La IA hizo tan fácil aplicar a un empleo que las empresas ya no pueden filtrar candidatos

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Hace tres años, Andrew Stockwell tenía su esquema de contratación perfectamente organizado. Como director de recursos humanos (RH) de Vendr, una empresa dedicada a la compra de software, Stockwell publicaba una oferta de empleo, esperaba unos días y luego revisaba varias docenas de solicitudes. Si tenía suerte eran hasta 100. Los reclutadores identificaban a otros candidatos potenciales, añadiendo algunos solicitantes más a la lista. Stockwell leía los currículums, realizaba entrevistas y remitía a los mejores candidatos a los responsables de contratación.

"Se trataba de encontrar a ese gran talento, evaluarlo, hablar con él e identificar a las mejores personas posibles", explica Stockwell a WIRED.

En algún momento del último año más o menos todo cambió. El proceso comenzaba igual que antes, pero al cabo de uno o dos días, Stockwell ya no estaba revisando 100 candidatos. En su lugar, se veía inundado por cientos de solicitudes. A veces, llegaban a superar el millar. Una buena parte eran "totalmente falsas". Muchas parecían redactadas mediante IA, exagerando la realidad y dificultando la distinción entre un solicitante y otro. La mera cantidad resultaba abrumadora. Stockwell cuenta que sus reclutadores de talento, altamente calificados y bien remunerados, pasaban todo el día revisando solicitudes.

Por favor, deja de postularte (con IA)

Stockwell es uno de los muchos profesionales de RH que creen que el sistema actual de búsqueda de empleo es obsoleto. En 2026, buscar trabajo será tan fácil como comprar en línea: la IA puede generar CV y cartas de presentación personalizados en segundos. Las extensiones del navegador pueden rellenar automáticamente las solicitudes, sin necesidad de intervención humana. LinkedIn ofrece a sus usuarios decenas de empleos al día, muchos de ellos con la opción de postularse con tan solo unos clics.

"Hace un año, todos los reclutadores de talento me decían: 'Queremos que solicitar un puesto de trabajo sea lo más fácil posible', ofreciendo a los candidatos una 'experiencia fluida'", explica a WIRED Ophir Samson, director de IA de voz de Greenhouse. Samson se incorporó a la plataforma de selección de personal a principios de este año, cuando esta adquirió su startup, que utilizaba IA para realizar entrevistas de trabajo. Sin embargo, "lo que consiguieron fueron 2,000 candidatos en 24 horas para un puesto. Esa es una experiencia horrible para todos".

Los buenos candidatos no logran destacar, mientras que los malos pasan desapercibidos. Según Samson, los reclutadores se enfrentan a la ardua tarea de evaluar a miles de candidatos cada día. En lugar de dedicar tiempo a buscar a los empleados ideales en LinkedIn, pasan horas en sistemas de seguimiento de candidatos, ajustando filtros para intentar determinar qué solicitudes merecen una revisión rápida de 30 segundos.

Ahora, los reclutadores le dicen a Samson: "Queremos que haya competencia, que sea más difícil aplicar a una vacante".

El deseo de eliminar los puntos conflictivos del proceso de selección tiene sentido: cuanto mayor sea el número de candidatos cualificados que se presenten a un puesto, más posibilidades tendrá una empresa de encontrar a la persona adecuada. Así pues, durante años, los reclutadores han publicado anuncios en bolsas de empleo y en LinkedIn; se han registrado en la función "Easy Apply" (Aplicación Fácil) de LinkedIn; y han prometido a los candidatos un proceso de solicitud de "un solo clic". Tras la pandemia, los esfuerzos de los reclutadores por simplificar el proceso se intensificaron al máximo, ya que las empresas tenían dificultades para cubrir los puestos vacantes.

"Antes todo el mundo cambiaba constantemente de trabajo, porque podías recibir tres ofertas en una sola tarde. Ahora sucede lo contrario", explica a WIRED Jane Curran, directora de transformación del gigante inmobiliario JLL.

Animación de un personaje de 8 bits intentando entregar muchas aplicaciones a un grupo de brazos robóticos.

Armado con algunos conocimientos de Python y un profundo sentimiento de injusticia, un estudiante de medicina pasó seis meses intentando averiguar si un algoritmo había invalidado su solicitud de empleo.

La empresas y los solicitantes se quejan a la par

Las ofertas de empleo alcanzaron un máximo histórico de 12.3 millones en marzo de 2022, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales, a lo que siguieron dos años de descenso. Desde mediados de 2024, las ofertas se han mantenido en torno a los 7 millones, con una variación de más o menos 500,000.

Pero a medida que se reducía el número de ofertas de empleo, las barreras de acceso para presentar una solicitud disminuyeron aún más. La IA, que se generalizó a finales de 2022 con el lanzamiento público de ChatGPT, permite a los solicitantes reescribir sus CV y realizar un seguimiento de las nuevas ofertas casi al instante. Empresas como JobAssist, Sonara y Apply4Me, de Ladder, prometen a los candidatos que su tecnología se encargará de todo el trabajo rutinario que supone solicitar empleo, enviando "10 veces más solicitudes con menos esfuerzo que una sola solicitud manual". Si quisieras, podrías presentar tu candidatura a docenas de puestos al día.