El Gobierno de China "ha recurrido a la censura y el control", mientras la población del Tíbet y Nepal se recupera de la letal avalancha del 26 de agosto, según denunció Human Rights Watch (HRW) en un comunicado del 1 de septiembre.
"Las voces de las propias víctimas están prácticamente ausentes", condenó la entidad antes de detallar que los contenidos más difundidos en las redes chinas se centran en los balances oficiales, las operaciones de rescate y la respuesta de las autoridades, mientras los testimonios de afectados y familiares apenas son documentados.
HRW sostiene que esta forma de proceder es un patrón más que una anomalía. "Como en desastres anteriores, la coreografía es familiar: restringir la información, controlar la narrativa y alabar la determinación y los esfuerzos de rescate de las autoridades", señaló.
Sin embargo, China se defiende al destacar que, desde el inicio de la emergencia, las redes sociales chinas han difundido numerosos vídeos oficiales, reconstrucciones del desastre e imágenes de las operaciones de rescate.
"La información de China se publica de manera abierta, transparente y oportuna", manifestó el lunes el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, quien señaló a los críticos del Gobierno de "difamar maliciosamente y especular".
El vocero contestó así a una pregunta sobre la posible retirada de vídeos de la catástrofe y sobre acusaciones, atribuidas a grupos tibetanos en el extranjero, de que las autoridades estarían subestimando las cifras de muertos y desaparecidos.
Federico Borello, subdirector ejecutivo y director de programas de HRW, explicó a France 24 que señalamientos similares se dieron tras el terremoto de 2025. "Mientras haya un control total de la información y mientras no se permita el acceso a la región a periodistas e investigadores chinos o internacionales, será muy difícil saber exactamente los números de los muertos y la situación en la región", apuntó.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
La letal avalancha se produjo el pasado miércoles tras un colapso glaciar que desencadenó una masa de hielo, rocas y lodo que alcanzó Gyirong, destruyendo el paso fronterizo con Nepal.
La catástrofe ha dejado al menos 1.127 muertos y más de 4.800 desaparecidos, según los últimos balances separados de ambos países. Las actualizaciones de la situación se publican principalmente con la información que llega del lado nepalí, dado el hermetismo del Gobierno chino.
¿Prensa maniatada?
Human Rights Watch (HRW) informó de investigadores y periodistas a los que el gobierno chino ha negado el acceso al área afectada por la riada o entrevistar a familiares de las víctimas. El director de programas de la organización, Federico Borello, detalló que este veto se impone con más severidad en el Tíbet a investigadores especializados en derechos humanos.
El Tíbet, bajo control chino desde los años 50, es una de las regiones de China con mayores restricciones para la cobertura informativa, y los desplazamientos de medios extranjeros a la zona requieren autorización previa.
"La censura y la autocensura están muy extendidas en toda China, especialmente en las zonas tibetanas", donde, según HRW, "se puede encarcelar a personas por atentar contra la seguridad nacional simplemente por compartir información con el exterior", incluso con sus propios familiares.
Borello también habla de una "represión transnacional" contra críticos del Gobierno que permanecen fuera del país, una situación que "también intimida a los investigadores, incluso si están haciendo su trabajo de forma remota".
Las autoridades chinas han sancionado al menos a diez personas por difundir rumores relacionados con la riada, según HRW, que advierte de que los controles de información "pueden dificultar que las familias localicen a sus seres queridos y obstaculizar la comprensión del desastre y cualquier respuesta futura".
Tras la riada, Beijing suspendió temporalmente la expedición de permisos para las áreas fronterizas del municipio de Shigatse, incluida Gyirong, que están sometidas a un control especial.
El Ejecutivo pidió a quienes ya contaban con permisos válidos que evitaran desplazarse a la zona, aludiendo a riesgos para la población, las operaciones de rescate y la posibilidad de nuevos desastres secundarios.
Leer también"Hoy es el último día": la búsqueda de cientos de desaparecidos en Nepal entra en fase crítica
Eliminación de contenido
Las denuncias de censura fueron respaldadas por Human Rights Watch por el hallazgo de un video que, pese a haberse viralizado mundialmente en redes sociales, no puede localizarse desde el interior del gigante asiático.
Las imágenes corresponden a una cámara de seguridad del paso fronterizo de Gyirong, que muestra el momento en que la riada arrasa el complejo.
La grabación ha circulado ampliamente en la web, pero no aparece en búsquedas realizadas en Douyin —equivalente chino de TikTok—, Xiaohongshu —similar a Instagram— y WeChat —una aplicación similar a WhatsApp—.
Aunque sí pueden encontrarse fragmentos, reconstrucciones animadas e imágenes posteriores a la devastación, el subdirector ejecutivo de HRW, Federico Borello, señala que estos extractos son únicamente "los que convienen a la narrativa oficial del gobierno".
"No hay ninguna transparencia sobre esas decisiones de sacar esas publicaciones [de la web]", denunció Borello.
La ausencia de la grabación completa no permite determinar si fue retirada por las plataformas o si los sistemas de moderación y recomendación dificultan localizarla.
Sin embargo, en estas plataformas sí circulan imágenes de la destrucción en territorio nepalí, donde se observan viviendas y zonas habitadas arrasadas por la riada.
Leer también“No podemos creer que todo haya desaparecido”: Nepal busca a cientos de personas tras gigantesca avalancha
Con EFE
