El Gobierno de Israel aprobó este domingo 28 de junio por unanimidad una propuesta para reconocer como genocidio la violencia ejercida contra los armenios por el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. La medida deberá pasar ahora por el Parlamento para su ratificación definitiva.
Historiadores estiman que hasta 1,5 millones de armenios murieron a manos de los turcos otomanos alrededor de 1915, en un episodio que numerosos académicos consideran el primer genocidio del siglo XX.
Turquía niega que las muertes hayan constituido un genocidio: sostiene que la cifra está inflada y que las víctimas fueron producto de una guerra civil y del clima de violencia de la época.
"Nunca es tarde para hacer lo correcto", afirmó el canciller israelí, Gideon Saar, quien llevó la decisión ante el Gobierno y la definió como un "deber moral e histórico".
Saar dijo que, pese a la amplia documentación histórica, el genocidio armenio sigue siendo objeto de una campaña institucionalizada de negación y minimización, impulsada principalmente por el Gobierno turco.
El canciller recordó que dirigentes israelíes, incluido el primer ministro, Benjamin Netanyahu, habían descrito en el pasado la violencia contra los armenios como un genocidio, pero que nunca había sido reconocida formalmente mediante una votación en la Knéset (Parlamento).
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Señaló además que 32 países, entre ellos Estados Unidos, Siria y Líbano, también la han clasificado como tal. Aún se desconoce cuándo pasará la decisión al Parlamento.
Israel había evitado durante años abordar oficialmente el tema para no irritar a Turquía, pero esa relación se deterioró en las últimas dos décadas, y de forma más aguda en los últimos años, a medida que se prolongaban las guerras en Gaza, Líbano e Irán. Ambos países fueron en su momento aliados cercanos, un vínculo que se fue erosionando durante el ascenso del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
El cambio de postura despertó cuestionamientos dentro de la propia comunidad armenia. Hagop Djernazian, activista de la comunidad armenia de Jerusalén y cofundador del movimiento para la preservación del Barrio Armenio en la Ciudad Vieja, calificó la decisión de oportunista.
"¿Qué pasó con esa política del ministerio de Asuntos Exteriores que saboteó activamente todo tipo de iniciativas durante años?", escribió, y recordó que en 2020, y también antes, el propio Gobierno había considerado inapropiado que el Parlamento fijara una postura oficial sobre el tema.
Djernazian vinculó el giro al cambio en los lazos con Ankara.
"Tras años insistiendo en que el reconocimiento era imposible por consideraciones diplomáticas, la relación de Israel con Turquía ha cambiado radicalmente, ¿y ahora, de repente, el reconocimiento parece posible?", planteó.
Asimismo, advirtió que el reconocimiento de cualquier crimen debe honrar la memoria de las víctimas y no servir como un instrumento de política exterior. Las relaciones entre ambas administraciones acumulan acusaciones cruzadas.
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Ankara cuestiona la ofensiva israelí en Gaza, mientras que Israel objeta el rumbo del Gobierno de Erdogan. Saar negó que el reconocimiento constituya una represalia contra Turquía, aunque parte de la prensa israelí interpretó la medida como un gesto de reproche.
El reconocimiento se produce mientras Israel enfrenta acusaciones por su accionar en Gaza. El país ha sido señalado de forma reiterada por la ONU y por la propia Turquía, que sostienen que su ofensiva en el territorio palestino constituye un genocidio. Israel rechaza esas acusaciones argumentando que no ataca a civiles y acusa a Hamás de usarlos como escudos humanos.
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La guerra comenzó tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. El ministerio de Salud de Gaza, que depende del gobierno de Hamás, asegura que más de 73.000 personas murieron desde entonces, cerca de la mitad mujeres y niños. La ONU ha considerado fiables estas cifras.
La semana pasada, una comisión independiente de investigación nombrada por la ONU acusó a Israel de disparar de forma deliberada contra niños en Gaza y reiteró que el país cometió un genocidio en el territorio. Israel calificó ese informe de "farsa difamatoria".
Con EFE, AP y medios locales

