El mundo enfrenta una profunda transformación del poder en un contexto marcado por múltiples guerras, el avance de la crisis climática y el rápido desarrollo de la inteligencia artificial (IA). Pese a que los efectos de estos fenómenos son evidentes y agravan las condiciones de desigualdad, las instituciones internacionales de gobernanza no se han adaptado a estas nuevas realidades, una situación que, por sí misma, representa una amenaza para la humanidad.
Esta fue la premisa central del mensaje emitido por António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ante los líderes mundiales congregados en el más reciente Debate General celebrado en la Asamblea General del organismo.
Guterres hizo un balance de los acontecimientos que han marcado su mandato durante los últimos diez años, un periodo caracterizado, a su juicio, por una reconfiguración del poder mundial.
“[Durante la última década] las divisiones geopolíticas se han profundizado. Las desigualdades se han intensificado. La confianza se ha deshilachado. La crisis climática pasó de ser una advertencia lejana a una realidad cotidiana. Y la inteligencia artificial avanzó a una velocidad que ha dejado desconcertados incluso a quienes la crearon”, explicó el secretario de la ONU, asegurando que no se trata de crisis separadas, sino de “capítulos de una misma historia de poder”.
El líder de la organización internacional identificó cuatro desafíos relacionados con la evolución del poder que podrían definir el futuro de la humanidad: la paz y la seguridad; la crisis climática; el avance sin regulación de la IA y la creciente desigualdad.
Decisiones y poder delegado a las máquinas
En su discurso, el secretario general reiteró que es necesario establecer un marco regulatorio para la IA con el fin de evitar un futuro distópico caracterizado por la concentración de poder en pocas empresas, la existencia de tecnologías con capacidades letales y la delegación de decisiones fundamentales a algoritmos inteligentes.
“Somos testigos de una extraordinaria transferencia de poder de los gobiernos a un puñado de corporaciones e individuos y la creciente delegación en las máquinas de nuestra capacidad de decisión”, advirtió Guterres.
Añadió que la IA avanza a una velocidad sin precedentes que supera la capacidad de las sociedades para comprender y abordar sus consecuencias. Por tanto, instó a crear un marco multilateral de riesgos con supervisión independiente para evitar que la carrera por dominar esta tecnología tenga consecuencias devastadoras para la humanidad.
“Los gobiernos con mayor capacidad en materia de inteligencia artificial tienen la mayor responsabilidad ante la humanidad de establecer vías de diálogo, transparencia, confianza y cooperación”, afirmó.
Guerras sin reglas
Las declaraciones del máximo representante de la ONU ocurren en un momento en que diversos especialistas y líderes tecnológicos han advertido sobre el potencial de los sistemas de IA más avanzados para, cuando menos, facilitar la construcción de armas autónomas y generar posibles amenazas biológicas.
Los especialistas sostienen que la ausencia de normas y controles sobre el desarrollo de esta tecnología podría agravar los conflictos armados, que para Guterres deben cesar con urgencia para proteger a la población, frenar las crecientes desigualdades y garantizar el respeto al derecho internacional.
El secretario general subrayó que la paz no es sinónimo de ausencia de guerra, sino que implica establecer límites jurídicos al ejercicio del poder para asegurar que la fuerza y las capacidades de ataque o defensa desiguales no se conviertan en factores que decidan qué derechos, vidas o comunidades merecen sobrevivir. “Alcanzar la paz no es algo que simplemente ocurra. Es una decisión compartida y decidida de invertir en un futuro mejor”, enfatizó.
La crisis climática no es una amenaza, ya es una realidad
El llamado a una estrategia compartida para garantizar el bienestar de la humanidad también fue citado por Guterres como una medida para abordar los riesgos tangibles y nunca antes vistos que la crisis climática está ocasionando a nivel mundial, un fenómeno que calificó como un motor de gran alcance que impulsa la desigualdad.
“La crisis climática, en muchos sentidos, es el desequilibrio de poder intergeneracional más profundo de todos. Una generación consumiendo el futuro de la siguiente. Un grupo beneficiándose, mientras quienes menos responsabilidad tienen sufren primero y peor”, aseguró.

