Mientras la Semarnat autoriza desmontar más selva para otra obra del Tren Maya, los impactos ambientales se acumulan

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La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) autorizó de forma condicionada una nueva obra asociada al Tren Maya en Quintana Roo: el Libramiento Vial Cancún Sur, un trazo de 15.3 kilómetros que conectará la carretera federal 307, rumbo a Playa del Carmen, con la zona del Aeropuerto Internacional de Cancún. La obra también incluirá un ramal hacia la Terminal de Carga del proyecto ferroviario.

La obra promete mejorar la movilidad al sur de Cancún, pero su autorización llega con un costo ambiental alto. La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) habla de 68.5 hectáreas de selva mediana subperennifolia afectadas. En su resolutivo, Semarnat autorizó intervenir más de 103 hectáreas en total, de las cuales 67.3 hectáreas son vegetación forestal que requerirá cambio de uso de suelo.

Para Aarón Hernández Siller, director regional de la Oficina Sureste del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), la autorización confirma una preocupación que la organización ha señalado desde el inicio del Tren Maya: el proyecto se ha presentado por partes y eso impide evaluar con claridad todos sus impactos.

“El tema se une a estos múltiples parches que han complementado el Tren Maya. En su momento, una de las cosas que denunciamos fue que era un proyecto fragmentado, es decir, que lo estaban presentando en distintas etapas y en distintos componentes, lo que no permitía hacer un análisis integral completo que permitiera ver los impactos acumulativos y sinérgicos”, dijo Hernández Siller en entrevista con WIRED en Español.

Unos pasajeros se toman una selfie antes de abordar el Tren Maya en la estación MridaTeya en Yucatn Mxico. Diciembre de...

Unos pasajeros se toman una selfie antes de abordar el Tren Maya en la estación Mérida-Teya, en Yucatán, México. Diciembre de 2023.

Bloomberg/Getty Images

En los documentos oficiales, el libramiento se presenta como una respuesta al crecimiento urbano, turístico y comercial de Cancún. Tren Maya S.A. de C.V., la empresa que lo promueve, sostiene que la obra permitirá ordenar mejor el tráfico, reducir tiempos de traslado, sacar parte del transporte pesado de vialidades urbanas, y mover personas y mercancías con mayor eficiencia.

La autorización fue emitida el pasado 1 de junio y contempla 18 meses para preparar y construir la obra, además de una vigencia de 50 años para su operación y mantenimiento.

Los riesgos que reconoce el propio expediente

El impacto más visible es el desmonte de la selva. Sin embargo, el expediente también reconoce pérdida de hábitat, desplazamiento de fauna, alteración del suelo, riesgo de erosión, posible colapso kárstico y riesgo de contaminación del acuífero por derrames de hidrocarburos o manejo inadecuado de residuos. En el resumen ejecutivo, este último punto aparece como un impacto potencial severo debido a la vulnerabilidad del agua subterránea.

El suelo kárstico es un terreno poroso, común en la península de Yucatán, formado principalmente por roca caliza. Este tipo de suelo favorece la presencia de grietas, cavernas, cenotes y flujos subterráneos de agua. Esa característica lo vuelve especialmente vulnerable, porque lo que se derrama en la superficie puede filtrarse con rapidez hacia el acuífero.

Este punto preocupa a CEMDA. Hernández Siller detalla que no es lo mismo que la lluvia caiga sobre la selva y se infiltre de forma natural, a que caiga sobre pavimento y escurra arrastrando grasas o derivados de hidrocarburos. A esto se le suman las consecuencias para los animales.