La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) atrajo una demanda de amparo sin precedentes que busca que las abejas sean reconocidas legalmente como sujetos de derechos. El caso es impulsado por comunidades mayas del municipio de Hopelchén, en Campeche, las cuales pretenden ser reconocidas jurídicamente como representantes legales de estos insectos para exigir a las autoridades ambientales la implementación de medidas que garanticen la conservación de su hábitat y eviten su muerte masiva, asociada a diversas actividades humanas.
El año pasado, un grupo de activistas de la región presentó una demanda de amparo en la que acusó a las autoridades ambientales de los tres órdenes de gobierno de incumplir su obligación de garantizar el derecho a un medio ambiente sano y proteger a las abejas. Argumentó que las instituciones responsables hicieron caso omiso de las denuncias presentadas para frenar la deforestación y el uso de pesticidas que afectan tanto a estos insectos como a sus hábitats. Asimismo, reclamó que también fueron ignoradas sus solicitudes para reconocer a las abejas como sujetos de derecho y a las comunidades mayas como sus guardianas.
Esta acción legal, que aún no cuenta con una resolución definitiva, dio origen a dos juicios adicionales contra la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), por la presunta omisión de investigar y sancionar los daños ambientales denunciados.
Durante la sesión de este jueves, la SCJN decidió atraer la demanda de amparo para analizarla a profundidad y, posteriormente, emitir una resolución. La decisión fue impulsada por los ministros Irving Espinosa Betanz y Hugo Aguilar Ortiz, presidente de la Corte, quienes afirmaron que el caso representa una oportunidad histórica para establecer criterios constitucionales que fortalezcan la protección de los derechos de los pueblos indígenas, así como la conservación de los ecosistemas, la fauna y el patrimonio biocultural del país.
Irving Espinosa sostuvo que "el caso nos plantea varias aristas de cómo plantear el derecho al medio ambiente sano; nos permite estudiar la relación ancestral de la comunidad maya con las abejas, si las comunidades indígenas pueden ser guardianas de la naturaleza y, con ello, acudir a juicio en su nombre y representación. Asimismo, estudiar el estándar de actuación sirve para que esta SCJN profundice sobre la problemática medioambiental y aborde interrogantes propias del derecho al medio ambiente desde una visión ecocéntrica. Esta cuestión es por sí misma relevante, dado que la doctrina jurisdiccional de este Tribunal se ha centrado en una visión antropocéntrica".
Los ministros recordaron que la abeja melipona es una especie nativa estrechamente vinculada con la economía, la alimentación, las tradiciones y la identidad cultural de las comunidades mayas de Hopelchén.
Explicaron que, en consecuencia, un eventual reconocimiento de estos insectos como sujetos de derecho podría interpretarse como un mecanismo para proteger también los derechos de dichas comunidades, con fundamento en los artículos 2 y 4 de la Constitución mexicana. El primero reconoce los derechos de los pueblos indígenas y su relación con el territorio y la cultura, mientras que el segundo garantiza el derecho de toda persona a un medio ambiente sano.
En términos prácticos, la adopción de este criterio podría impulsar modificaciones a la legislación ambiental para, por ejemplo, endurecer los controles sobre el uso de pesticidas y reforzar las medidas de protección de las abejas meliponas y otras especies.
Por su parte, el ministro Giovanni Azael Figueroa Mejía reiteró que "el asunto tiene relevancia constitucional al trascender el interés individual y plantear la protección de los derechos colectivos y el equilibrio ecológico nacional. Este debate requiere que nosotros, como parte del Tribunal Constitucional mexicano, transitemos de un paradigma antropocéntrico hacia un enfoque biocéntrico para definir si la naturaleza puede ser considerada sujeto de derecho, lo que permitiría fortalecer la protección del derecho humano a un medio ambiente sano y la salvaguarda del pueblo maya".
Si las abejas ganan, ganan todos
A su vez, el Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes consideró que una resolución favorable a su demanda de amparo "representaría un avance significativo en la protección de la biodiversidad y en la construcción de un modelo de justicia ambiental que incorpore la diversidad biocultural de México".
Además de este caso, el pleno de la SCJN también atrajo otros dos asuntos relacionados con la protección de los derechos de los pueblos indígenas mayas, la justicia ambiental y el reconocimiento de los derechos de la naturaleza.


