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Todos los meses, el equipo de Billboard Español destaca a un ejecutivo de la industria detrás de un gran éxito de las últimas cuatro semanas, sea un sencillo, un álbum, una gira o un evento musical. Esta es nuestra Ejecutiva del Mes para marzo de 2026.
Nombre: Valentina Bueno Marín
Título: Directora ejecutiva de la Fundación Con Cora
País de origen: Colombia
Sede: Medellín
Campo de acción: Como directora ejecutiva de la Fundación Con Cora, Valentina Bueno Marín combina su formación en gerencia de empresas sociales para la innovación social y el desarrollo local con la capacidad de traducir propósito en acción concreta: movilizar recursos, liderar equipos interdisciplinarios y tomar decisiones para articular la visión estratégica de la organización con su operación diaria, asegurando que cada proyecto esté alineado con la misión de cerrar brechas de género para mujeres y niñas.
Desde su rol, lidera una fundación de segundo piso que opera a través de alianzas estratégicas con organizaciones como UNICEF, Glasswing y otras de alcance global, logrando presencia en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Bueno Marín tiene el compromiso de garantizar la sostenibilidad institucional y la movilización de recursos que hacen posibles apuestas como el fortalecimiento del empoderamiento y el liderazgo feminino en las comunidades latinas, la redistribución de las labores de cuidado como condición para la equidad de género, y la construcción de entornos donde las mujeres puedan ejercer su libertad y autonomía sin restricciones.
Por qué es nuestra ejecutiva del mes: Bajo la dirección ejecutiva de Bueno Marín, la Fundación Con Cora de Karol G — creada en 2022 — celebró su segunda gala benéfica el 20 de marzo en el Vizcaya Museum & Gardens en Miami. Este año Con Cora Land, como se denomina el evento de recaudación de fondos, contó con la participación de líderes de la industria y grandes artistas como Alicia Keys, Ciara, Elena Rose, Marc Anthony, Greeicy y Ela Taubert, quienes acompañaron a su famosa fundadora en su misión por “respaldar a mujeres y niñas en la construcción de un futuro con dignidad, equidad y oportunidades reales”, según una descripción en su sitio web. La idea de la gala es celebrar la cultura latina y movilizar alianzas globales para impulsar cuatro líneas de acción de la fundación: educación, bienestar, apoyo estratégico en arte, deporte y cultura, y alianzas con propósito.
Felicidades por la segunda gala benéfica de la Fundación Con Cora. ¿Cuál era la meta principal este año? ¿Y lograron cumplirla?
La meta principal siempre es la misma y, al mismo tiempo, nunca se agota: seguir poniendo sobre la agenda los temas que profundizan las brechas de género. Esta gala es un escenario de visibilidad, de conversación real y de acción concreta. Para nosotras no es solo un evento de recaudación de fondos; es un momento de encuentro entre personas que entienden que cerrar estas brechas es una tarea colectiva.
Y sí, lo logramos. Porque la gala fue una conversación que incomodó en el buen sentido. Pusimos sobre la mesa algo que muchas personas viven pero pocos nombran: la enorme cantidad de energía, tiempo y amor que las mujeres entregan cada día en el cuidado de sus familias y comunidades, sin reconocimiento, sin remuneración, sin descanso. Eso tiene un nombre y tiene consecuencias reales en la vida de las mujeres. Que más personas se hayan ido de esa noche pensando en eso, queriendo entender más, queriendo aportar. Eso es exactamente lo que buscamos.
¿Cómo se usará el dinero recaudado?
El dinero recaudado se destina a los proyectos y programas activos de la fundación, que operamos desde cuatro grandes líneas de acción: educación, apoyo estratégico al talento femenino en el deporte, el arte y la cultura; bienestar y espacios seguros para mujeres y niñas; y gestión de alianzas con propósito. Durante este año tendremos más de 30 proyectos activos. Estamos en La Guajira, en Nueva York, en Madrid, en Buenaventura, en territorios del Caribe colombiano afectados por el conflicto armado. Estamos desarrollando el modelo de intervención de la Casa Con Cora en Medellín y estamos construyendo alianzas internacionales para ampliar el alcance de lo que hacemos. Los recursos nos permiten llegar más lejos, con más rigor y con más sostenibilidad. Eso es lo que hace posible que una meta de largo plazo como la contribución al cierre definitivo de las brechas de género sea algo que vamos construyendo día a día.
¿Cómo compararías esta gala con la del año pasado?
El año pasado la gala estuvo muy marcada por la Casa Con Cora, ese gran sueño que ya se está materializando en Medellín. Era una apuesta concreta, un proyecto tangible que le permitía a la gente ver y entender qué significa el trabajo de la fundación en un espacio físico, en un modelo de intervención directa con mujeres en la ciudad en la que estamos establecidas como fundación. Este año pudimos
contarle a nuestros aliados cómo está avanzando esa gran apuesta a la que se sumaron hace un año y con los que estamos profundamente agradecidas. Esta gala tuvo un horizonte más amplio. Pusimos la conversación sobre la economía del cuidado, sobre el trabajo no remunerado, sobre las estructuras que mantienen a las mujeres en desventaja. Fue una gala más conceptual en ese sentido y creo que eso también es un indicador de madurez institucional: podemos hablar de las causas raíz, no solo de las consecuencias. Seguimos siendo una fundación que transforma vidas concretas, pero también somos una voz en la conversación sobre por qué esas vidas necesitan ser transformadas.
¿Cómo ha crecido la Fundación Con Cora desde su creación en 2022?
Hemos crecido con fuerza y convicción. Desde el principio teníamos clarísimo el propósito: pasar de ver a las mujeres y niñas como víctimas de sus contextos a verlas como protagonistas de sus propios proyectos de vida. Esa idea no ha cambiado, y creo que en eso reside la solidez de nuestro crecimiento.
Lo que sí ha crecido es nuestra capacidad para cumplir ese propósito. Las alianzas estratégicas se han multiplicado y fortalecido. Llegamos a más territorios, con mayor profundidad. Hemos pasado de proyectos puntuales a modelos replicables. Nos hemos consolidado como organización de segundo piso, lo que significa que no solo ejecutamos: acompañamos, fortalecemos, articulamos a otras organizaciones que también trabajan por el empoderamiento femenino. Eso amplifica el impacto.
Y hay algo que no siempre se ve desde afuera pero que para mí es un indicador de crecimiento igualmente importante: hoy tenemos un modelo de gestión social sólido, instancias de decisión claras, herramientas de monitoreo y evaluación, y un equipo que ha crecido manteniendo intacta su esencia rigurosa y su pasión por el trabajo que hacemos.
¿Cuáles han sido sus principales logros?
Podría decir que cada vida que se transforma es un logro gigante. Cada madre adolescente que sale adelante con su familia, cada niña que ingresa a la universidad a estudiar ciencia y tecnología, cada mujer que, por primera vez, tiene acceso a herramientas para la autonomía económica y puede cerrar un ciclo de violencia. Pero también tenemos logros institucionales que me llenan de orgullo.
Haber construido un equipo técnico riguroso, apasionado y comprometido con la transformación que buscamos. Haber desarrollado alianzas respetuosas y verdaderamente estratégicas con organizaciones que comparten nuestros valores. Haber llegado a territorios donde las necesidades son enormes y haber podido hacerlo con pertinencia y con dignidad. Haber mantenido siempre un enfoque de derechos, interseccional, que reconoce que las desigualdades que enfrentan las mujeres no son todas iguales: se cruzan con la etnia, con el territorio, con la clase, con la condición migratoria. Esa coherencia entre el discurso y la práctica es un logro que puedo mencionar con mucho orgullo.
¿Cuáles son los mayores retos que enfrentan hoy?
El reto siempre ha sido el mismo: la falta de conciencia sobre los temas de género y la resistencia cultural a reconocer la difícil realidad que viven muchas mujeres. Seguimos viviendo en un mundo donde 1 de cada 3 mujeres y niñas sufre violencia física o sexual a lo largo de su vida, donde la brecha salarial persiste, donde el trabajo de cuidado recae desproporcionadamente sobre las mujeres. Hacer visible esa realidad, sin victimizar, sino convocando a la acción, es un desafío permanente.
Por eso es tan importante el alcance y el reconocimiento que tiene nuestra fundadora Karol G. Ella rompe barreras, siembra la semilla de la incomodidad necesaria, le pone nombre y rostro a estos temas ante audiencias que quizás nunca los habían considerado. Y esa incomodidad se convierte en oportunidad: la oportunidad de que muchas más personas puedan aportar desde su lugar, desde su cotidianidad, desde sus decisiones.
En lo personal, ¿cuál ha sido tu mayor satisfacción como directora de la fundación?
Es una pregunta que me mueve mucho. Creo que, además de ver las transformaciones en la vida de las mujeres a las que hemos contribuido, la satisfacción más profunda es saber que hemos logrado sumar, que hemos puesto un granito de arena a algo tan retador como cerrar las brechas de género y erradicar las violencias basadas en género.
Ver cómo al menos se generan dudas, se despierta interés en el tema, cómo cada vez más personas quieren entender y quieren sumar. Eso me parece transformador. Porque el cambio cultural es lento, es complejo, y pasa por esos pequeños momentos en que alguien se hace una pregunta que antes no se había hecho. También me satisface profundamente el equipo. Ver que hemos construido un espacio de trabajo riguroso, ético, que cree en lo que hace. Eso no es menor cuando se trabaja con realidades tan complejas y tan exigentes emocionalmente.
¿Cómo puede el público general contribuir a su causa, más allá de donativos de dinero?
Yo creo que todas las personas pueden sumar desde su cotidianidad, desde los pequeños gestos. A veces la sensación de que tenemos que hacer algo grande o difícil nos lleva a la inacción. Pero los grandes cambios se construyen con acciones cotidianas: cuestionar una broma sexista, reconocer el trabajo doméstico no remunerado, dar visibilidad a mujeres en sus comunidades, elegir consumir y apoyar a creadoras y empresarias. En la fundación creemos profundamente en el poder colectivo femenino como motor de cambio, y eso incluye a aliados, a hombres comprometidos, a organizaciones, a empresas. La transformación de género no es solo un tema de mujeres: es un tema de sociedad.
¿Cuáles son sus metas o expectativas más importantes este año?
Este año tenemos más de 30 proyectos activos, lo que habla de la dimensión que ha alcanzado la fundación en poco tiempo. Entre los más significativos está la reconstrucción de dos instituciones educativas en Bolívar y en La Guajira. También estamos avanzando en el desarrollo del modelo de intervención de la Casa Con Cora en Medellín, que va a ser un referente de lo que entendemos por acompañamiento integral a mujeres. Y estamos fortaleciendo la gestión del conocimiento y la medición de impacto, porque queremos demostrar con evidencia lo que estamos logrando.
Mi expectativa más importante, más allá de las cifras, es que cada proyecto que implementemos este año represente una transformación real en la vida de las mujeres y niñas que acompañamos. Y que esa transformación contribuya a un mundo más justo, con más equidad, con más dignidad para todas.
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