A cien años de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí, el papa León XIV presidió este miércoles 10 de junio una misa solemne en Barcelona y bendijo la aguja central del templo, que con 172,5 metros se convirtió en la iglesia más alta del mundo. Unas 8.000 personas, entre ellas los reyes de España, asistieron a la ceremonia.
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