Clanes, poder y desigualdad: ¿puede el Caribe inclinar la balanza en las elecciones de Colombia?

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La costa caribe es la joya de la corona para ganar la Presidencia de Colombia. 

En las últimas cinco elecciones a la jefatura de Estado en segunda vuelta, el candidato que ganó en la zona norte de Colombia fue elegido mandatario del país. 

Esta región está conformada por los departamentos de Sucre, Córdoba, Bolívar, Atlántico, Magdalena, Cesar y La Guajira y las islas de San Andrés y Providencia.

Vista aérea de la ciudad portuaria de Cartagena , Colombia, el jueves 12 de abril de 2012.
Vista aérea de la ciudad portuaria de Cartagena , Colombia, el jueves 12 de abril de 2012. © AP – Fernando Vergara

Según las estimaciones del DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística), actualmente estos ocho territorios tienen más de 12 millones de habitantes, es decir, alrededor del 22% de la población total de este país suramericano. 

Una masa poblacional que también es fundamental para la economía del país, representando en 2025 el 15,7% del total del producto interno bruto del país, según las cifras del DANE.

Riqueza que es jalonada en parte por grandes puertos, ubicados en las tres principales ciudades de esta región: Cartagena, Barranquilla y Santa Marta.  

Sin embargo, el Caribe colombiano también es una región de grandes desigualdades. 

El más reciente informe del organismo Fundesarollo reporta que la tasa de informalidad laboral es del 59,4%, si se toma el promedio de los ocho departamentos. Mientras que la pobreza multidimensional se ubicó para 2024 en 18,5%, más de siete puntos porcentuales por encima del promedio nacional.

Unas tazas cuelgan para secarse en una valla frente a la casa de una familia indígena wayuu en Manaure, Colombia, el jueves 10 de septiembre de 2015.
Unas tazas cuelgan para secarse en una valla frente a la casa de una familia indígena wayuu en Manaure, Colombia, el jueves 10 de septiembre de 2015. © AP – Fernando Vergara

La cultura de la costa caribe colombiana también dista de las regiones andinas de Colombia con una gastronomía, un arraigo por la tierra y un acento que no se asemejan al de las zonas montañosas. 

Al ser la puerta de entrada del océano Atlántico, al Caribe llegaron miles de migrantes provenientes de Europa, Medio Oriente y África que, con el paso del tiempo, fueron entremezclando sus costumbres con las de los indígenas o criollos locales.

“Para el habitante del Caribe, las catástrofes naturales y las tragedias humanas son el pan de cada día. Y en medio de ese mundo existe además la fuerte influencia de las mitologías traídas por los esclavos, mezcladas con la mitología de los indios del continente y con la imaginación andaluza. Es el lado sobrenatural que tienen las cosas, una realidad que, como en los sueños, no está regida por leyes racionales”, declaró el fallecido premio nobel de literatura Gabriel García Márquez, en una entrevista publicada en 1991 por la Unesco. 

El tradicional pulso por el aval de los clanes políticos

La región Caribe tiene una cultura y dinámicas políticas diferentes al resto de Colombia. 

En varios de los territorios de la región operan los denominados ‘clanes políticos’, grupos con alto poder adquisitivo, que en muchos casos tienen influencia en las gobernaciones y alcaldías, pero que también tienen representantes en el Senado y la Cámara de Representantes del Legislativo de Bogotá.

“El Caribe históricamente ha sido sede de muchísimos grupos de poder conocidos como las maquinarias, que son asociaciones extraoficiales que cimentan su acceso al poder a través de redes clientelistas de amiguismo y de compra de votos”, señala Laura Ardila, periodista y autora del libro ‘La Costa Nostra’.

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© France 24

En las últimas décadas, para obtener grandes votaciones en la costa caribe, los candidatos a la Presidencia buscan el beneplácito de estas agrupaciones. Una estrategia que han seguido los últimos presidentes de Colombia para afianzar su llegada al cargo. 

Ardila detalla que durante los días de las elecciones los clanes políticos suelen “proveer el transporte”, algo que tiene preponderancia en una región en donde muchos de los sufragantes residen lejos de su lugar de votación. 

Entre estas familias son conocidas los Char o los Torres en el Atlántico, los Blel en Bolívar, los Besaile en Córdoba, los Diaz Granados en Magdalena o los Deluque en La Guajira.

Valencia, De la Espriella y Cepeda con el foco en el Caribe

Para los comicios del 31 de mayo, los tres candidatos que puntean en las encuestas: la derechista Paloma Valencia, el ultraderechista Abelardo de la Espriella y el izquierdista Iván Cepeda han hecho especial énfasis en esta región a lo largo de la campaña. 

Por un lado, la aspirante del partido uribista Centro Democrático, Paloma Valencia, propone llevar a cabo un plan para mejorar la seguridad de la región y asegura que llevará a cabo una estrategia para intentar reducir las facturas de energía de los hogares más pobres, haciendo auditorías a las empresas que proporcionan el servicio. 

Esta promesa tiene como raíz la crisis histórica del sector energético en la región, caracterizada por elevadas tarifas eléctricas y un servicio deficiente

"Esa factura a partir del 7 de agosto llega a la mitad”, prometió la senadora y ahijada política del expresidente Álvaro Uribe Vélez.

En su último mitin político en la región, llevado a cabo en Barranquilla, la candidata se paró en la tarima junto a varios caciques políticos regionales, como el senador Efraín Cepeda, del Partido Conservador, o David Name, antiguo legislador del Partido de la U.

Abelardo de la Espriella también pretende hacer de la región Caribe su fortín político.  El abogado y empresario del departamento de Córdoba es el único "costeño" de los tres candidatos punteros.

En consecuencia, el aspirante del movimiento Defensores de la Patria propone para la región realizar una ofensiva contra los grupos armados al margen de la ley que operan en el territorio, reformar totalmente el sistema eléctrico de la costa y ejecutar nuevos proyectos de hidrocarburos en la zona. 

A lo largo de la campaña, De la Espriella ha sostenido que está al margen de los clanes políticos. Sin embargo, fuentes del medio colombiano 'La Silla Vacía' afirman que el clan Char, un poderoso grupo político y económico de Barranquilla y Atlántico, está apoyando la candidatura del ultraderechista. 

“Aquí no hay tamales, aquí no hay buses ni politiqueros. Aquí no está Pulgar, ni Name, ni Torres”, declaró Abelardo de la Espriella en el cierre de su campaña en Barranquilla.

En la vereda opuesta, el candidato izquierdista Iván Cepeda ha centrado sus propuestas para el Caribe en profundizar las reformas sociales del actual mandatario, Gustavo Petro. Una serie de proyectos de política pública que han tenido gran calado en una zona con alta prevalencia de la pobreza. 

En cuanto a los problemas con el costo de la luz, Cepeda propone convertir al Caribe en el núcleo de la transición energética de Colombia. 

“Vamos a hacer lo necesario para entregar más tierras en esta región del país. Nuestro Gobierno progresista, el segundo, convertirá al Caribe en el epicentro de la energía eólica y solar del país”, aseveró Cepeda en un evento en el municipio de El Carmen de Bolívar. 

Seguridad en el Caribe: ¿Será prioridad de un próximo Gobierno?

Al igual que otras regiones de Colombia, como el Cauca o Antioquia, la historia reciente del Caribe colombiano ha estado marcada por el conflicto armado interno. 

“En el Caribe han hecho presencia todas las manifestaciones de violencia armada que se han desarrollado en Colombia”, explica Luis Fernando Trejos, profesor de la Universidad del Norte de Barranquilla. 

Una historia que durante buena parte del siglo XX estuvo principalmente marcada por la presencia de grupos guerrilleros, hasta la irrupción en los años 90 por parte de organizaciones paramilitares. 

Agrupaciones al margen de la ley que han dejado decenas de miles de víctimas en los últimos años. 

“Entonces se la jalaban al uno, se la pasaban al otro y la jalaban como jalar una vaca, eso lo hicieron ahí en toda la calle donde está la señora que vive al lado de la Iglesia. Ahí la mataron a ella, primero la ahorcaron y luego le dispararon”, relata un testigo de la masacre de El Salado, perpetrada por paramilitares de las extintas AUC en el departamento de Bolívar, recogido en el libro ‘La Masacre de El Salado: la guerra no era nuestra’

Un paramilitar se frota un ojo durante una ceremonia de entrega de armas en Quebrada del Sol, cerca de Santa Marta , el viernes 3 de febrero de 2006.
Un paramilitar se frota un ojo durante una ceremonia de entrega de armas en Quebrada del Sol, cerca de Santa Marta , el viernes 3 de febrero de 2006. © AP – William Fernando Martinez

Una situación de orden público que actualmente cuenta con diversos actores en el terreno, como el Ejército Gaitanista de Colombia, también conocido como Clan del Golfo, las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN) y algunas disidencias de las FARC

Con respecto al proceso de ‘Paz total’, impulsado por el Gobierno de Gustavo Petro, algunas investigaciones señalan que durante buena parte de la Administración del izquierdista Pacto Histórico el foco no estuvo en negociar con los grupos que operan en el Caribe. 

“Los grupos armados en el Caribe están aprovechando no tener que enfrentarse al Estado colombiano para expandir sus zonas de control territorial y retar el dominio de otros actores”, apunta una investigación de la Fundación Friedrich Ebert Stiftung sobre el tema. 

Soldados montan guardia frente al aeropuerto Simón Bolívar de Santa Marta, Colombia, el martes 10 de agosto de 2010.
Soldados montan guardia frente al aeropuerto Simón Bolívar de Santa Marta, Colombia, el martes 10 de agosto de 2010. © AP – Fernando Llano

Un crecimiento de los grupos armados, que, según candidatos como de la Espriella o Valencia, debe ser detenido por medio de una ofensiva militar. 

En contraposición, Iván Cepeda afirma que buscará reencaminar la ‘Paz total’ buscando que las organizaciones al margen de la ley dejen sus actividades ilícitas por medio del diálogo.

Posiciones que, para el profesor Luis Fernando Trejos, deben ser interpretadas en un contexto en donde el Ejecutivo tiene limitaciones para actuar en el terreno. 

“El Gobierno que llegue el 7 de agosto no contará con las capacidades y recursos para atender todos los focos de violencia de manera simultánea, por lo que tendrá que priorizar algunos territorios. Seguramente esos territorios estarán en el Catatumbo o en Cauca, y eso puede dejar al Caribe en un segundo plano con respecto a intervenciones urgentes por parte del Gobierno nacional”, sostiene el académico.