LONDRES, INGLATERRA/ SALUD DIGITAL.- Una nueva investigación de la UCL y el King’s College de Londres revela que las etiquetas con el contenido calórico de los alimentos en los menús de cafeterías y restaurantes pueden ser útiles para las personas con trastornos por atracones, e incluso contribuir a su recuperación.
Desde 2022, los grandes establecimientos de hostelería en Inglaterra están obligados a mostrar las calorías en sus cartas. Tras encuestar a más de 1.000 personas con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria (TCA), los investigadores han descubierto una división clara: mientras que para la mitad de los encuestados la medida es perjudicial, para un 26% resulta positiva, especialmente entre quienes sufren atracones recurrentes.
Los participantes que valoraron positivamente las etiquetas suelen ser hombres, personas mayores o individuos con un IMC más alto que sufren atracones de forma regular. Para este grupo, ver la información nutricional reduce la ansiedad.
"Por primera vez puedo salir a comer a restaurantes sin miedo", comentaba uno de los participantes. La disponibilidad de los datos les otorga una sensación de control sobre la ingesta, lo que facilita la socialización en entornos que antes evitaban por temor a perder el límite.
En el otro extremo, las personas con anorexia nerviosa o perfiles restrictivos reportaron niveles significativos de angustia y deterioro clínico. Para este grupo vulnerable, el etiquetado refuerza la obsesión por la restricción y el recuento punitivo, lo que eleva el riesgo de recaída, algo crítico en patologías donde el 30-40% de los pacientes vuelve a enfermar tras el tratamiento.
La propuesta más popular entre los encuestados (63,6% de apoyo) es el etiquetado opcional. Esto podría implementarse mediante: códigos QR
Dada la diversidad de opiniones, los autores del estudio, liderados por la Dra. Nora Trompeter y el Dr. Tom Jewell, proponen que el Gobierno británico considere alternativas más flexibles antes de la revisión oficial de la política en 2027.
La propuesta más popular entre los encuestados (63,6% de apoyo) es el etiquetado opcional. Esto podría implementarse mediante: códigos QR, el cliente decide si escanea el menú para ver las calorías o lee la carta física sin ellas; menús duales, ofreciendo ambas opciones en el establecimiento; enfoque nutricional, sustituir o acompañar las calorías con información sobre beneficios nutricionales más amplios.
PRECEDENTE PARA LA SALUD MENTAL
Este es el primer estudio de este tipo que incluye a jóvenes de 16 años, un sector donde los TCA están en aumento. "Las políticas de salud pública deben tener en cuenta no solo las necesidades de los pacientes actuales, sino también las de aquellos con antecedentes, para facilitar su recuperación", concluye el Dr. Jewell.
La investigación deja una lección clara para los legisladores: en salud mental, no existen soluciones universales. La autonomía del paciente para elegir qué información consumir podría ser la clave para combatir la obesidad sin comprometer la recuperación de quienes luchan contra un trastorno alimentario.
