La victoria de México frente a Ecuador hizo vibrar la tierra. ¿Fue un sismo artificial?

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La tierra literalmente tembló tras los dos goles que dieron la victoria a la Selección Mexicana frente a Ecuador en el partido de dieciseisavos de final de la Copa Mundial de Futbol de 2026. La Plataforma Digital de Alertamiento y Gestión Integral de Riesgos (SASSLA) informó que los festejos de los aficionados después de las anotaciones de Julián Quiñones y Raúl Jiménez provocaron “una sobresaliente señal artificial” registrada por un sismógrafo Raspberry Shake ubicado cerca del Estadio Ciudad de México.

El sistema de alertamiento sísmico señaló en sus redes sociales que “la descarga de euforia y grito en masas produjeron vibraciones en el terreno local”. Un fenómeno similar ocurrió durante el debut de México frente a Alemania en el Mundial de Rusia 2018, cuando el Instituto de Investigaciones Geológicas y Atmosféricas de México informó que, tras el gol de Hirving Lozano (que significó el triunfo de la Selección Nacional), se detectó una señal sísmica de origen artificial, “posiblemente por saltos masivos” de los aficionados.


Taylor Swift durante un concierto en Singapur, en marzo de 2024

Durante un concierto de Taylor Swift en Los Ángeles, los movimientos de los fans al ritmo "Shake It Off" produjeron temblores captados por la red sísmica.


Algo parecido sucedió en 2024, cuando un concierto de Taylor Swift en el estadio SoFi, de Los Ángeles, generó señales de baja frecuencia de larga duración, con picos de frecuencia armónica entre 1 y 10 Hz, detectadas por sensores de monitoreo sísmico.

Desde hace varios años, el concepto de “sismo artificial” se utiliza para describir este tipo de vibraciones atípicas registradas por los sistemas sismológicos durante eventos deportivos o espectáculos multitudinarios. Sin embargo, diversos especialistas consideran que el término no es el más apropiado para describir este tipo de fenómenos.

En primer lugar, conviene aclarar que los sismos artificiales sí existen y han sido objeto de estudio durante décadas. Una investigación del Departamento de Geociencias de la Universidad de Durham los define como “terremotos inducidos por el ser humano”, originados por actividades capaces de modificar el comportamiento geológico del terreno, como la construcción de edificios de gran altura, la extracción de agua subterránea, la excavación de túneles, la recuperación mejorada de petróleo, la fracturación hidráulica (fracking) o el almacenamiento subterráneo de gas.

Bajo esta definición, las vibraciones detectadas por los sistemas de SASSLA tras los goles del equipo mexicano no pueden considerarse un “sismo artificial”. Los especialistas explican que, para que un movimiento del terreno sea clasificado como un sismo, debe estar asociado con un proceso geológico. El simple hecho de que un sismógrafo registre una perturbación no significa que esta pueda catalogarse como un terremoto.