnerabilidad para múltiples enfermedades cardiovasculares y un factor relevante en la mortalidad.


Para responder a esta incógnita, un equipo liderado por Junhao Wen, neurocientífico computacional de la Universidad de Columbia, desarrolló una herramienta llamada Sleep Chart. El sistema fue diseñado para evaluar la relación entre el sueño y 23 relojes biológicos asociados con el envejecimiento de 17 órganos, mediante el análisis de biomarcadores, imágenes médicas, proteínas y metabolitos.

La investigación, publicada esta semana en la revista Nature, utilizó información del UK Biobank, una plataforma de investigación a largo plazo que reúne datos médicos, imágenes cerebrales y hábitos de vida de más de 500,000 personas de entre 37 y 84 años de edad.

Los autores identificaron una relación en forma de “U” entre las horas de sueño y el envejecimiento biológico. Esto significa que tanto dormir poco como dormir en exceso se asocia con un deterioro más acelerado del organismo, mientras que un rango intermedio mostró mayores beneficios para la salud.

En particular, los resultados revelaron que dormir entre 6.4 y 7.8 horas por noche reduce la diferencia entre la edad cronológica y la edad biológica. En términos generales, el estudio concluyó que descansar menos de seis horas o superar las ocho horas se relaciona con un mayor riesgo de enfermedades sistémicas, como diabetes e hipertensión, además de una mayor probabilidad de mortalidad prematura por cualquier causa.

El impacto desigual del sueño en el cuerpo

Aun así, el rango considerado óptimo presentó variaciones dependiendo del órgano analizado. Por ejemplo, un reloj biológico basado en proteínas cardíacas indicó que seis horas de sueño serían suficientes para el corazón. En contraste, un indicador centrado en el cerebro sugirió que lo más favorable sería mantener un descanso continuo de ocho horas.

Los investigadores también detectaron diferencias en la relación entre la duración del sueño y la depresión durante la vejez. Entre las personas que dormían más tiempo del recomendado, el incremento del riesgo de padecer este trastorno parecía estar vinculado con un desgaste biológico más acelerado. En otras palabras, el exceso de sueño podría acompañarse de señales de envejecimiento físico y celular que aumentan la probabilidad de desarrollar depresión.

En cambio, entre quienes duermen menos de lo necesario, la relación con la depresión parecería ser más inmediata. La privación de sueño tendría por sí misma un impacto considerable en el estado de ánimo y la salud mental, sin que el envejecimiento biológico sea necesariamente el principal factor detrás de esta conexión.

Aunque los análisis genéticos no encontraron evidencia sólida de que las enfermedades mencionadas provoquen alteraciones directas en el sueño, los autores reconocen que no es posible descartar completamente una relación inversa entre ambos fenómenos.