
Infantino espera prolongar su mandato en la FIFA, pese a la polémica y las amenazas de boicot.
La FIFA confirmó este domingo que Infantino buscará un cuarto mandato como presidente del organismo rector del fútbol mundial, despejando las dudas sobre su futuro después de semanas de creciente presión. El dirigente, de 56 años, ya había anunciado en abril su intención de presentarse a las elecciones de 2027, pero la crisis provocada por el proyecto de comercialización de las competiciones había reavivado los cuestionamientos sobre su continuidad.
“Por supuesto, nada ha cambiado. El señor Infantino se presentará a la reelección”, señaló un portavoz de la FIFA.
De ser elegido, Infantino permanecería en el cargo hasta 2031, cuando concluiría un cuarto y último mandato. La fecha límite para registrar candidaturas será el 18 de noviembre, cuatro meses antes de la votación prevista para marzo de 2027.
Hasta ahora, ningún dirigente ha anunciado formalmente una candidatura para enfrentarlo, un elemento que juega a favor del actual presidente pese al escenario de confrontación interna.
Pero Infantino evita pronunciarse públicamente. La confirmación de su candidatura se produjo después de que el propio Infantino evitara pronunciarse directamente sobre su futuro durante su presencia en Polonia, donde asistió a la inauguración del Mundial Femenino Sub-20.
Preguntado por Sky News sobre las turbulencias de las últimas semanas, el dirigente respondió que habría “mucho que decir”, pero que no era el momento ni el lugar adecuados para hacerlo.
Su actitud contrasta con la confirmación posterior de la FIFA, que dejó claro que el plan anunciado meses atrás continúa vigente.
Infantino afrontará ahora una campaña electoral en la que previsiblemente tendrá que defender tanto su gestión como la forma en que se toman las decisiones dentro del organismo.
El fallido proyecto de vender participaciones
La principal fuente de tensión en las últimas semanas ha sido el plan impulsado por la FIFA para crear una estructura comercial que permitiera vender a inversores privados una participación en los ingresos de sus principales competiciones.
La propuesta contemplaba una participación cercana al 20% en la Copa Mundial y otros eventos del organismo, con el objetivo de obtener nuevos recursos y ampliar el valor comercial de los torneos. Sin embargo, el proyecto fue abandonado en julio después de provocar una fuerte reacción negativa dentro del fútbol internacional.
La FIFA terminó disculpándose por los errores cometidos durante el proceso y prometió adoptar medidas para evitar que una situación similar se repita. La rectificación, sin embargo, no ha cerrado la disputa política en torno a Infantino.
Sus críticos consideran que el episodio evidenció problemas de transparencia y de consulta con las confederaciones y federaciones nacionales, además de cuestionar el alcance de las decisiones que puede tomar el presidente sin un consenso suficiente dentro del fútbol mundial.
La rebelión de la UEFA
La oposición más visible procede de Europa. La UEFA ha encabezado los llamados a que Infantino abandone el cargo, después de afirmar que ha perdido la confianza en el dirigente.
El organismo europeo llegó a amenazar con medidas de boicot a competiciones de la FIFA, incluida la Copa Mundial, en una escalada poco habitual de las diferencias entre las dos instituciones. Algunas federaciones nacionales, entre ellas la Federación Inglesa de Fútbol (FA), también han retirado su respaldo a una eventual reelección.
La resistencia, además, no se limita a Europa. Reuters señala que Infantino ha recibido peticiones de renuncia de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y de la Concacaf, lo que muestra que el conflicto ha adquirido una dimensión más amplia.
El desafío para Infantino será, por tanto, mantener una mayoría suficiente entre las distintas regiones del fútbol mundial y evitar que la disputa por su liderazgo termine trasladándose a la organización de las próximas grandes competiciones.
Un respaldo que todavía conserva peso
A pesar de la ofensiva de sus detractores, Infantino mantiene apoyos importantes dentro de la estructura de la FIFA. Según Reuters, las confederaciones de África y Sudamérica continúan respaldando al presidente.
Ese respaldo resulta especialmente relevante porque el sistema electoral de la FIFA distribuye los votos entre las federaciones nacionales y no en función del peso económico o deportivo de cada continente. Esto permite que el apoyo de regiones con un gran número de asociaciones tenga un peso considerable en una elección presidencial.
Por ahora, además, la ausencia de un candidato alternativo formalmente anunciado limita la posibilidad de que la oposición se transforme en una candidatura unificada capaz de disputar el cargo.
La elección de 2027 podría convertirse así en una prueba no solo sobre la continuidad de Infantino, sino también sobre el equilibrio de poder entre las distintas confederaciones que integran la FIFA.
Una elección con un trasfondo mayor
La disputa por la reelección llega en un momento de transformación para el fútbol internacional, con una FIFA que ha ampliado el número de participantes en sus principales torneos y busca nuevas vías de ingresos y explotación comercial.
Para sus defensores, la estrategia de Infantino ha permitido fortalecer la dimensión global de la FIFA y aumentar el atractivo comercial de sus competiciones. Para sus críticos, en cambio, el episodio de la venta de participaciones puso de manifiesto los riesgos de una concentración excesiva de poder y de decisiones que no cuentan con suficiente respaldo entre las confederaciones.
El desenlace dependerá en buena medida de si la oposición consigue presentar un candidato con capacidad para aglutinar a quienes cuestionan al actual presidente. Por ahora, ese rival no existe formalmente.
Con la fecha límite de noviembre cada vez más próxima, Infantino parte con una ventaja evidente: su candidatura está confirmada y conserva apoyos importantes. Pero también llega a la carrera electoral enfrentado a una parte significativa del fútbol internacional, en una de las mayores disputas políticas que ha afrontado desde que asumió la presidencia de la FIFA en 2016.
Con Reuters y AP
