Ambos son demócratas y cada uno aspira a un escaño en el Senado en la lucha por conseguir la mayoría en esta cámara en estados donde hay mucho en juego. Cada uno se enfrenta a un Mike respaldado por Donald Trump, y ambos provocan una avalancha de insultos por parte de los líderes republicanos.
Pero entre Jon Ossoff y Abdul El-Sayed, las similitudes se acaban ahí. Sus perfiles, tan dispares, ofrecen una buena perspectiva de las divergencias estratégicas que atraviesan el bando demócrata en estas elecciones de mitad de legislatura y que deberán resolverse de cara a las presidenciales de 2028 en Estados Unidos.
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Dos demócratas, dos perfiles, dos Estados Unidos
El primero, Jon Ossoff, es el senador saliente por el estado de Georgia. A sus 39 años, se le considera una estrella en ascenso del Partido Demócrata y un posible candidato a las elecciones presidenciales de 2028.
Carismático, con gran facilidad de palabra y combativo bajo su apariencia de niño de coro, Jon Ossoff es el senador más joven del país. Se le considera un demócrata moderado, capaz de atraer a una amplia base de votantes en uno de los estados del sur que Donald Trump ganó en 2024. Se enfrenta a Mike Collins, actual diputado de la Cámara de Representantes.
Abdul El-Sayed, por su parte, nunca ha sido elegido. Este médico de 41 años, especialista en salud pública, pertenece al ala izquierda del Partido Demócrata, que ha hecho de la lucha contra el encarecimiento de la vida y a favor de los servicios públicos su lema. Se presenta al escaño que ha quedado vacante tras la salida del senador demócrata Gary Peters, frente a Mike Rogers, antiguo agente del FBI, veterano y aliado incondicional de Donald Trump.
Sin embargo, su mensaje de justicia social suele quedar encapsuado por su postura respecto a la crisis israelo-palestina. Hay que decir que en Míchigan hay ciudades que albergan importantes comunidades musulmanas, empezando por Dearborn, conocida como ‘la capital del Estados Unidos árabe’. En agosto, durante unas reñidas primarias demócratas, Abdul El-Sayed venció por un estrecho margen a su rival proisraelí, Haley Stevens, lo que puso de manifiesto las divisiones del partido sobre este tema. Una victoria que preocupa a la cúpula del partido y que hace que la contienda sea más reñida en este estado, que suele votar por los demócratas.
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“Abdul El-Sayed adopta un enfoque más populista y progresista. Pero Jon Ossoff ha sido un líder en la lucha contra la corrupción, que es un tema clave en la política estadounidense, y especialmente para la izquierda progresista. Por lo tanto, ambos defienden ideas que serán realmente importantes para el Partido Demócrata en el futuro”, analiza Matt Duss, del Center for International Policy y antiguo asesor de política exterior del senador Bernie Sanders, figura destacada del ala progresista del Partido Demócrata.
Socialismo: ya no es un tabú, pero sigue siendo una etiqueta que incomoda
Estas elecciones de mitad de legislatura han vuelto a poner el foco en el ala izquierda del Partido Demócrata, que nunca ha gozado de mejor salud que desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025.
El socialismo demócrata, una ideología tan habitual en la mayoría de los países del mundo, ha sido estigmatizado durante mucho tiempo en Estados Unidos, la nación del capitalismo triunfante y del libre mercado.
Sin embargo, una encuesta de Gallup reveló recientemente que el socialismo es más popular que nunca, ya que el 43 % de los estadounidenses tiene una opinión positiva al respecto. Por su parte, el diario 'The New York Times', citando otra encuesta, estima que “solo” alrededor de la mitad de los votantes estadounidenses tiene una opinión desfavorable del socialismo.
Para los estrategas del Partido Demócrata, esto significa que la etiqueta de ‘socialista’ ya no supone un problema para unas primarias internas del partido, pero puede resultar más problemática en unas elecciones generales.
“En cierto modo, se trata más de diferencias de tono, de forma y de estilo que de diferencias políticas”, señala Richard Johnson, especialista en política estadounidense de la Queen Mary University de Londres. Si bien Ossof parece un “moderado”, según el académico, “lo que la gente llama hoy un demócrata moderado no es lo que llamaban un demócrata moderado hace 20 o 30 años. […] Todo el partido se ha desplazado hacia la izquierda”.
Este giro hacia la izquierda de las ideas del Partido Demócrata en los últimos años ha llamado la atención sobre los Socialistas Demócratas de América (DSA), un movimiento que tiene como objetivo promover causas progresistas sin ser un partido político propiamente dicho, creado en 1982 y que permaneció en la sombra durante décadas.
Hasta las primarias demócratas de 2016, en las que el declarado socialista Bernie Sanders volvió a poner de moda la “palabra que empieza por S” en Estados Unidos. Aunque el senador de Vermont no es miembro de la DSA, Alexandria Ocasio-Cortez reafirmó su compromiso con el movimiento durante el verano. Su elección en 2018 a la Cámara de Representantes por el estado de Nueva York prolongó la irrupción mediática de los DSA, al igual que la victoria de Zohran Mamdani en las elecciones a la alcaldía de la ciudad en 2025. Como prueba de su vigor actual, el movimiento DSA ha pasado de 6000 a 120.000 miembros en la última década.
En cuanto a Abdul El-Sayed, aunque se sitúa claramente a la izquierda del espectro político, no forma parte de la DSA y rechaza esa etiqueta. “Abdul El-Sayed ha dejado claro que no es socialista. Se describe a sí mismo como un capitalista que entiende el capitalismo y lo critica. Pero, aun así, defiende muchas ideas que también defienden los DSA. Por lo tanto, independientemente de cómo se defina a sí mismo, los DSA consideran que su mensaje es coherente con su programa”, explica Matt Duss.
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La sombra de Medio Oriente: Gaza e Irán, en el centro de la campaña
Además de estas discrepancias ideológicas, el otro punto de tensión entre los demócratas está relacionado con la política exterior de Estados Unidos. Un tema inusual para unas elecciones de mitad de legislatura, pero cuyas consecuencias a nivel nacional no pueden ignorarse en esta campaña.
“La guerra con Irán hace subir los precios de la gasolina y repercute en la economía mundial y en la estadounidense. Pero también alimenta un sentimiento arraigado entre muchos votantes de todos los bandos, según el cual Estados Unidos malgasta su tiempo, sus recursos y su energía en todas estas guerras, especialmente en Medio Oriente”, afirma Matt Duss. “Y, sobre todo en el bando demócrata, Gaza sigue siendo un punto de tensión muy agudo entre la izquierda progresista y el establishment”, agregó.
La cuestión de Palestina había sido fundamental en las primarias demócratas de Míchigan, eclipsando incluso la lucha por la justicia social de Abdul El-Sayed. El candidato calificó la ofensiva militar israelí en Gaza de genocidio y se opone al apoyo incondicional de Estados Unidos a Israel.
Por el contrario, su rival demócrata, Haley Stevens, había basado su campaña en un programa proisraelí y había recaudado la cifra récord de 60 millones de dólares, de los cuales aproximadamente la mitad procedía de fuentes afiliadas al grupo de presión proisraelí American Israel Public Affairs Committee (AIPAC). Una fuente de financiación que la futura ganadora ha criticado duramente, denunciando de forma más general el sistema de financiación de las campañas electorales en Estados Unidos.
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La guerra librada por Israel en Gaza tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 ha cambiado profundamente la opinión pública sobre el tema, especialmente entre la base del Partido Demócrata.
“El Partido Demócrata está cambiando de postura en esta cuestión. Antes era casi tan proisraelí como el Partido Republicano. Ahora, muchos votantes demócratas se muestran mucho más escépticos con respecto a Israel”, explica Richard Johnson.
“El cambio ha sido casi instantáneo”, afirmaba hace unas semanas en France 24 Seth Masket, politólogo especialista en las primarias estadounidenses de la Universidad de Denver. “Hace tan solo unos años, esta alianza [con Israel, nota del editor] formaba casi parte de la identidad política estadounidense. Ya no es así para una parte importante del electorado demócrata”, apuntó.
Como símbolo de este cambio, todos los demócratas de Míchigan se han alineado tras el ganador de las primarias para apoyarlo frente a Mike Rogers. También debería poder contar con el apoyo de Kamala Harris, candidata derrotada en las presidenciales de 2024, y de Barack Obama, que realizará próximas visitas al estado. Pero, ¿será esto suficiente para convencer, de cara a las elecciones de mitad de legislatura, a los independientes y a los 130.000 miembros de la comunidad judía estadounidense de Míchigan, en su mayoría afines a los demócratas?
Por parte de los republicanos, se considera que la designación de Abdul El-Sayed como candidato no podría haber llegado en mejor momento para conservar la mayoría en el Senado. Donald Trump se ha congratulado públicamente por esta “magnífica noticia”. “El-Sayed, un perdedor comunista que odia a los judíos e a Israel, es el presunto ganador de esta carrera”, escribió el presidente en su red social Truth Social. El candidato republicano Mike Rogers afirmó en un comunicado que, tras haber pasado “años persiguiendo a terroristas”, ahora se presentaba “contra alguien que cree que Estados Unidos se merecía el 11 de septiembre”.
“Desde el 11 de septiembre, existe una tendencia lamentable a considerar a los estadounidenses musulmanes como una fuente de amenaza”, opina Matt Duss. “Aunque creo que muchos estadounidenses rechazan esa idea. (…) Se presta demasiada atención al hecho de que El-Sayed sea un musulmán practicante. Esa atención es repugnante”, dijo.
Ensayo general antes de las presidenciales de 2028
En Georgia, Jon Ossoff —que, por cierto, es de ascendencia judía— logró atravesar relativamente ileso el campo minado que supone la crisis de Medio Oriente en la política estadounidense. Como senador, ha adoptado una postura equilibrada, apoyando el derecho de Israel a defenderse, pero criticando el desastre humanitario en Gaza.
“A pesar de mi oposición a la forma en que el primer ministro Netanyahu está llevando la guerra en Gaza, creo que Estados Unidos debe seguir apoyando al pueblo israelí”, declaró Jon Ossoff en un comunicado de prensa.
“Georgia es un estado más conservador que Míchigan, Jon Ossoff conoce a su electorado”, explica Matt Duss. Pero el antiguo asesor de política exterior de Bernie Sanders considera que “si quiere desempeñar un papel de liderazgo dentro del Partido Demócrata en el futuro, debe ir más allá”.
Mientras tanto, es poco probable que las elecciones de mitad de legislatura den lugar a cambios políticos importantes en Estados Unidos, opina Richard Johnson, incluso si los demócratas recuperan el control del Congreso. En cambio, los resultados deberían influir en la selección de candidatos demócratas para las elecciones presidenciales de 2028. Y, en opinión de todos los expertos entrevistados por France 24, una victoria de Abdul El-Sayed o de Jon Ossoff influirá de forma duradera en la trayectoria futura del partido.
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“Si Abdul El-Sayed entra en el Senado, creo que estará muy bien posicionado para desempeñar un papel nacional importante, quizá no presentándose a las presidenciales ahora mismo, pero es un candidato con mucho talento, una voz muy valiente. Y Estados Unidos está cambiando”, afirma Matt Duss.
Y aunque Jon Ossoff lo haya desmentido en múltiples ocasiones, los analistas estiman que la “estrella demócrata del Sur” podría ser un candidato sólido para la carrera hacia la Casa Blanca de 2028, siempre que consiga ganarse el apoyo del ala izquierda del partido. Y para ello, “tiene mucho trabajo por delante”, opina Richard Johnson, quien ya prevé para las primarias demócratas de 2028 “una batalla titánica entre los moderados y la izquierda del partido”.
Esta es una adaptación de su versión en inglés

