"Quiero desde Cuba oponerme a una guerra en el Caribe", dijo el presidente Gustavo Petro en redes sociales al agregar que "ni los misiles ni la invasión ni el bloqueo son soluciones dentro de los problemas de la humanidad".
En la tarde de este viernes 31 de julio, el presidente de izquierdas Gustavo Petro llegó a Cuba en el marco de su último viaje oficial como jefe de Estado de Colombia, previo a la asunción del ultraderechista Abelardo de la Espriella el próximo 7 de agosto.
De la Espriella ya ha anunciado que piensa cerrar de inmediato la embajada de Colombia en Cuba y romper relaciones diplomáticas con La Habana porque no desea "vínculo alguno con tiranías".
Mientras, Petro ha sido uno de los pocos líderes latinoamericanos que ha salido en defensa de Cuba, junto a la mexicana Claudia Sheinbaum, tras el inicio en enero de 2026 de la política de máxima presión de Washington sobre la isla.
Petro arribó a La Habana pasadas las 19 hora local, donde fue recibido por la viceministra de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal. En este viaje tendrá una reunión con su par Miguel Díaz-Canel.
En el itinerario de Petro está previsto que se movilice hasta la Plaza de la Revolución de La Habana, donde realizará la protocolaria ofrenda floral en el memorial al prócer de Cuba, José Martí.
Además, no se espera que los líderes hagan declaraciones cuando concluya su encuentro ni que Petro asista a otros actos públicos. En tanto su retorno a Colombia está agendado para el sábado.
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Los lazos entre ambos países han mejorado durante la Administración del izquierdista, quien calificó a Cuba en sus redes sociales en los últimos días como un actor “vital para la soberanía nacional y la lucha por la vida en el Caribe”.
Por su parte, la Cancillería de la isla destacó en un comunicado que “Cuba y Colombia mantienen estrechos lazos de amistad, basados en el respeto mutuo y la cooperación en diversos ámbitos, en el interés de fortalecer las relaciones bilaterales en beneficio de ambos países y pueblos”.
“La visita oficial constituirá una oportunidad para reafirmar el compromiso común con la integración latinoamericana y caribeña, la paz, el multilateralismo y el desarrollo sostenible”, añadió.
Durante el Gobierno de Petro, Cuba respaldó el plan para reactivar los diálogos de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), oficiando de intermediario y aportando la sede para las conversaciones.
En tanto Bogotá pidió por la eliminación de las sanciones contra la isla y acentuó el envío de ayuda humanitaria al país caribeño.
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Una visita en medio del asedio de Trump
Desde comienzos de año, el Gobierno de Donald Trump ha extremado su presión sobre la isla. Al embargo económico vigente desde 1962, sumó un bloqueo petrolero y una batería de sanciones adicionales contra empresas y dirigentes cubanos.
Estas medidas provocaron una caída drástica del turismo y de la entrada de divisas, así como la marcha de numerosas empresas extranjeras. Las sanciones más recientes, anunciadas este mismo jueves, apuntan contra el programa de misiones médicas cubanas en el extranjero, una de las principales fuentes de ingresos del país.
"Cuba lidera hoy una batalla histórica (…) contra los muros de una política genocida que se ha propuesto asfixiar a todo el pueblo para apropiarse del país", denunció el mandatario Miguel Díaz-Canel durante un acto por el Día de la Rebeldía Nacional, en la ciudad de Pinar del Río, a unos 190 kilómetros de La Habana.
La crisis energética, que provoca cortes de electricidad de más de 30 horas en la capital y de varios días seguidos en las provincias, alimenta el malestar social. El país también ha sufrido en julio tres apagones generales que afectaron a sus 9,4 millones de habitantes.
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Con EFE
