
Casi a diario, Teherán lanza misiles contra los países del Golfo. Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudita y Kuwait sufren las consecuencias, especialmente por las bases estadounidenses que albergan. Aunque los daños son reales, gran parte de los ataques son interceptados gracias a modernos sistemas de defensa aérea y al aumento del gasto militar en la región en los últimos años.
