Los juegos de autos apuestan cada vez más por la libertad del jugador

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Este enfoque de mundo abierto fue adoptado posteriormente por otras famosas sagas de carreras, como Need for Speed: Underground 2 y Burnout Paradise, hasta el nacimiento de series construidas completamente en torno a esta estructura, como The Crew.

La saga que mejor se ha consolidado dentro de este género es, sin duda, Forza Horizon, de Playground Games, un estudio interno de Microsoft, cuyo primer capítulo se lanzó en 2012.

Forza Horizon 6 Giappone

Forza Horizon.

Playground Games

La verdadera revolución que supuso Forza Horizon fue poner en el centro de la experiencia no solo los autos a conducir y personalizar, sino sobre todo la localización en la que se ambientaba cada episodio. Aunque los primeros capítulos seguían dando gran importancia a las carreras y las tablas de clasificación, con el paso de los años la serie ha ido ampliando cada vez más las actividades disponibles, convirtiendo sus mapas en enormes terrenos de juego virtuales que explorar libremente. Así, cada nuevo escenario se ha vuelto cada vez más detallado, vivo e interesante de visitar, incluso sin un objetivo concreto, simplemente por el placer de conducir.

Tras el quinto capítulo ambientado en México, recientemente se lanzó Forza Horizon 6, que lleva a los jugadores a Japón, entre las caóticas y evocadoras calles de Tokio y los entornos rurales a los pies del Monte Fuji, con uno de los mapas abiertos más grandes y ricos de la saga, que pretende crear un nuevo estándar en este tipo de juegos de conducción.

El nuevo camino de los juegos de autos

Tras años dedicados a intentar dominar todos los circuitos posibles, los videojuegos de carreras han empezado a diversificarse, introduciendo nuevas actividades y ofreciendo alternativas diseñadas para quienes no buscan la velocidad a toda costa. La influencia de los llamados "juegos relajantes", títulos sin desafíos reales ni objetivos estrictos, creados principalmente para ofrecer a los jugadores una experiencia tranquila, como es el caso de Animal Crossing, probablemente ha jugado un papel importante en este cambio.

Al fin y al cabo, incluso en la vida real, mucha gente disfruta conducir un auto o una moto más allá de la competencia, simplemente por el placer de manejar y recorrer paisajes interesantes. Los videojuegos también pueden transmitir esa sensación, especialmente cuando permiten explorar escenarios amplios y detallados que invitan a perderse en ellos.