
La importancia de la producción hormonal residual puede disminuir con el tiempo. Sin embargo, Walter Rocca, profesor de epidemiología y neurología en la Clínica Mayo, asegura que eso no significa que el ovario haya perdido importancia.
“Estoy convencido, hasta que se demuestre lo contrario, de que extirpar los ovarios incluso después de la menopausia no es aconsejable”, sentencia, con una salvedad para las mujeres con un mayor riesgo de cáncer de ovario.
Riesgo de enfermedades
Aún se desconoce cuánto tiempo persiste esa importancia después de la menopausia, señala Stephanie Faubion, directora médica de la Menopause Society. Tampoco se sabe cuánto puede variar la respuesta de una mujer a otra. “Existen grandes discrepancias”, concluye.
Una de las razones por las que la importancia del ovario posmenopáusico puede cambiar con el tiempo es que, al analizar ovarios humanos, el equipo descubrió que los patrones de proteínas en ovarios de mayor edad sugerían que el órgano se convertía en un entorno más inflamatorio. Para comprender mejor qué podría estar provocando esos cambios, estudiaron con mayor detalle los ovarios de ratones. La investigación, publicada en junio en la revista Molecular Human Reproduction, sugiere que el ovario podría adquirir una identidad completamente nueva después de la menopausia.
El equipo comparó los ovarios de ratones de dos meses de edad, ratones de 18 meses en edad reproductiva y ratones de 24 meses en edad posreproductiva, y descubrió que, con el tiempo, los genes relacionados con la inflamación y la actividad inmunitaria se volvieron mucho más activos. El número de células inmunitarias en el ovario también aumentó. Si bien la investigación en ratones no siempre se puede extrapolar a los humanos, podría ayudar a explicar los cambios moleculares que Duncan observó en los ovarios humanos.
“Creemos que muchos de esos cambios pueden hacer que el ovario sea más propenso a enfermedades relacionadas con la edad, como el cáncer de ovario”, indica Birgit Schilling, investigadora del envejecimiento en el Instituto Buck para la Investigación sobre el Envejecimiento, quien colaboró con Duncan en el estudio sobre el ovario humano, publicado como preimpresión. Tras la menopausia, aumenta el riesgo de padecer diversas afecciones, como accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas y osteoporosis.
Otros órganos experimentan una remodelación inmunológica con el tiempo, pero el ovario envejece mucho antes que la mayoría de los demás órganos. El trabajo de Duncan plantea la cuestión de si, en algún momento, los beneficios de conservar los ovarios podrían verse superados por el riesgo: a medida que el ovario envejecido se vuelve más inflamatorio, se pregunta si podría comenzar a transmitir señales inflamatorias a otras partes del cuerpo.
Mucho por descubrir
David Pépin está investigando otra posibilidad: que, a medida que desaparecen los folículos que albergan los óvulos en desarrollo, el ovario también se reorganice para preservar la producción de hormonas. Pépin es biólogo reproductivo del Hospital General de Massachusetts y de la Facultad de Medicina de Harvard. Descubrió que años después de que a gatos se les administrara una terapia génica experimental de control de la natalidad que impedía la maduración de sus folículos, los gatos seguían produciendo las hormonas estrógeno, testosterona e inhibina en niveles completamente normales.
Los folículos impulsan gran parte de la producción hormonal durante un ciclo reproductivo; sin ellos, los niveles hormonales deberían haber disminuido. En un trabajo preliminar que ha presentado pero que aún no ha publicado, el equipo de Pépin descubrió que, cuando finalmente se extirparon los ovarios, otras células del órgano (el estroma) parecían haber asumido la producción hormonal. Estudios piloto en ratones sugieren un efecto similar. Pépin cree haber descubierto un mecanismo natural que ayuda a mantener la producción hormonal a medida que los folículos disminuyen. Desde hace tiempo se ha planteado la hipótesis de que el estroma podría ser responsable de parte de la producción hormonal posmenopáusica del ovario humano.
Según explica, el estrógeno no es la única hormona que influye en la menopausia. “Sabemos muy poco sobre cómo las demás hormonas ováricas que se ven afectadas durante la menopausia pueden contribuir a la salud”, concluye. “No es un órgano muerto”.
Artículo originalmente publicado en WIRED.com. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.
