
Glück, que realizó su trabajo posdoctoral con Baltes, afirma que el enfoque de Baltes para medir la sabiduría a través de escenarios tiene sus limitaciones. Por un lado, es posible que una persona no actúe con tanta sabiduría en la vida real como lo haría en una situación hipotética. Ella ha intentado medir la sabiduría de otra manera, pidiendo a las personas que describan un acontecimiento difícil que hayan vivido y que luego reflexionen sobre él. ¿Qué aprendieron de la situación y qué harían de otra manera? En un estudio de 2017, el investigador en sabiduría Nic Weststrate, ahora en la Universidad de Illinois en Chicago, y Glück reportaron que las personas que se involucraban en lo que se conoce como procesamiento “redentor” (creer que lo que había sucedido era lo mejor que podía pasar) tendían a ser más felices, pero no necesariamente más sabias. Por el contrario, el procesamiento “exploratorio” (reflexionar sobre la situación con el propósito expreso de comprenderse a uno mismo) se asoció con puntuaciones de sabiduría más altas.
Pero este enfoque tiene sus propias debilidades, dice Glück, porque las personas eligen experiencias muy variadas para relatar. Mientras que muchos de sus sujetos plantean cuestiones objetivamente graves, como relaciones rotas, algunos se centran en cuestiones menores, como una disputa con un vecino por una rama que sobresale en el patio. “No se pueden comparar realmente las historias de las personas cuando hablan de cosas totalmente diferentes”, afirma.
Otros expertos, en particular Ardelt, miden la sabiduría mediante cuestionarios que piden a las personas que respondan a afirmaciones como “Me siento cómodo con todo tipo de personas” y “Cuando reflexiono sobre el pasado, no puedo evitar sentir resentimiento”. La desventaja de este enfoque de autoevaluación es que la sabiduría implica humildad, por lo que las personas sabias pueden puntuarse a sí mismas demasiado bajo, mientras que las personas necias, ciegas ante sus propias debilidades, pueden darse puntuaciones infladas.
Si medir la sabiduría sigue siendo complicado, también lo es definirla. Un punto de controversia es si la sabiduría es un conjunto de cualidades o el proceso mediante el cual evaluamos las situaciones. El científico social computacional Igor Grossmann, de la Universidad de Waterloo en Canadá, define la sabiduría como los procesos mentales que proporcionan una mayor conciencia y capacidad para regular los pensamientos, los objetivos y las emociones en situaciones sociales complejas. Para medirla, su equipo, dirigido por el entonces estudiante Justin Brienza, desarrolló la Situated Wise Reasoning Scale, que evalúa la humildad intelectual de una persona, el reconocimiento de la incertidumbre y el cambio, la consideración de múltiples puntos de vista y la capacidad de buscar un compromiso.
Ardelt, por el contrario, cree que Grossmann, y Baltes antes que él, omitieron algo importante al excluir las habilidades emocionales de la definición de sabiduría. Su propia Escala de Sabiduría Tridimensional, una de las medidas de sabiduría más utilizadas, incorpora indicadores de compasión.
El camino hacia la sabiduría en la vida real
Cuando la sabiduría surge de forma natural, a menudo se deriva de lecciones aprendidas a través de experiencias intensas o dilemas. Estas experiencias pueden ser dolorosas, como rupturas sentimentales o enfermedades, pero la sabiduría también se puede obtener de experiencias que son simplemente desafiantes, como mudarse a una nueva ciudad o tener un bebé, afirma Glück. Sin embargo, muchas personas que padecen cáncer o se convierten en padres nunca adquieren mucha sabiduría. ¿Por qué?
Tras revisar la investigación sobre la sabiduría y entrevistar a personas sabias y menos sabias utilizando diversas medidas, Glück ha identificado cinco requisitos previos para extraer sabiduría de la experiencia. Estos incluyen la capacidad de gestionar la incertidumbre, de mantener una actitud abierta al cambio y a nuevas perspectivas, de reflexionar sobre las propias experiencias, de regular los altibajos emocionales y de practicar la empatía.
