¿Su jefe lo está observando? Por qué el software de vigilancia en el trabajo no logra los efectos deseados

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König no es, ni mucho menos, el único escéptico. “En realidad hay muy pocas pruebas de que la mera implantación de la vigilancia de los empleados vaya, por sí sola, a aumentar la productividad o el rendimiento”, afirma Daniel Ravid, investigador en administración de la Universidad de Nuevo México.

Ravid llevó a cabo un metaanálisis en 2022 que combinó los resultados de estudios en los que participaron más de 23 000 sujetos en experimentos de laboratorio y entornos laborales, incluidos trabajadores de centros de atención telefónica y oficinas, así como policías de patrulla. En conjunto, los estudios no encontraron ninguna correlación entre los niveles de vigilancia y el rendimiento de los empleados.

Esto se debe, en parte, a que algunos empleados encuentran formas de eludir la vigilancia, aunque eso signifique pulsar el teclado de vez en cuando mientras leen un libro durante la hora de comer. “Las personas son increíblemente creativas y adaptables, y encontrarán formas de reafirmar su libertad cuando esta se vea amenazada o les sea arrebatada”, afirma Ravid.

El metaanálisis de Ravid reveló que cualquier tipo de vigilancia —sutil u obvia, incidental o invasiva— tendía a aumentar el estrés en el lugar de trabajo. “Creo que cualquier cosa que socave el sentido de la dignidad también va a socavar la actitud de los empleados”, afirma.

Un estudio de 2024 realizado con más de 3500 trabajadores en Canadá puso de relieve los posibles inconvenientes de la vigilancia: los empleados que percibían que estaban siendo vigilados en el trabajo afirmaron que sentían más presión y estrés, y menos autonomía y privacidad en el ámbito laboral.

En la era de la “datificación”, no es de extrañar que las empresas busquen nuevos indicadores para evaluar a sus empleados, afirma Kirstie Ball, investigadora en administración de la Universidad de St. Andrews, en Escocia. “La recopilación sistemática de datos sobre las personas y lo que hacen forma parte integrante de la modernidad”, afirma. “La vigilancia se convierte en un medio para conseguir que se hagan las cosas”.

Pero no todas las empresas saben cómo sacar partido a todos esos datos, señala Ball. “Hay muchos escollos en el camino. ¿Estás midiendo lo que crees que estás midiendo? ¿Estás interpretando los datos correctamente de acuerdo con el propósito para el que los recopilaste, o los estás analizando simplemente porque puedes?”.

La vigilancia de los empleados sin un plan coherente para utilizar los datos se ha convertido en una práctica habitual en las empresas modernas, señala König. Muchos centros de trabajo acaban recopilando datos simplemente porque disponen de la tecnología, no porque la vigilancia respalde la estrategia empresarial global de la compañía. “Acaban con terabytes de datos en algún disco duro, pero no saben qué hacer con ellos”.