Serbia convoca a elecciones anticipadas en octubre, una prueba para el liderazgo del presidente Vucic

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Tras meses de especulaciones y preparativos, Aleksandar Vucic dio un paso esperado en Serbia: la disolución del actual Parlamento y la convocatoria a elecciones legislativas anticipadas, unos comicios que se leen como un plebiscito a la gestión del presidente, cuestionada desde hace casi dos años por un movimiento de protestas antigubernamentales.

Este 9 de septiembre, Vucic –quien recibió la nominación de su partido SNS para postularse a primer ministro por no poder optar a la reelección presidencial luego de dos mandatos consecutivos– promulgó el decreto que da por terminada la actual legislatura y fija los comicios para el próximo 25 de octubre.

El mandatario de 57 años aseguró que el adelantamiento de más de un año de las elecciones respondió a una "propuesta razonada de su Gobierno" y que son necesarias debido a las divisiones persistentes en el país balcánico.

"Sin estas tensiones, sin estos conflictos políticos, sin duda no lo serían", subrayó Vucic en un comunicado televisado, agregando que una demora en convocar los comicios "pondría en peligro la supervivencia de la democracia".

Serbia's President Aleksandar Vucic speaks during a joint press conference with Ukraine's President Volodymyr Zelensky
El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, habla durante una conferencia de prensa conjunta con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, tras su reunión en el Palacio de Serbia, en Belgrado, el 8 de agosto de 2026. © Andrej Isakovic / AFP

Tras reconocer que "hemos vivido enormes turbulencias", el jefe de Estado –quien anticipó que renunciará "en las próximas semanas" para encarar la campaña– insistió en que "necesitamos unos resultados electorales que reflejen claramente la voluntad del pueblo y la dirección que está tomando Serbia".

En Serbia, el presidente es el jefe de Estado y, si bien su rol es más ceremonial, está a cargo de las Fuerzas Armadas, nomina al candidato a primer ministro y representa la política exterior del país. El gobierno y las decisiones internas, en cambio, recaen en la figura del primer ministro.

Más allá del cargo, no obstante, Vucic ha sido el hombre fuerte de la nación balcánica desde 2014, aglutinando el poder durante 12 años, tanto en su primer ciclo como primer ministro (2014-2017) como en sus dos períodos en la presidencia.

Si bien ha supervisado una etapa de desarrollo económico, también se ha enfrentado a un creciente rechazo contra la percepción de corrupción y la deriva autoritaria de su liderazgo.

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¿Un posible giro "similar al de Hungría"?

Aunque cuenta con el respaldo del Partido Progresista Serbio (SNS) –derecha nacionalista– la figura de Vucic llega a estos comicios en su situación más precaria desde la llegada al poder de su formación en 2012, luego de casi dos años de protestas antigubernamentales.

Pese a haber sorteado otras oleadas de manifestaciones anteriores, el movimiento actual ha sido el más grande y persistente. Su origen se dio tras el derrumbe de una marquesina de hormigón en la estación de tren de Novi Sad, en el norte de Serbia, ocurrida el 1 de noviembre de 2024, que causó 16 muertos.

Entonces, las movilizaciones surgieron bajo el reclamo de responsabilidades por la tragedia en la terminal, que acababa de ser remodelada por empresas chinas, y, de manera más amplia, por el fin de la corrupción, a la que culpan las deficiencias en las obras.

Sin embargo, las consignas de las protestas han evolucionado a un repudio de la gestión de Vucic y el SNS, que han sido acusados de restringir las libertades democráticas –con su creciente control sobre las instituciones y los medios de comunicación– y de mantener vínculos con el crimen organizado, alegaciones que el presidente niega.

People fill the streets near the train station before observing 16 minutes of silence for the victims on the first anniversary of the disaster that killed 16 people, in Novi Sad, Serbia, Saturday, Nov
La gente llena las calles cercanas a la estación de tren en el primer aniversario de la tragedia que costó la vida a 16 personas, en Novi Sad, Serbia, el 1 de noviembre de 2025. © Armin Durgut / AP

Por el contrario, el mandatario ha cargado con dureza contra los manifestantes, lo que ha despertado preocupación internacional por la excesiva violencia policial y las detenciones arbitrarias. Cientos de personas han sido detenidas o han perdido sus empleos –principalmente docentes– por unirse a las protestas.

Desde la retórica, Vucic ha acusado a los estudiantes y profesores que encabezan el movimiento de "querer destruir el Estado" y de responder a intereses externos.

Este miércoles, al anunciar el adelantamiento electoral, el presidente serbio ha insistido en que "hemos tenido disturbios, enfrentamientos y una sociedad dividida, con una injerencia considerable de potencias extranjeras", sin especificar cuáles serían esas potencias ni presentar pruebas para respaldar su denuncia.

Pese a que procesos electorales anteriores pasados han sido boicoteados por opositores que denunciaban falta de garantías democráticas, la percepción es que un desafío al poder de Vucic podría prosperar.

Una reciente encuesta ubica al SNS de Vucic con el 35,7% de la intención de los votos, por detrás de la llamada Lista de Estudiantes, una candidatura que estaría integrada por estudiantes, universitarios y tecnócratas que lideran las protestas y alcanzaría un 45% de los apoyos.

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En diálogo con la agencia AP, Dejan Pavlovic, de la Facultad de Ciencias Políticas de Belgrado, comparó la situación en Serbia con lo ocurrido en Hungría, que este año vio la caída de otro líder autoritario, Viktor Orbán.

Para Pavlovic, podría darse un escenario "similar al de Hungría, donde el aspirante opositor, sin apoyo mediático ni recursos, logra aun así una victoria muy convincente".

Un liderazgo en tensión con la Unión Europea

Pese a ser candidato a ingresar a la Unión Europea desde 2014, Serbia ha conseguido escasos avances en su proceso de adhesión bajo el mandato de Vucic, quien ha mantenido estrechas relaciones tanto con Rusia como con China.

Lejos de progresar en las modificaciones que exige el bloque a sus potenciales integrantes, el líder nacionalista ha chocado con Bruselas por lo que considera el retroceso democrático bajo su gobierno, las limitaciones a la libertad de prensa y a la independencia judicial, así como su negativa a imponer sanciones a Rusia por la invasión de Ucrania.

A man touches the cross as Serbian national military servicemen stand around the coffin of the former Bosnian Serb army commander Ratko Mladic, in Belgrade, Serbia, on September 7, 2026
Un hombre toca la cruz mientras militares serbios permanecen junto al féretro del excomandante del ejército serbobosnio Ratko Mladić, en Belgrado, Serbia, el 7 de septiembre de 2026. © Marko Drobnjakovic / AP

A ello se ha sumado en la última semana el rechazo al multitudinario homenaje público rendido a Ratko Mladic, criminal de guerra y excomandante del Ejército serbobosnio, quien recibió un funeral con honores el lunes, pese a haber sido condenado por genocidio en la Corte Penal Internacional (CPI).

El respaldo oficial –y de buena parte de la oposición– y la participación de algunos integrantes del Gobierno serbio en las exequias al llamado 'Carnicero de Bosnia' recibieron el repudio del presidente del Consejo Europeo, António Costa, y de la jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

"Las imágenes del funeral de Ratko Mladić son un escándalo (…). Los elementos de apoyo oficial y la presencia de algunos altos funcionarios serbios en el funeral son lamentables. Demuestran un fracaso a la hora de confrontar un capítulo oscuro de la historia reciente de Europa y contradicen los valores que sostienen el camino de Serbia hacia la UE", escribieron en sus redes sociales.

Con Reuters, AP y EFE