Un estudio reciente advierte sobre la persistente brecha de género en el liderazgo empresarial, a pesar del aumento en la participación laboral femenina. Además, la Inteligencia Artificial y los cambios demográficos plantean nuevos desafíos para cerrar esta distancia.
Pese a que las mujeres representan el 41,7% de la fuerza laboral total en el mundo, la tasa de participación se reduce drásticamente cuando se trata de posiciones de alta gerencia, según un informe sobre paridad de género del Foro Económico Mundial.
En la última década se han registrado avances graduales, aunque modestos, hacia la paridad en los puestos directivos, es una de las principales conclusiones del estudio basado en datos de LinkedIn Economic Graph Research e Egon Zehnder.
Entre 2015 y 2025, la representación femenina en la alta dirección creció 2,8 puntos porcentuales, un ritmo superior al de la fuerza laboral en general. Sin embargo, el avance sigue siendo modesto, y hoy las mujeres ocupan menos de una tercera parte de los puestos de alta gerencia.
Laura Navarro Muñoz, fundadora de Métricas Garden Labs, explicó que “son muchas las mujeres que inician en puestos junior, pero se vuelve más complicado avanzar por falta de apoyo estructural, por falta de mentores”.
Los datos más recientes apuntan a una desaceleración. La proporción de mujeres entre los nuevos directivos y miembros de consejos de administración se ha estancado desde 2022, y siguen estando infrarrepresentadas en los puestos con responsabilidades de liderazgo a nivel empresarial “que constituyen la vía más fiable para acceder al cargo de CEO”.
Persisten brechas estructurales en todos los sectores, regiones y niveles jerárquicos, y los factores que las impulsan están profundamente arraigados en la forma en que se diseñan las trayectorias profesionales, se evalúa el potencial y se adaptan los sistemas de carrera a la vida laboral moderna, según el Foro Económico Mundial
En términos, ya no de gerencia, sino de altos cargos ejecutivos, la participación femenina es más baja aún. Ocho de cada diez CEOs o directores ejecutivos, son hombres; siete de cada diez, directores financieros o de operaciones; y en directores de tecnología las mujeres no alcanzan ni el diez por ciento de participación, dice el estudio.
Si no es en altos cargos ejecutivos, ¿en qué?
En lo que sí tiene mayor representación el género femenino es en las áreas de recursos humanos, de personal o de mercadeo. Dentro de los avances, se destaca que para 2024, más del 90% de los consejos de administración contaba con al menos una mujer, aunque permanecen menos tiempo en el cargo frente a sus homólogos masculinos.
Según la Organización Internacional de Trabajo, la brecha no se limita a los cargos directivos y las mujeres tienden a estar sobrerrepresentadas en ciertos tipos de empleos.
“Los hombres suelen trabajar por cuenta propia, mientras que las mujeres suelen colaborar en las tareas del hogar o en los negocios de sus familiares”, señala el organismo adscrito a Naciones Unidas.
Agrega que “las mujeres que desean trabajar tienen más dificultades para encontrar empleo que los hombres. Este problema es especialmente acuciante en el norte de África y los Estados árabes, donde las tasas de desempleo femenino superan el 20%”.
