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“El sur” ha adquirido un nuevo significado para los artistas de música country que buscan ampliar su audiencia y su alcance geográfico.
En los últimos años, ha habido un auge de nuevos festivales de música country en México que destacan a artistas estadounidenses del género. Estos eventos se dividen en dos categorías: festivales que funcionan como destinos de lujo para viajeros estadounidenses, y eventos musicales de varios días, alejados de los centros turísticos, dirigidos a los fans mexicanos.
“México está a las puertas de vivir un auge masivo de la música country estadounidense, y la música country lo necesita”, dice Matt Graham, co-founder/manager partner de Range Media Partners, cuya firma representa a Midland, Luke Grimes y Russell Dickerson, todos ellos artistas que recientemente han participado en festivales regionales en México. “Necesita internacionalizarse porque el mercado estadounidense está saturado de artistas country”. Graham compara este auge con el crecimiento similar del género en países europeos de habla no inglesa, como Alemania: “Da la sensación de que está a punto de alcanzar una dimensión mucho mayor”, comenta.
Jay Williams, socio y codirector de WME Nashville, quien representa a Luke Bryan y colabora con el superastro del country en su festival Crash My Playa en Cancún, está observando un aumento significativo en la actividad de artistas country en México en general. “Estamos teniendo muchas conversaciones”, dice. “Hay dos o tres promotores que están volviéndose mucho más activos en este espacio. Hay mucho potencial en el interior de México y en la zona fronteriza, donde están los verdaderos fans del country, no solo en estas ciudades turísticas”.
En la categoría de festivales de destino, la entrada más reciente es Country Splash Cabo, que debutará este fin de semana del Día del Trabajo (del 4 al 6 de septiembre). Encabezado por Riley Green, Tucker Wetmore, Jon Pardi y Diplo, el evento se llevará a cabo en Cabo San Lucas, en el resort Paradisus.
Robert Fried, cofundador de Country Splash Cabo, quien se enamoró de la música country después de comenzar a asistir al festival Stagecoach hace 10 años, comenta: “Me di cuenta de que al oeste de Texas no existía ningún lugar que combinara música country con agua o playa”. Y añade: “Cabo es realmente el único destino de playa de lujo donde podía imaginar hacer algo como esto”. (La banda de jam session Goose celebra su festival Viva El Gonzo en la vecina San José del Cabo).
Fried señala que Country Splash Cabo, que incluye un componente de bienestar como sesiones de yoga con Diplo, limitó la asistencia a 3.000 personas por día, con planes de ampliarla a 5.000 personas diarias en su segundo año. “Uno de los conceptos clave era ser lo opuesto a un gran festival en un campo abierto”, dice Fried. “La idea es ofrecer una experiencia íntima y cercana, donde puedas ver a tus artistas de country favoritos a unos 30 metros de distancia, en lugar de tener que verlos en una pantalla LED”.
Además, al menos cuatro nuevos festivales se han lanzado en los últimos tres años dirigidos a los amantes mexicanos de la música country y que presentan a artistas estadounidenses del género. El superastro sonorense Carín León, quien ha colaborado con artistas country como Kane Brown y Cody Johnson, encabezó su nuevo La Cura Fest en marzo en su ciudad natal de Hermosillo, Sonora. El evento, que reunió a 35.000 personas cada una de sus dos noches, se centró principalmente en actos latinos de varios géneros, pero también incluyó al trío de country Midland (Jelly Roll estaba programado inicialmente, pero se retiró).
En agosto, Midland también encabezó el Chihuahua Country Fest, que fue relanzado y renovado el año pasado, atrayendo a más de 8.000 personas a la ciudad de Chihuahua. La banda también participó en el Ahuestern Country Fest en octubre, un evento en Monterrey, Nuevo León que además contó con artistas de country estadounidenses como Eli Young Band, Los Lonely Boys, Danielle Bradbery y Sammy Arriaga. Este festival reunió hasta 22.000 asistentes.
Más allá de Monterrey, en Santiago, Duckfest celebró su tercer año en mayo con actos estadounidenses como Luke Grimes, Los Hermanos Mendoza y 49 Winchester, tras la participación de Russell Dickerson el año pasado.
El propietario de Quack Productions, Patricio Martínez García, fundó hace tres años Duckfest, que también incluye un rodeo avalado por Professional Bull Riders, y ha visto la asistencia crecer de 4.000 a 10.000 personas. “No comenzó como un proyecto temático de música country, era quizás una mezcla 50-50”, comenta. “Pero las bandas de country que contratamos fueron lo que realmente me motivó; es un género que es muy adecuado para toda la familia”.
Los fans mexicanos también están acogiendo el romanticismo del oeste estadounidense que la música country ofrece a través de su vívido estilo narrativo. Muchos están descubriendo este género gracias a las plataformas de streaming.
“Realmente no ha habido radio de música country en México, y todavía hoy en día no existe una gran presencia de este género en la radio”, dice Alfonso De Alba Jr., cuya empresa con sede en Bakersfield, California, Monterrey Promotions, maneja a Los Hermanos Mendoza y al legendario grupo Los Tigres del Norte. “Hace años, si alguien en México quería descubrir o escuchar música country estadounidense, muchas veces alguien tenía que llevar físicamente esa música al otro lado de la frontera. Hoy en día, Spotify, YouTube, Apple Music, TikTok, Instagram y otras plataformas digitales han cambiado eso por completo. La música country está justo ahí, en los feeds de las personas y disponible al instante”.
Crash My Playa lo inició todo
Los festivales de destino en ciudades turísticas también están prosperando. De todos ellos, Crash My Playa de Luke Bryan, un festival de cuatro días que la superestrella del country lanzó en 2015, es el precursor por excelencia.
Crash My Playa, que toma su nombre del éxito No. 1 de Bryan en 2013, “Crash My Party”, nació de una sesión de lluvia de ideas entre su mánager, Kerri Edwards, su agente de reservas Jay Williams, y los entonces ejecutivos de CID Entertainment, Dan Berkowitz (quien sigue involucrado en Crash My Playa a través de su empresa 100X) y Matthew “Chewy” Smith, quienes gestionaban los programas VIP de Bryan. “Les pedimos que nos presentaran ideas sobre ubicaciones y lugares que creyeran que podrían funciona”, cuenta Edwards.
El festival comenzó en el Barceló de la Riviera Maya y ahora se lleva a cabo en el Moon Palace de Cancún, su hogar durante los últimos siete años. Muchos asistentes regresan año tras año, lo que ha llevado a Luke Bryan a crear beneficios especiales para los “egresados”, como encuentros exclusivos con los fans.
“De vez en cuando solo tienes que lanzarte y arriesgarte, y eso es lo que hicimos con Crash My Playa”, dice Luke Bryan a Billboard. “Luego, a medida que evolucionó hasta convertirse en lo que es hoy, simplemente quisimos crear siempre una mejor experiencia para los fans, de principio a fin”. Aunque la mayoría de los asistentes son estadounidenses, Bryan asegura sentirse orgulloso de que “Crash My Playa haya sido una vía para introducir a actos emergentes a los fanáticos de la música country en México” y, a menudo, les brinde a estos nuevos talentos su primera exposición en el país. “Pienso en los artistas jóvenes que han sido parte del festival a lo largo de los años y que luego se han convertido en grandes estrellas: Ella Langley, Chris Stapleton, FGL, Old Dominion”, comenta.
Además de Country Splash Cabo y Crash My Playa, Brandi Carlile lanzó en 2019 el festival Girls Just Wanna Weekend en la Riviera Maya. Este festival, que también está a cargo de Dan Berkowitz, presenta exclusivamente actos femeninos, muchos de ellos del género country, e incluye artistas destacadas como The Chicks, Maren Morris, Wynonna, Tanya Tucker, Shania Twain y Margo Price en ediciones pasadas.
La seguridad es lo primero
Incluso en el caso de festivales que atraen a visitantes a zonas altamente turísticas, algunos artistas han mostrado reticencia, al no saber cuán seguro es actuar en México debido a las advertencias del Departamento de Estado de los Estados Unidos, que instan a los estadounidenses a evitar estados específicos — entre ellos Colima, Michoacán y Sinaloa — ante el riesgo de delitos violentos y secuestros.
“Ha habido algunas personas que no han querido [tocar en Crash My Playa]” debido a preocupaciones de seguridad, señala Kerri Edwards. “Tienen ciertas reservas sobre asistir. Pero los [artistas] que han asistido han mostrado un apoyo casi abrumador [y] se me han acercado diciendo: ‘Por favor, déjame volver el próximo año’”.
Patricio Martínez García, de Duckfest, admite que contratar talento “fue un poco difícil porque es algo nuevo para los estadounidenses venir a nuestro país y tocar, pero cuando llegan aquí, supera sus expectativas. Se van realmente felices”. Russell Dickerson elogió el festival en sus redes sociales tras su participación el año pasado, escribiendo: “¡Duckfest estuvo increíblemente épico! ¡No puedo esperar para verlos de nuevo!”.
El líder de Midland, Mark Wystrach, creció en Sonoita, Arizona, “cerca de la frontera con México, así que ha estado lidiando con cárteles toda su vida y habla español con fluidez”, dice Graham. “La perspectiva de la banda es que quieren ver a sus fans en México, y no se van a dejar desanimar por lo que esté pasando, a menos que sea completamente ilógico tocar allí”.
Dicho eso, Midland igual se aseguró de que hubiera personal de seguridad esperándolos en los aeropuertos y contaron con seguridad privada en los tres festivales, además de la seguridad proporcionada por los organizadores de los eventos.
Graham y De Alba Jr. también recomiendan usar el sentido común y tener las precauciones necesarias al tratar con un nuevo socio en un territorio desconocido. Los artistas invitados a los nuevos festivales en México deberían asegurarse de que los agentes de reservas investiguen adecuadamente a los promotores, además de recibir el 50% del pago por adelantado, comenta Graham.
De Alba investigó a García para asegurarse de que fuera “de verdad y no un promotor improvisado”, dice, antes de aprobar la participación de Los Hermanos Mendoza en Duckfest. En México, “encontrar gente buena y honesta es como en cualquier otro lugar. Les puse [a Duckfest] todo tipo de condiciones, y ellos se encargaron de todo de la manera correcta”, cuenta. “No importa cuánto dinero puedas obtener. Se trata de hacer las cosas bien”.
Espacio para crecer
De Alba tiene tantas expectativas sobre el potencial de Duckfest que él y su primo, Diego De Alba, se encargarán de programar el festival junto con García de ahora en adelante. En lugar de mezclar artistas country estadounidenses y mexicanos, el festival se enfocará más en artistas estadounidenses, posiblemente con un acto legendario y una promesa emergente como cabezas de cartel. “Realmente creo que hay un mercado ahí” para ellos, dice De Alba.
Al gestionar las contrataciones desde Estados Unidos, De Alba cree que también puede reducir los costos de talento, y añade: “Sé que [Duckfest] pagó de más” por algunos artistas. Graham simplemente afirma que los conciertos en México fueron “definitivamente rentables” tanto para Grimes como para Midland.
García y De Alba también planean expandir Duckfest a otros mercados en México. “Esas conversaciones están avanzando mucho”, comenta García. “Creemos que es una gran opción porque de esta manera no solo estamos expandiendo el festival, sino también el género en sí, que es nuestro punto fuerte”. Está considerando estados vecinos, “donde la música country es una gran parte de la cultura. La gente en esos estados realmente escucha [country estadounidense]; no se limitan solo, digamos, a la música norteña o al reggaetón”.
“Primero, queremos ganarnos la confianza de los artistas y de su equipo de management para que entiendan qué es México, cómo funciona y que es un poco diferente”, añade De Alba. “Tenemos que hacer que los artistas se sientan cómodos y dispuestos a asociarse con nosotros para intentar abrir este mercado junto a ellos”.
Los festivales deberían ser el punto de partida para que los artistas estadounidenses expandan su audiencia en México en lugar de existir de forma aislada, dice Graham, agregando que Midland ahora busca un artista de habla hispana para grabar un dueto y así “tratar de tener algo de éxito en streaming y radio en México, y luego los shows serán cada vez más grandes”. (En 2018, Midland lanzó una versión en español de su éxito “Drinkin’ Problem” junto al rockero mexicano Jay de la Cueva).
En última instancia, Graham dice que tocar en estos festivales es una forma para que los artistas estadounidenses demuestren su aprecio a sus fans mexicanos y a México en general. “Mark esperaba que el hecho de que Midland fuera allí demostrara a los estadounidenses que no todo es inseguro y que eso ayudaría al turismo de la zona. Queremos que nuestros seguidores mexicanos sepan que valoramos su apoyo”.
Con asistencia de la reportera mexicana Natalia Cano.
