El alcalde de San José del Palmar, León Fabio Marín Moncada, habla desde un municipio al que casi no se puede entrar.
Un día después del terremoto que sacudió a Colombia y que tuvo epicentro en su territorio, describe vías taponadas por los derrumbes, un acueducto fuera de servicio, viviendas rurales destruidas por completo y comunicaciones que funcionan "por raticos".
Con una sola máquina disponible para despejar los caminos, asegura que ya se siente el desabastecimiento de comida y que hay reportes de personas desaparecidas que todavía no logra verificar.
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San José del Palmar es un municipio de unos 6.000 habitantes ubicado en el sureste en el empobrecido departamento del Chocó, sobre el límite con Valle del Cauca y Risaralda, en plena Cordillera Occidental y rodeado de bosques de niebla y áreas protegidas como el Parque Nacional Natural Tatamá y la Serranía de Los Paraguas.
En entrevista con France 24 en Español, el alcalde Marín Moncada detalla qué necesita el municipio con urgencia, relata cómo se vivieron los segundos del sismo y plantea un reclamo que excede la emergencia: la sensación de abandono histórico del Chocó y, dentro del departamento, de un municipio al que describe como "una esquinita".
¿Cuál es la situación del municipio en este momento?
Es una situación de mucha consternación de la comunidad ante la magnitud del terremoto que tuvimos ayer. En este momento tenemos taponamiento de las vías, no tenemos agua potable, la infraestructura de las viviendas está en muy mal estado y la comunicación ha sido intermitente. Esa es la situación que vive San José del Palmar hoy.
¿Qué urge en la zona?
Lo que más requerimos es maquinaria amarilla (retroexcavadoras), para poder hacer todo el ingreso al municipio. También alimentos no perecederos y agua potable, porque el acueducto está en muy mal estado. Y necesitamos carpas para algunas comunidades rurales cuyas viviendas fueron destruidas en su totalidad.
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¿Siguen incomunicados?
Sí, en este momento tenemos muchas veredas (aldeas) totalmente incomunicadas, porque la comunicación es intermitente, por raticos, y por vía terrestre no tenemos acceso todavía. No damos abasto con la única maquinaria que tenemos, que es una pajarita (retroexcavadora sencilla). Por eso hacemos un llamado al Gobierno Nacional, para que a través de maquinaria amarilla nos puedan ayudar a hacer la apertura de estas vías. El desabastecimiento de comida ya se está sintiendo, porque no tenemos por dónde ingresar la comida a nuestro municipio.
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¿Se mantiene la incertidumbre sobre las víctimas mortales?
En este momento sí nos están reportando desaparecidos, que se encontraban hacia la vereda de Suramita, donde hay mucho derrumbe y mucho movimiento de masa. Estamos esperando respuesta a través de algunos grupos de WhatsApp, donde enviamos la información, pero no hemos obtenido respuesta debido al mal estado de la comunicación.
Otra de las situaciones difíciles que estamos viviendo es la pérdida de nuestros campesinos. Ya se siente la pérdida del chontaduro, un producto que el campesino cosecha desde el domingo y el lunes para sacarlo a Cartago, a Cali, a Medellín. No han podido sacar ese producto y ya se está sintiendo el daño por el estado de las carreteras.
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¿Cómo se vivió el momento del temblor? Ustedes fueron el epicentro.
Son cosas que uno no le desea a nadie. Yo lo viví, estaba en mi casa y logré salir a la calle, porque uno como ser humano siempre busca la supervivencia. Y me encontré con la cantidad de personas en la calle, adultos, niños, adultos mayores, en estado de shock, llorando, gritando, buscando a sus familias, los padres buscando a los hijos, porque en la institución educativa y en el hogar infantil estaba toda la población infantil. Fue una situación muy difícil de ver.
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No es un secreto en Colombia que el Chocó suele quedar fuera de las prioridades. ¿Se han sentido abandonados?
Sí, desafortunadamente nos hemos sentido abandonados, y no solamente en este momento. Es duro decirlo, pero en el transcurrir de la vida el Chocó se ha sentido abandonado. Y en San José del Palmar nos hemos sentido aún más abandonados, tal vez por la geografía. Somos un municipio que queda en una esquinita, en un rincón por allá.
Imagínese que para poder llegar a la capital del departamento, a Quibdó, desde San José del Palmar tenemos que salir a Cartago, que es otro departamento, el Valle del Cauca, después ingresar a Pereira, que es Risaralda, y luego pasar por Pueblo Rico y Apía para volver otra vez al departamento del Chocó. Por eso consideramos que hemos sido muy olvidados, quizás por lo geográfico. Pero que esta sea una de las oportunidades para que el Gobierno departamental y el Gobierno Nacional nos pongan un ojito y nos vean con mejores ojos.
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Quiero decirle al Gobierno Nacional que San José del Palmar también es Colombia. Pedirle una miradita hacia este municipio, que es un municipio muy bello, donde tenemos demasiada biodiversidad, y considero que esa biodiversidad es precisamente por ser Chocó. Decirle al Gobierno que aquí estamos, que los estamos requiriendo en estos momentos y que necesitamos el apoyo de todos.
