A principios de este mes, Zuckerberg publicó un ensayo de 6,500 palabras en el que describía su visión optimista de un futuro con IA. El CEO de Meta describió un mundo en el que todo el mundo tiene un asistente de IA personalizado que te conoce a la perfección y que puede ayudarte con tu carrera profesional, tus aficiones y, tal vez, incluso con la crianza de tus hijos. Por supuesto, un producto así aún no existe, pero Zuckerberg sostiene básicamente que dar a todo el mundo acceso sin restricciones a una IA altamente capaz es el mejor escenario posible para esta tecnología.
Soy optimista y creo que la IA seguirá mejorando y será cada vez más útil, pero soy escéptico respecto a que esto sea suficiente para transformar la opinión que la gente tiene de ella. Para que la gente llegue siquiera a utilizar el producto teórico que imagina Zuckerberg, tendrá que depositar mucha confianza en las empresas que lo desarrollen. Las encuestas actuales sugieren que el sector de la IA aún no se ha ganado esa confianza.
El CEO de Meta también lanzó una indirecta nada sutil a Amodei, afirmando que le sorprendía que "el discurso de muchos de los que desarrollan IA esté tan cargado de pesimismo". En las redes sociales y durante una intervención en el podcast All-In, el inversionista tecnológico Gavin Baker reiteró los argumentos de Zuckerberg y fue aún más lejos, al escribir que "el mensaje de Dario ha sido de gran ayuda para los esfuerzos por prohibir los centros de datos en EE UU". El asesor de IA de la Casa Blanca y copresentador de All-In, David Sacks, también se sumó a la discusión, escribiendo que "los discursos de Anthropic han contribuido más que nada a alimentar el miedo del público".
Estos comentarios provocaron una inusual respuesta pública por parte de Amodei, quien publicó un extenso mensaje en las redes sociales en el que rechazaba la idea de que sus mensajes fueran los culpables de la reacción negativa hacia la IA.
"Creo que se trata de una crisis de confianza. La gente no confía en las empresas, los gobiernos ni en el sector tecnológico, y siempre sospecha que estamos tramando alguna nueva forma de estafarlos. Las causas de esto se remontan a décadas atrás y la IA no es más que la última manifestación de ello", escribió Amodei.
Las afirmaciones iniciales de Amodei se acercan más a la verdad, pero después deja de convencerme. Continuó escribiendo que "la crítica más acertada a las empresas de IA, incluida Anthropic, es que aún no han cumplido las grandes promesas de beneficiar al mundo". Un ejemplo que cita es la promesa de que la IA encontrará la cura para el cáncer, un objetivo que, según él, la gente debería esperar razonablemente que la tecnología logre.
La gente le teme a la IA por una razón
Es posible que Amodei, y Silicon Valley en general, no estén viendo más allá de sus ojos. La reacción negativa hacia la IA no se debió a las aterradoras advertencias sobre el futuro por parte de los CEO de las empresas tecnológicas, ni al hecho de que OpenAI y Anthropic aún no hayan curado el cáncer. Se trata de las formas en que la IA ya está empezando a cambiar la sociedad, algo que muchos temen que sea para peor.
Las empresas tecnológicas han dedicado enormes esfuerzos a hacer que los centros de datos físicos resulten más aceptables para el público, con promesas sobre el uso responsable del agua, compromisos con la energía limpia e inversiones en las comunidades locales. Pero, por desgracia para ellas, hay muchas pruebas que sugieren que la construcción de centros de datos se ha convertido simplemente en la manifestación física del rechazo de la gente hacia la IA y hacia la forma en que las empresas tecnológicas se relacionan con las comunidades en general.

