
En Venezuela, los comerciantes enfrentan la asfixia provocada por el alza del dólar, ya que los precios se calculan en base a la tasa cambiaria en un contexto de alta inflación y escasez de divisas. Mientras tanto, economistas mantienen expectativas favorables de recuperación. Desde hace cuatro años, el gobierno no aumenta el salario mínimo y recurre a bonos para aliviar el déficit en los ingresos. Muchos venezolanos dependen de las remesas enviadas por familiares desde el exterior para sostener su economía.
