
“Hasta el momento, [esta relación] es una suposición o una probabilidad, pero no se ha estudiado justo porque es el primer fenómeno en décadas recientes con esta [característica]. Hay que ser prudentes”, señaló.
El meteorólogo explica que para establecer esta relación es necesario hacer estudios de atribución, que comparan mediante modelos y simulaciones qué habría ocurrido con un fenómeno determinado en un planeta sin los efectos del calentamiento global frente a un planeta más cálido.
Sin embargo, advierte que estas simulaciones tienen limitaciones y no pueden considerarse una prueba absolutamente concluyente, debido a que la existencia, intensidad y frecuencia de diversos eventos no son representadas de la misma manera en estos ejercicios de proyección.
La razón, según explica, es la falta de datos confiables. “Es difícil asegurar que en el año 720 a.C., en el año un millón a.C., no se haya generado [un evento similar de El Niño], ¿por qué? Por el simple hecho de que no hubo datos. No había gente que llevara un registro de ello. Entonces, con base en ello, un estudio de atribución no es 100% confiable. Es muy arriesgado tanto asegurar como negar”, enfatiza.
Aunque el meteorólogo señaló que es probable que los efectos derivados de El Niño sean más intensos debido al cambio climático, también afirmó que el planeta siempre busca un equilibrio que, a su juicio, terminará por revertir el calentamiento generado por las actividades humanas.
“Actualmente estamos calentando el planeta por X o Y motivo. Los científicos dicen que ya no hay retroceso. Pues el planeta dice lo contrario: por más que se calentó y mucho más que ahorita, por más que hubo dióxido de carbono, muchísimo más que el que actualmente hay, terminó enfriándose, terminó regulándose", señala Cortés.
Añade el especialista: "En meteorología se sabe que nuestro planeta siempre busca el equilibrio. Por más que haya calentamiento global, por más que haya fenómenos extremos, eventualmente va a estar su contraparte para regular eso. Y no se puede, entonces, confiar al 100% que en siglos pasados, que en milenios pasados, no haya ocurrido algo que actualmente estamos viviendo. La única, ahí sí hay seguridad, la única diferencia lógica es que no había población para saber cómo ocurrió ese fenómeno”.
No se debe subestimar la crisis climática
Francisco Estrada coincide en que es necesario ampliar la investigación para determinar si el cambio climático tiene una atribución directa en la intensidad pronosticada para este fenómeno de El Niño. Sin embargo, afirma que existen estudios arbitrados que muestran que la variabilidad del fenómeno se ha ampliado durante aproximadamente los últimos 60 años, con eventos de mayor magnitud.
El especialista de la UNAM añade que también existe evidencia científica de que el calentamiento global está modificando las características del fenómeno, entre ellas su amplitud, frecuencia y la manera en que sus efectos se distribuyen alrededor del planeta. Por ello, considera que el debate no debería plantearse como una elección entre “El Niño natural” y “El Niño provocado por el cambio climático”, sino como una interacción entre ambos procesos.
“No puedes quitarle a El Niño esta parte de calentamiento global, todo viene pegado”, explica. Por ello, desde la perspectiva de los riesgos, considera más relevante entender cómo interactúan ambos fenómenos y cómo esa combinación afectará a las sociedades.


