Un agente de la policía de tráfico pasa frente a un cartel con los retratos del presidente keniano, William Ruto, y del presidente francés, Emmanuel Macron, anunciando la cumbre Africa Forward (África hacia adelante), organizada conjuntamente por Kenia y Francia en Nairobi, el 6 de mayo de 2026.
Una cumbre que pretende mirar hacia el futuro, desprendiéndose del pasado colonial que, sin embargo, sigue marcando las relaciones entre Francia y África. Tras una escala el sábado en Egipto, donde inauguró una universidad de la francofonía, Emmanuel Macron viaja este domingo 10 de mayo a Kenia para participar en una cumbre África-Francia titulada Africa Forward, que se celebrará el 11 y 12 de mayo en Nairobi.
Coorganizado con el presidente de Kenia, William Ruto, el evento busca encarnar la "asociación renovada" con el continente defendida por el presidente francés, nueve años después del discurso de Uagadugú, en el que prometió romper con las prácticas paternalistas y colonialistas del pasado.
También se trata de la primera cumbre de este tipo organizada en un país del África anglófona, lo que refleja la voluntad de París de ampliar sus asociaciones más allá de su tradicional esfera de influencia francófona, mientras las relaciones se han deteriorado fuertemente en los últimos años con varias de sus antiguas colonias, especialmente en el Sahel.
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"Negocios, no política"
La cumbre Africa Forward se articula en torno a dos grandes secuencias: un foro empresarial el 11 de mayo, que reunirá a inversores, emprendedores y empresarios de Francia y del continente africano; y posteriormente una reunión de jefes de Estado el 12 de mayo, en la que participarán unos treinta dirigentes.
El fortalecimiento de los sistemas de salud, la soberanía alimentaria, el desarrollo digital —especialmente la inteligencia artificial— y las asociaciones energéticas figuran entre los temas centrales de la primera jornada. La cumbre de jefes de Estado estará dedicada principalmente a cuestiones de financiación y desarrollo.
También fueron invitadas organizaciones de la sociedad civil, artistas, deportistas y miembros de la diáspora para reflejar “la riqueza y el dinamismo de las relaciones”, subraya el Elíseo, aunque precisando que el evento está ante todo centrado en cuestiones económicas. “Hemos cambiado de método”, destaca un asesor del Elíseo, aludiendo a una lógica “muy orientada hacia la inversión”.
Para Antoine Glaser, periodista especializado en África, estos encuentros representan un giro. “Es una cumbre donde se habla de negocios y no de política. Una cumbre totalmente distinta de las de los predecesores de Emmanuel Macron, que generalmente incluían cenas con los dirigentes del antiguo espacio de influencia francés”, recuerda el coautor, junto con Pascal Airault, del libro Le Piège africain de Macron (Fayard).
"Asumir riesgos"
Este evento refuerza aún más el “giro anglófono” iniciado por Emmanuel Macron poco después de llegar al poder, con viajes sucesivos a Ghana y Nigeria, una gira africana por Kenia y Etiopía en 2019, y posteriormente una visita a Sudáfrica.
También se trata, para Emmanuel Macron, de su primera cumbre reuniendo a jefes de Estado y de gobierno africanos. La anterior, celebrada en Montpellier en 2021, se realizó únicamente con la sociedad civil africana y dio lugar a intensos intercambios sobre la política africana de Francia.
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Las relaciones, ya tensas con varias excolonias francófonas del continente, se han deteriorado aún más desde entonces, especialmente con las autoridades militares de Malí, Burkina Faso y Níger, donde los dirigentes militares llegados al poder mediante golpes de Estado exigieron la salida de las fuerzas francesas.
En el plano económico, Philippe Gautier, director general de Medef International, describe sin embargo una realidad más matizada: “La ruptura de relaciones diplomáticas provocó inevitablemente la retirada de ciertas empresas, pero no de todas, porque algunas están muy implantadas y emplean trabajadores locales”, señala el representante de las empresas francesas en el extranjero, citando como ejemplo la plataforma de pagos Orange Money, “un verdadero éxito en el continente africano”.
Philippe Gautier celebra la apertura económica hacia los países anglófonos, donde “las empresas francesas registran hoy sus mayores crecimientos”.
Aunque África francófona representa aproximadamente el 55 % de las inversiones francesas en el continente, Francia ha incrementado en los últimos años sus intercambios comerciales con varios países anglófonos, especialmente Nigeria, convertido desde 2022 en el principal socio comercial de Francia en África subsahariana (5.000 millones de euros), seguido de Sudáfrica (3.100 millones de euros), Costa de Marfil (2.600 millones de euros), Angola (2.100 millones de euros), Senegal (1.200 millones de euros) y Camerún (1.000 millones de euros).
Una apertura que, según él, debe continuar y venir acompañada de un cambio de paradigma. “El problema es que las políticas occidentales ya no están en absoluto adaptadas a lo que África reclama desde hace mucho tiempo. Quieren que invirtamos, que asumamos riesgos, que creemos valor junto a ellos, y es precisamente a esas aspiraciones a las que pretendemos responder durante esta cumbre”.
Este artículo es una adaptación de su original en inglés
