La “mala memoria” durante embarazo por fin tiene explicación

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Durante el embarazo, es común que la madre tenga “mala memoria”. Es bastante probable que, por ejemplo, una embarazada entre a un cuarto y luego olvide para qué lo hizo. Esos episodios de fallos en la memoria a corto plazo son tan clásicos que incluso tienen un apodo: “momnesia” (de la palabra inglesa mom y amnesia). Hasta ahora no había un mecanismo claro que pudiera explicar por qué ocurría.

Sin embargo, un reciente estudio publicado en la revista Science Bulletin encontró una posible respuesta biológica a la amnesia por embarazo. Es probable que niveles muy altos de estrógeno alteren algunos tipos de memoria al modificar la actividad de un circuito cerebral que conecta el hipotálamo con el hipocampo.

El trabajo identificó un deterioro significativo de la memoria tanto en ratonas embarazadas como en animales expuestos experimentalmente a niveles de estrógeno comparables con los de la gestación. Las alteraciones fueron reversibles y aparecieron sin cambios equivalentes en el estado de ánimo, la movilidad o la motivación de los animales. Eso sugiere que el efecto observado estaba relacionado específicamente con la función cognitiva.


posparto

Durante el embarazo y el posparto, miles de mujeres enfrentan problemas de salud mental sin diagnóstico ni atención oportuna. En América Latina persisten vacíos, pero también hay iniciativas que buscan cubrirlos con redes de apoyo y atención especializada.


Los investigadores también buscaron señales de este fenómeno en mujeres embarazadas. Siguieron a 35 embarazadas y 35 mujeres no embarazadas durante varios meses y les aplicaron distintas pruebas de memoria y atención. Las diferencias aparecieron sobre todo durante el segundo y tercer trimestre, cuando las participantes embarazadas rindieron peor en algunas tareas de memoria verbal, velocidad de procesamiento y atención.

Al mismo tiempo, el equipo midió sus niveles de estrógeno en sangre. Las concentraciones más altas de la hormona se asociaron con peores resultados en varias de esas pruebas, incluso después de tomar en cuenta factores como edad, educación, calidad del sueño, ansiedad, depresión, peso y hormonas tiroideas.

El mecanismo que podría producir la “momnesia”

Para averiguar cómo podía producirse ese efecto, los investigadores volvieron al cerebro de los ratones y siguieron la señal del estrógeno hasta el hipotálamo lateral.

Encontraron que el estrógeno actúa sobre esa región a través de una proteína llamada receptor de estrógeno alfa. El hipotálamo lateral contiene muchas neuronas GABAérgicas, células que ayudan a mantener bajo control la actividad de otros circuitos cerebrales, como una especie de frenos. Cuando los niveles de estrógeno aumentaron, ese equilibrio cambió y estas neuronas comenzaron a activarse con mayor frecuencia.

El efecto alcanzó después al hipocampo, una de las regiones más importantes para formar recuerdos. Las neuronas alteradas del hipotálamo están conectadas directamente con una zona del hipocampo llamada CA3. Los investigadores comprobaron que, al silenciar esa conexión, los problemas de memoria de los ratones disminuían. Al activarla artificialmente ocurrió lo contrario: los animales mostraron dificultades de memoria incluso con niveles normales de estrógeno.

En conjunto, los experimentos apuntan a un posible mecanismo: niveles muy altos de estrógeno alteran la actividad de ciertas neuronas del hipotálamo y ese cambio alcanza después un circuito del hipocampo involucrado en la memoria.