The Social Reckoning, la secuela de La red social, quiere ajustar cuentas con Facebook, pero llega demasiado tarde

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Cuando La red social llegó a los cines en 2010, era lógico preguntarse si la película se había estrenado demasiado pronto. Facebook se había puesto online desde la habitación de Mark Zuckerberg en la residencia de Harvard apenas seis años antes, y aún nadie sabía realmente cómo transformaría la comunidad digital en la década por venir.

Pero con el guion trepidante de Aaron Sorkin, la banda sonora amenazante de Trent Reznor y Atticus Ross, además de la interpretación milimétrica de Jesse Eisenberg como el joven Zuck, el director David Fincher nos ofreció un elegante thriller corporativo sobre el gran drama de aquel momento: las demandas entrecruzadas sobre quién poseía qué porcentaje de la plataforma y quién podía reclamar el título de fundador. Era una película electrizante que parecía ficcionalizar solo ligeramente a la generación más reciente de los magnates de Silicon Valley.

Realidad que supera a la ficción

Dieciséis años después, Facebook ha acumulado más escándalos de los que Hollywood podría siquiera aspirar a seguir el ritmo. Sorkin cuenta a WIRED que, a lo largo de esos años, le propusieron una secuela en numerosas ocasiones, pero le costaba encontrar un enfoque adecuado. “Antes de que una película pueda ser cualquier otra cosa, antes de que pueda ser relevante o invitar a la reflexión, tiene que ser buena”, opina. “Debe funcionar como algo que ves mientras comes palomitas”.

Fue entonces, relata Sorkin, cuando conoció a Frances Haugen, la antigua ingeniera de datos de Facebook que filtró unos memorandos internos comprometedores al periodista de investigación Jeff Horwitz. Horwitz redactó lo que se conoció como los “Facebook Files” en una amplia serie de artículos publicados en 2021 en The Wall Street Journal. En ellos que sacaba a la luz gran parte de lo que la empresa sabía sobre los daños causados a los usuarios, desde el discurso de odio y la desinformación médica hasta los problemas de imagen corporal y la trata de personas. Cosas que había pasado por alto en gran medida en medio de su afán por crecer.

Sorkin aún no estaba seguro de tener material para una película, pero un día le preguntó a Haugen por qué había decidido finalmente acudir a los medios de comunicación. “Me lo contó de forma bastante espontánea: ‘Oh, tenía una amiga que se radicalizó por culpa de Facebook después de pasar demasiadas horas en la plataforma’”, recuerda. “Y así fue como empecé a dar forma a lo que ahora es la escena inicial de la película”.

The Social Reckoning

La escena inicial de The Social Reckoning, escrita y dirigida por Sorkin, muestra a una mujer ebria detenida en el hombrillo de una carretera de San Mateo, California, con su auto sobrecalentado. Cuando se le acercan los agentes de policía, ella se muestra agresiva. Saca su teléfono para grabar un video mientras lanza insultos racistas a los agentes y finalmente es detenida por amenazar a uno de ellos con matarlo. El video aparece en una página de Facebook dedicada a contenidos de extrema derecha, donde Haugen (Mikey Madison) lo encuentra en 2019 y reconoce a la mujer como una conocida de su clase de pilates que solía tener opiniones progresistas. También descubre que esta mujer es una “superusuaria” muy activa en Facebook.

Haugen intenta primero que sus compañeros de Facebook se den cuenta de cómo sus propios algoritmos están empujando a muchos usuarios, incluida su antigua amiga, hacia contenidos extremistas. Solo cuando se topa con suficientes obstáculos decide depositar su confianza, aunque sea a regañadientes, en Horwitz (Jeremy Allen White), un periodista con el que el personal de Facebook tiene la orden expresa de no hablar. Así se va dando la relación marcada por las discusiones entre dos profesionales comprometidos con ideales opuestos. Haugen quiere salvar a la empresa de sí misma, mientras que Horwitz sospecha que ya es demasiado tarde para eso. Vemos flash-forwards de Zuckerberg (Jeremy Strong) ensayando para una comparecencia ante el congreso sobre la desinformación en las redes sociales en 2021. En la sala se encuentran una asesora de relaciones públicas especializada en crisis llamada Raya (Wunmi Mosaku) y Charlie (Bill Burr), un exempleado ficticio; no se basa específicamente en una persona real. Lo han contratado como agitador, con libertad para sacar de quicio a Zuck y desmontar sus argumentos ensayados.

Esta estructura argumental resulta más torpe que aquel montaje cruzado de las declaraciones de La red social, que permitía con gran acierto que los personajes relataran los inicios de Facebook sin necesidad de una guía narrativa. En cambio, The Social Reckoning está repleta de intertítulos grandilocuentes (la primera secuencia se titula “Prólogo”) y de referencias visuales para recordarnos en qué punto de la línea temporal nos encontramos. De escena en escena, las interpretaciones incisivas y los diálogos al estilo de Sorkin dan lugar a una cinta atractiva. Pero las piezas encajan de forma torpe, y uno no puede evitar desear que Reznor y Ross estuvieran ahí para empujar el ritmo.