
La nueva publicación de tres millones de páginas vinculadas al depredador sexual Jeffrey Epstein vuelve a sacudir a las élites políticas de Estados Unidos. Con nombres como Donald Trump, Bill y Hillary Clinton orbitando en los documentos, la pregunta es: ¿qué hay detrás de los nuevos giros del caso Epstein en EE. UU.?, ¿se trata del inicio de una rendición de cuentas real o de otro episodio que quedará atrapado en la polarización y el ruido político? Lo analizamos en El Debate de France 24.
La revelación de más de tres millones de páginas por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos reactivó la presión pública sobre uno de los escándalos más sensibles de las últimas décadas.
Sin embargo, junto con la avalancha de documentos surgieron nuevas dudas: medios estadounidenses denuncian que no todos los archivos fueron publicados, entre ellos una denuncia que señala al hoy presidente Donald Trump por una presunta agresión sexual cuando la denunciante era menor de edad.
En paralelo, el expresidente Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton accedieron a comparecer ante un comité del Congreso tras haberse negado inicialmente a rendir testimonio, en medio de la tensión política.
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Santiago Rivas, periodista colombiano, hace un análisis de la magnitud del material revelado, del papel de la Justicia, de los medios de comunicación y destaca que la presión por el esclarecimiento de la verdad ha venido por parte de la ciudadanía.
“La revelación más reciente llega en una oleada de archivos y de correos electrónicos (…) difícil rastrear por la magnitud, sin embargo, hay iniciativas civiles para ordenar los documentos, se trata de una plataforma parecida a un gmail donde la gente puede navegar y ver los nombres y menciones detalladas, pero buena parte de ese trabajo no logra atravesar el filtro de los grandes medios ni consolidarse en una conversación masiva con rigurosidad".
Rivas también subraya el peso de la polarización. A su juicio, el trumpismo funciona con dinámicas cercanas a las de un culto político, donde cualquier acusación es absorbida por un debate interminable.
“Cada pieza de información entra en un debate sin fin sin importar cuáles sean las acusaciones”, señala, incluso cuando se trata de hechos gravísimos, "el resultado es una distracción permanente que diluye los intentos de esclarecer responsabilidades", explica.
En El Debate de France 24 también se aborda el contraste con Europa en materia de investigaciones sobre este caso. En Noruega y Reino Unido, las revelaciones derivaron en la apertura de investigaciones judiciales. En Estados Unidos, en cambio, el proceso parece avanzar con mayor lentitud y bajo tensiones institucionales.
Álvaro Iriarte, analista internacional del Instituto Res Pública y asesor del Master of Liberal Arts de la Universidad de Chicago, explica que parte de la diferencia radica en el diseño institucional estadounidense.
"Existen competencias diferenciadas entre el Congreso y el Departamento de Justicia, lo que configura una doble vía de investigación con atribuciones específicas", afirma.
Sin embargo, advierte que en Estados Unidos “esto apenas comienza” y que hay un factor que complejiza aún más el panorama: la reputación del FBI.
“La discusión sobre su presunta instrumentalización política ha erosionado la confianza pública, tanto en sectores conservadores como progresistas. Esa desconfianza dificulta que las investigaciones avancen con la legitimidad y contundencia que sí se ha visto en otros países”, plantea.
Y mientras la discusión continúa entre competencias institucionales y polarización, hay una pregunta sobre la mesa: ¿por qué, hasta ahora, la única persona condenada en el caso Epstein es una mujer?
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