Navanethem “Navi” Pillay, jueza sudafricana de la Corte Internacional de Justicia, fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2026 por sus contribuciones al fortalecimiento del orden jurídico internacional y a la capacidad de investigar y sancionar crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio. El anuncio generó reacciones casi inmediatas de los gobiernos de Israel y Estados Unidos, interpretadas como manifestaciones de las presiones políticas que enfrentan las instituciones encargadas de preservar el derecho internacional.
Navi Pillay ha ejercido como jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica, del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y de la Corte Penal Internacional (CPI). Además, fue alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y presidenta de la Comisión de Investigación de la ONU sobre los Territorios Palestinos Ocupados. Actualmente, es magistrada de la Corte Internacional de Justicia en el caso en el que Myanmar está acusada de genocidio.
El Comité Noruego del Nobel calificó a Pillay como una de las principales defensoras de los principios jurídicos internacionales de la era moderna. “Navi ha exigido responsabilidades a los Estados y a los líderes nacionales, e infundido esperanza a las víctimas de la violencia y el conflicto. En todos los cargos que ha ocupado, ha recalcado la responsabilidad de los individuos y los Estados de respetar el Estado de derecho”, subrayó.
El organismo responsable de entregar el galardón recordó que el derecho internacional es “una necesidad absoluta” para garantizar la paz y la seguridad globales. No obstante, advirtió que este mecanismo de mediación y las instituciones que buscan salvaguardarlo enfrentan una enorme presión política. “Observamos un giro hacia la política de poder a expensas de los marcos jurídicos y el respeto global por la ley y la justicia. Cuando la fuerza se impone a la razón, socava la estabilidad, la confianza y la coexistencia pacífica”, advirtió.
El rechazo de Israel y EE UU al Nobel de la Paz
La tensión señalada por el Comité se reflejó en las reacciones de Israel y Estados Unidos tras la premiación de la jueza sudafricana. En redes sociales, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel acusó a la jurista de participar en una supuesta campaña de “demonización implacable y políticamente motivada” contra el país.
En consecuencia, sostuvo: “Otorgarle el Premio Nobel de la Paz a Pillay no es un reconocimiento a la justicia. Es la grotesca instrumentalización de un premio para legitimar el odio y los prejuicios antisraelíes. Ahora que la comisión del Nobel ha premiado la mentira más grande del siglo XXI, Joseph Goebbels seguramente está aplaudiendo desde el infierno”.
Cabe recordar que Pillay, como presidenta de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU, supervisó el informe del organismo que concluyó que las políticas y acciones militares de Israel en la Franja de Gaza constituían genocidio.



