La imagen más nítida jamás obtenida del Sol revela un fenómeno que llevaba más de un siglo oculto

Paylaş

Bu Yazıyı Paylaş

veya linki kopyala

Durante décadas, los científicos habían teorizado que la superficie del Sol debía estar recorrida por diminutos remolinos de plasma, generados por la interacción entre sus intensos campos magnéticos y el material sobrecalentado que fluye constantemente. Hoy, el telescopio solar más potente del mundo acaba de confirmarlo.

La más reciente imagen obtenida por el telescopio solar Daniel K. Inouye, ubicado en la cima del volcán Haleakalā, en Hawái, muestra por primera vez las huellas de la llamada inestabilidad de Kelvin-Helmholtz, un fenómeno físico predicho desde hace más de un siglo.

La imagen, compartida por la NASA, no es la más espectacular del Sol, pero sí una de las más cercanas a cómo lo vería el ojo humano si pudiera soportar su intenso brillo. A diferencia de las famosas fotografías en tonos azules, verdes o naranjas obtenidas por observatorios espaciales en radiación ultravioleta o rayos X, longitudes de onda invisibles para nosotros, esta fue captada en luz visible. Gracias a ello, revela un paisaje que recuerda a pétalos, remolinos y pliegues sobre la superficie de la estrella.

Imagen completa de un fragmento de la superficie del Sol vista con una resolución sin precedentes en luz visible.

Imagen completa de un fragmento de la superficie del Sol, vista con una resolución sin precedentes en luz visible.

NSF, NSO, AURA, MPS, Inouye Tel

¿Qué estamos viendo, exactamente?

Los “petalos” que aparecen en las imagen son generados por la inestabilidad de Kelvin-Helmholtz. Esta ocurre cuando dos corrientes de un fluido se desplazan a distintas velocidades. La fricción entre ambas partes hace que la frontera se ondule y forme patrones de remolinos. La inestabilidad Kelvin-Helmholtz no es exclusiva del Sol. También se manifiesta en la Tierra, por ejemplo, cuando el viento sopla sobre el agua o en las nubes.

En la estrella, los fluídos son corrientes de plasma, un estado de la materia donde el gas está tan caliente que sus átomos pierden electrones. Los científicos esperaban que, en ciertas regiones del Sol, estas corrientes de plasma se comportaran igual que dos corrientes de aire o de agua que chocan entre sí, formando remolinos.


Llamarada solar captada por el telescopio solar Inouye.

El 8 de agosto de 2024 el Sol expulsó una llamarada solar de clase X1.3. El telescopio Inouye del Observatorio Solar Nacional pudo verla con una resolución sin precedentes.


Hasta ahora, los telescopios de luz visible ofrecían una visión aparentemente lisa del Sol. Gracias a las técnicas empleadas por el telescopio Inouye, los científicos pudieron observar con mucho mayor detalle lo que ocurre en su superficie. Pequeños remolinos, de apenas unas decenas de kilómetros de diámetro, nacen y desaparecen continuamente. Esas estructuras siempre han estado ahí. Solo recientemente aprendimos a visualizarlas.

De acuerdo con la NASA, esta imagen abarca aproximadamente el radio de la Tierra y es la de mayor resolución disponible en luz visible. Los detalles sin precedentes permitirán conocer de mejor manera cómo es que el Sol transfiere su energía hacia regiones exteriores y cómo altera la temperatura de su corona solar. Esta última es de gran interés para la ciencia, pues es de donde surgen las expulsiones de masa coronal, responsables de las tormentas geomagnéticas que ponen en peligro los sistemas electrónicos del mundo.