La Dra. Wendy Troxel
ADELAIDA, AUSTRALIA/ DIARIO DE SALUD.- La quetiapina se ha convertido en uno de los medicamentos más utilizados fuera de indicación para combatir el insomnio. Aunque originalmente fue desarrollada para tratar trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión mayor, en los últimos años muchos médicos han recurrido a dosis bajas del fármaco para ayudar a pacientes con dificultades para dormir.
Sin embargo, una nueva investigación publicada en la revista científica Annals of the American Thoracic Society sugiere que los beneficios nocturnos podrían venir acompañados de riesgos importantes durante el día siguiente.
El estudio, desarrollado por investigadores de la Universidad Flinders, en Adelaida (Australia), evaluó a 15 adultos diagnosticados con apnea obstructiva del sueño (AOS) e insomnio de mantenimiento, una condición caracterizada por despertares frecuentes durante la noche. Los participantes recibieron una dosis de 50 miligramos de quetiapina en una ocasión y un placebo en otra, bajo un diseño aleatorizado, doble ciego y controlado.
Los investigadores monitorearon variables como la actividad cerebral, la respiración, la oxigenación sanguínea y los movimientos corporales durante el sueño. Al despertar, los participantes fueron sometidos a pruebas de vigilancia psicomotora y a simuladores de conducción para medir su rendimiento.
Liudmil Chernets / Gettyimages
Más sueño y menos interrupciones respiratorias
Los resultados mostraron que la quetiapina logró mejorar varios indicadores relacionados con el descanso nocturno.
En comparación con el placebo, el medicamento aumentó la eficiencia del sueño y redujo los despertares relacionados con la apnea. El índice de apnea e hipopnea descendió de 27 a 20 eventos por hora, mientras que los despertares nocturnos también disminuyeron significativamente. Además, los participantes durmieron más tiempo y permanecieron menos tiempo despiertos durante la noche.
Para muchas personas con apnea obstructiva del sueño, estos resultados podrían parecer alentadores.
La apnea obstructiva del sueño es un trastorno en el que la respiración se interrumpe repetidamente durante el descanso debido al colapso parcial o total de las vías respiratorias superiores. La enfermedad se asocia con somnolencia diurna, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y un mayor riesgo de accidentes de tránsito.
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El problema apareció a la mañana siguiente
Pero los beneficios observados durante la noche no se tradujeron en una mejor funcionalidad al día siguiente.
Por el contrario, los investigadores detectaron un deterioro significativo en el estado de alerta y en el desempeño durante la conducción simulada.
Los participantes que recibieron quetiapina mostraron tiempos de reacción más lentos, más errores de atención y una menor capacidad para mantener el control del vehículo dentro del carril. Los resultados fueron lo suficientemente marcados como para que los investigadores alertaran sobre el posible aumento del riesgo de accidentes de tránsito.
“Existe una creciente percepción de que las dosis bajas de quetiapina son una forma relativamente inocua de ayudar a dormir”, explicó Cricket Fauska, autora principal del estudio e investigadora de Flinders University.
“Nuestros resultados muestran que la situación no es tan simple. Aunque los participantes durmieron más y se despertaron menos durante la noche, sus tiempos de reacción fueron más lentos y su rendimiento en la simulación de conducción fue notablemente peor a la mañana siguiente”, señaló.
Un riesgo que algunos pacientes no perciben
Uno de los hallazgos que más preocupó a los investigadores fue que varios participantes no eran plenamente conscientes de la disminución de sus capacidades.
Según el estudio, algunas personas presentaron un deterioro objetivo en pruebas de vigilancia y conducción, aunque subjetivamente no reportaban sentirse excesivamente somnolientas.
“Lo más preocupante fue que algunas personas no se sentían particularmente somnolientas al día siguiente, a pesar de rendir peor en las pruebas objetivas”, afirmó Fauska.
Este fenómeno es especialmente relevante porque puede llevar a que los pacientes conduzcan, operen maquinaria o realicen actividades de riesgo sin percibir que sus reflejos y capacidad de respuesta están afectados.
Efectos secundarios adicionales
El estudio también documentó otros efectos adversos asociados con la administración del medicamento.
Algunos participantes reportaron náuseas, síndrome de piernas inquietas y episodios de hipotensión ortostática, una caída repentina de la presión arterial al ponerse de pie. Estos efectos secundarios ya habían sido descritos previamente en la literatura médica relacionada con el uso de quetiapina.
¿Debe utilizarse para el insomnio?
La quetiapina no está aprobada específicamente para tratar el insomnio.
Diversas guías clínicas internacionales han advertido que el uso de este medicamento como hipnótico debe realizarse con extrema cautela debido a la limitada evidencia sobre su seguridad y eficacia en personas sin trastornos psiquiátricos.
De hecho, revisiones recientes elaboradas por organismos de evaluación sanitaria concluyen que las evidencias actuales no respaldan su utilización rutinaria para tratar el insomnio.
Los investigadores piden más estudios
Los autores reconocen que el estudio presenta limitaciones importantes.
La muestra incluyó únicamente 15 participantes y la evaluación se realizó durante una sola noche de administración del medicamento en un laboratorio del sueño. Por ello, consideran que se necesitan investigaciones más amplias y prolongadas para confirmar los hallazgos y determinar si los efectos observados se mantienen en condiciones de uso cotidiano.
Mientras tanto, los investigadores sugieren precaución al utilizar quetiapina para problemas de sueño y recomiendan evitar actividades potencialmente peligrosas, incluida la conducción, durante varias horas después de haber ingerido el medicamento.
El estudio también abre nuevas preguntas sobre posibles diferencias entre hombres y mujeres en el procesamiento de este tipo de fármacos, un aspecto que los investigadores consideran prioritario para futuras investigaciones.
