Aunque la tensión de Estados Unidos y el mundo parece concentrarse en Medio Oriente, la acción de los drones, los misiles y los movimientos bélicos de ambos bandos demuestran que en Ucrania la guerra continúa mientras un interrogante se erige sobre el terreno: ¿Cómo afecta la situación de Irán al curso de los acontecimientos entre Moscú y Kiev?
En el terreno, el cruce de ataques sigue siendo constante.
El pasado 24 de marzo, en el occidente de Ucrania, exactamente en la ciudad de Lviv, la emblemática iglesia de San Andrés, una obra arquitectónica del siglo XVII declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, resultó dañada por un ataque ruso, señaló la primera ministra, Yulia Svyrydenko, en su cuenta de la plataforma X. La información fue posteriormente confirmada por la agencia de noticias Reuters.
Al otro lado de la frontera, el 10 de marzo, los misiles ucranianos perturbaron la noche de los ciudadanos de la región rusa de Briansk. Al día siguiente lo anunció el gobernador Alexander Bogomaz.
“Ha habido por lo menos tres ocasiones en los que se conocieron bombardeos de casi 24 horas y, específicamente en estos últimos dos días, hubo 24 horas continuas de bombardeo ruso utilizando misiles con larga trayectoria, drones, artillería de cañones móviles y cosas parecidas. Estamos, quizás, en uno de los momentos de mayor fiereza de la guerra”, advierte Carlos Patiño, profesor de la Universidad Nacional de Colombia, en diálogo con France 24 en español.
Días después, el 16 de marzo, el alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, aseguró en Telegram que las fuerzas rusas derribaron 250 drones ucranianos que se dirigían a la ciudad que gobierna. Las autoridades lo calificaron como el mayor intento de ataque contra la capital en al menos un año.
Pero los daños van más allá del campo de batalla y afectan a los más vulnerables.
El pasado12 de marzo, una investigación de la ONU describió una deportación de niños ucranianos por parte del Kremlin, lo que, subraya, constituye "crímenes de lesa humanidad".
Kiev sostiene que van cerca de 20.000 traslados forzados a Rusia y Belarús y agrega que los menores, en ocasiones, son sometidos a entrenamiento militar y obligados a luchar contra sus compatriotas. Justamente, por estas denuncias, rige una orden de arresto contra el mandatario Vladimir Putin– al igual que contra otros cinco ciudadanos rusos– emitida por la Corte Penal Internacional (CPI) el 17 de marzo de 2023.
Moscú niega esas acusaciones y solo reconoce lo que describe como una "evacuación voluntaria" de personas.
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"La guerra en Ucrania ha salido del foco de la opinión pública internacional"
La prolongación de la guerra en Irán y su impacto en el precio internacional del petróleo y otros bienes fundamentales, es el punto de partida para el análisis de los especialistas consultados por France 24 en español.
Según Jesús Agreda Rudenko, internacionalista y profesor del departamento de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana, “el interés de Estados Unidos está completamente fijado en Irán. No hay ninguna otra prioridad fuera de eso. Por lo que hemos visto, está dispuesto a levantar sanciones a Rusia con tal de mantener la estabilidad del precio internacional (del petróleo). Estados Unidos está dispuesto a presionar mucho más a Ucrania que a Rusia para que eventualmente ceda ante las exigencias rusas para ponerle fin al conflicto lo más pronto posible”.
Por su parte, Patiño destaca que “estamos en un momento complejo porque la guerra en Ucrania ha salido del foco de la opinión pública internacional por la guerra en Irán”. En la opinión del experto, Moscú aprovecha el contexto para recomponer fuerzas y enfatiza el levantamiento a las sanciones petroleras como un factor relevante para este fin. Al mismo tiempo destaca que, según el Instituto de Estudios para la Guerra, en 2026 Kiev logró recuperar de 320 a 350 kilómetros de su territorio.
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En los hechos, parte de las consecuencias del conflicto iraní para Ucrania las describe el propio presidente de Estados Unidos. Ante la insistencia de los reporteros sobre la posibilidad de redirigir armas de Kiev a Medio Oriente, el inquilino de la Casa Blanca lo reafirma y argumenta: “lo hacemos todo el tiempo”.
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¿Y los diálogos de paz?
La mediación de Estados Unidos continúa su curso. En palabras del enviado especial de la Casa Blanca para este fin, Steve Witkoff, “se celebraron reuniones constructivas”, pero el presidente Ucraniano, Volodímir Zelenski, desliza que el Kremlin condiciona las conversaciones con Washington.
Según el mandatario del país invadido, el objetivo de Moscú es lograr que Kiev se retire del Donbass, y solo entonces la Casa Blanca brindaría garantías de seguridad al país agredido. “Allí, lo que Estados Unidos de alguna manera ratificó es lo que hemos visto desde el inicio del Gobierno de Donald Trump”, considera Patiño.
Pero la tensión también escaló en París, en el marco de la reunión de ministros de exteriores del G7 que se celebró a finales de marzo. En el aeropuerto de Le Bourget, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró a la prensa que la afirmación del líder ucraniano era "una mentira" y sostuvo que la garantías de seguridad aludidas llegarán cuando termine la guerra. Para culminar, agregó: “No hay reuniones programadas por el momento sobre Rusia y Ucrania”.
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“Finalmente la política exterior de Estados Unidos la está definiendo o la está dirigiendo directamente el presidente (Donald) Trump. Y eso significa que sus prioridades son las prioridades de Estados Unidos. Y hemos visto como el hecho de que efectivamente la paz en Ucrania sea muy difícil de lograr, ha hecho al presidente de Estados Unidos perder un poco el interés, porque efectivamente él necesita resultados rápidos, él ha mostrado que busca resultados muy concretos, resultados que pueda mostrar ante las elecciones de medio término, donde finalmente se elige o se decide la mayoría del Legislativo norteamericano. Como en Ucrania eso no se ha podido lograr, me parece que el interés se ha ido perdiendo de manera gradual”, subraya Agreda Rudenko.
El rol de la OTAN y las potencias europeas
Mientras algunos analistas intentan mostrar las ganancias que podría implicar el conflicto de Medio Oriente para Vladimir Putin, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intenta desestimar esa mirada.
Entrevistado por la agencia de noticias Reuters, Rutte indicó que los ucranianos le infligen pérdidas a los rusos todos los meses: “Muchas veces tuvieron bajas mayores a las que sufrieron en Afganistán en la década de 1980”. Al mismo tiempo, pondera el conocimiento sobre drones que ofrece Kiev a Estados Unidos e Israel en sus combates contra Irán, y concluye que al Kremlin “no le hará ninguna gracia” que a Teherán “le resulte muy dificil seguir apoyando” a Moscú.
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Las palabras de Rutte resonaron en Yeda el pasado 27 de marzo. Allí, el príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman, se reunió con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Ambos debatieron la escalada regional y la crisis ucraniana. Si bien fueron publicadas fotografías de los dos líderes conversando junto a sus colaboradores, no se brindaron mayores detalles del encuentro. El líder ucraniano solo informó novedades sobre el ofrecimiento de ayuda por parte de Kiev para lidiar con los drones iraníes.
“Hay una posibilidad comercial y, de alguna forma, política para Ucrania de encontrar aliados en la región en la lucha contra Irán. Sabemos que el dron principal en la guerra de Rusia contra Ucrania es el que inicialmente se producía en Irán. Ahora se produce en Rusia, pero con apoyo de Irán. Entonces, el hecho de que el régimen iraní esté debilitado lo afecta”, destaca Agreda Rudenko.
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"Lo lograremos de una forma u otra", afirmóla presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a la prensa al finalizar una cumbre en Bruselas, donde los líderes del bloque de 27 países no consiguieron convencer al primer ministro húngaro, Viktor Orban, para que diera el visto bueno a un préstamo fundamental de la Unión Europea a Ucrania. Es “inaceptable”, declaró el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa.
Agreda Rudenko argumenta que “los socios europeos de la OTAN están más interesados en Ucrania que en el Golfo”, aunque considera que la tensión entre sus miembros es una debilidad: “Todavía existen aliados muy importantes de Estados Unidos, como Hungría, que juega un papel muy complejo, no solo en la OTAN, sino eventualmente en la Unión Europea”.
Desde la perspectiva de Patiño, el conflicto en Ucrania es un asunto de inmediata preocupación para Francia y Alemania, “mientras que la guerra en Irán ha sido, a todas luces, una imprudencia de Estados Unidos, de la cual no sabe cómo salir. Habría que recordar, además, que Irán es uno de los cuatro miembros de la alianza principal de Rusia para la guerra”.
Llevará tiempo dilucidar las consecuencias de la crisis de Medio Oriente para el rumbo de la guerra en Ucrania. Hasta ahora, Donald Trump no consigue su objetivo de alcanzar un alto el fuego entre Kiev y Moscú. Y la situación en Irán y la proximidad de las elecciones de medio término en Estados Unidos, programadas para el próximo noviembre, profundizan el desinterés del magnate por encontrar una solución de paz.
El contexto también se muestra complejo para los líderes europeos por las presiones de Trump para interceder en el estrecho de Ormuz, el aumento de precios como consecuencias de los movimientos bélicos y la reducción de la ayuda militar de Washington.
