Trump exige a Irán entregar su uranio enriquecido tras acuerdo de alto al fuego

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El uranio enriquecido vuelve a situarse en el centro del conflicto en Oriente Medio. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que, como parte de un acuerdo de alto al fuego de dos semanas, Irán no podrá continuar con el enriquecimiento de este material. El mandatario añadió que, en coordinación con autoridades iraníes, Washington trabajará para desenterrar y eliminar todos los restos nucleares. Por su parte, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, sostuvo que “no habrá armas nucleares iraníes” y advirtió que Teherán entregará voluntariamente el uranio enriquecido que posee o, en caso contrario, Estados Unidos buscará la forma de obtenerlo.

A través de sus redes sociales, Trump aseguró que Irán atraviesa un proceso de “cambio de régimen” que, según dijo, resultará productivo al facilitar la cooperación con su administración. El mandatario también hizo referencia a las reservas de uranio enriquecido que habrían quedado enterradas tras la denominada “Guerra de los Doce Días”, ocurrida entre el 13 y el 24 de junio de 2025.


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Hasta el día de hoy, las reservas iraníes de uranio enriquecido al 60% superaban los 400 kilogramos, volumen suficiente para construir hasta diez bombas nucleares.


De acuerdo con reportes oficiales recientes, esta ofensiva, que incluyó el despliegue de bombarderos furtivos B-2 Spirit de la Fuerza Aérea estadounidense, habría retrasado el programa nuclear iraní al menos una década, particularmente tras la destrucción de centrifugadoras en la planta de Fordow.

“No habrá enriquecimiento de uranio, y Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterrará y eliminará todo el ‘polvo’ nuclear profundamente enterrado (bombarderos B-2)”, precisó Trump, quien además aseguró que el material permanece bajo vigilancia satelital constante desde los ataques del año pasado.

En una conferencia de prensa, Hegseth afirmó que Washington conoce con precisión las capacidades nucleares de Irán y reiteró que el país entregará “voluntariamente” sus reservas de uranio enriquecido. “Lo obtendremos. O, si tenemos que hacer algo nosotros mismos, lo haremos”, subrayó. El funcionario advirtió que, ante una eventual resistencia, Estados Unidos cuenta con la capacidad técnica para extraer este material radiactivo, aunque reconoció que se trataría de una operación de alto riesgo.

El titular del Pentágono insistió en que las autoridades iraníes aceptaron un acuerdo que implica que el país “jamás poseerá un arma nuclear”. Añadió que, bajo los términos establecidos, cualquier material que exceda los límites permitidos será retirado. “En este momento, su ‘polvo’ nuclear está profundamente enterrado y vigilado las 24 horas”, puntualizó.

Hegseth también aseguró que los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos dejaron “prácticamente destruido” el programa de misiles iraní, por lo que el país —dijo— ya no tiene capacidad para fabricar misiles, cohetes, lanzadores ni drones. En una publicación aparte, Trump advirtió que “cualquier país que suministre armamento a Irán será gravado inmediatamente con un arancel del 50% sobre todos los bienes exportados a Estados Unidos, sin excepciones”.

El plan nuclear de Irán en la mira

El programa nuclear iraní ha generado inquietud internacional durante años. Aunque Teherán sostiene que se trata de una iniciativa con fines civiles, orientada a la investigación científica y al suministro energético, diversos analistas consideran que podría encubrir objetivos militares.

Las sospechas se intensificaron en 2003, cuando se descubrió la existencia de instalaciones nucleares no declaradas. Este hallazgo constituyó una violación al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), suscrito por 190 países con el objetivo de evitar la expansión de armas nucleares, promover el desarme y fomentar el uso pacífico de la energía atómica.

Como respuesta, en 2015 se firmó el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), un acuerdo entre Irán y potencias como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania. Su objetivo fue limitar el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de sanciones económicas. El acuerdo establece que Irán solo puede mantener hasta 300 kilogramos de uranio enriquecido al 3.67%, nivel adecuado para usos civiles, pero insuficiente para la fabricación de armas nucleares.