Dos tiroteos en menos de cinco horas llegaron como un recordatorio de la espiral de violencia armada en la que está inmersa Sudáfrica. La primera masacre ocurrió en la noche del sábado en una taberna cerca de Wedela, al suroeste de Johannesburgo, donde ocho hombres armados con fusiles AK-47 y pistolas abrieron fuego contra un grupo de clientes del local. Unas 17 personas perdieron la vida —13 hombres y cuatro mujeres— y otras 15 resultaron heridas, según un comunicado del Servicio de Policía de Sudáfrica (SAPS).
Los atacantes dispararon contra los clientes que se encontraban fuera del bar y luego entraron al local para continuar con la matanza, detalló el servicio policial. Posteriormente, registraron a algunos de los clientes y les robaron sus teléfonos móviles antes de huir en "dos vehículos motorizados no identificados".
El comisionado policial de la provincia, Tommy Mthombeni, declaró a la prensa que una de las líneas de investigación apunta a que el tiroteo fue motivado por una "guerra territorial relacionada con la minería ilegal".
Hace aproximadamente un mes hubo una balacera en la misma taberna, así que la del sábado podría ser una represalia.
Muchos residentes se mostraron reacios a hablar sobre el incidente, pero uno de ellos manifestó a la agencia Reuters que en la zona viven mineros ilegales —conocidos localmente como zama zamas, expresión que proviene de un término zulú que significa "arriesgarse"— y poderosas bandas controlan el comercio ilícito de extracción de oro.
Soldados del ejército nacional y peritos policiales llegaron al pueblo, donde se podían ver dos vehículos calcinados como un recordatorio de la matanza.
El presidente Cyril Ramaphosa aseguró que la Policía dispone de imágenes de los sospechosos del tiroteo y que estaba trabajando para localizarlos.
Una segunda balacera
Otras 10 personas murieron y 11 más resultaron heridas en otro tiroteo en una tienda del municipio de Lwandle, cerca de Ciudad del Cabo. Cinco de las víctimas fallecieron en el lugar de los hechos, mientras que las otras cinco "sucumbieron a las heridas tras ser trasladadas a centros sanitarios", según el SAPS.
La Policía abrió una investigación por "asesinato e intento de asesinato" y señaló que sigue la pista de varios sospechosos, aunque no precisó la cifra exacta.
Un vídeo grabado por un testigo presencial muestra a gente bailando y cantando en una zona exterior abarrotada antes de que se oyera una ráfaga de disparos y gritos.
Un agente de policía citado por Reuters declaró que "podría tratarse de una envidia comercial", ya que hay informes de que la gente había estado comprando alcohol en lugares más baratos y acudiendo al local para beber.
La violencia armada repunta en Sudáfrica
Sudáfrica lleva años lidiando con altos índices de delincuencia violenta, pero la serie de tiroteos masivos de esta semana ha resultado impactante incluso en un país que tiene una de las tasas de homicidio más altas del mundo.
En la noche del 22 de septiembre, otro ataque perpetrado por varios hombres armados durante una fiesta en una casa en el municipio de KwaMakhutha, al sur de Durban, derivó en la muerte de 11 personas, entre ellas una mujer embarazada. La policía no ha informado de ninguna detención por esos hechos.
Otros tiroteos masivos recientes incluyen uno ocurrido en junio en un barrio empobrecido de Johannesburgo, que dejó 12 muertos, y dos en el lapso de dos semanas en diciembre, que dejaron un total de 21 personas fallecidas.
El país registró 5.427 homicidios en el último trimestre, entre abril y junio, lo que supone una media de casi 60 homicidios diarios, según las estadísticas policiales oficiales.
Los homicidios afectan principalmente a las comunidades más pobres de Sudáfrica y la policía ha vinculado algunos de ellos con bandas criminales.
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El aumento de la violencia en la nación sudafricana también tiene tintes de género. En dos meses, se han cometido 10 feminicidios en varias regiones del país. Cientos de personas salieron a protestar a mediados de septiembre para denunciar esta situación.
La similitud de las características en el estado de los cuerpos despertó el temor a que un asesino en serie estuviera detrás de los crímenes.
Este domingo, la Policía informó sobre la detención de un sospechoso en relación con el último homicidio, reportado el sábado en Ekurhuleni, un municipio situado al este de Johannesburgo.
El presidente Cyril Ramaphosa ordenó en marzo el despliegue del ejército en las calles para combatir la delincuencia durante un año. Los soldados se tomaron algunas zonas con altos índices de criminalidad en los alrededores de Johannesburgo y Ciudad del Cabo, así como otras áreas.
"Este es el nivel de criminalidad que debemos reducir, y nuestras fuerzas de seguridad van a seguir haciendo todo lo posible", declaró este domingo el presidente a los medios de comunicación locales, en alusión a los tiroteos de las últimas horas.
Se prevé que la delincuencia sea un tema predominante para los votantes en las elecciones municipales de noviembre.
Con información de Reuters, AP y EFE
