Una de las grandes ironías de la civilización moderna es que dependemos, casi sin remedio, de los combustibles fósiles, mientras el Sol, una fuente inagotable de energía, brilla justo frente a nosotros. Ante la creciente demanda global de energía y los devastadores efectos del cambio climático, fuentes alternativas como la eólica, la nuclear o la solar han cobrado mayor importancia en años recientes. Pero, ¿qué pasaría si en lugar de generar energía solar en la Tierra, pudiéramos simplemente mover la luz del Sol hacia donde se necesita?
Eso es justo lo que propone Reflect Orbital, la controversial startup de California que hace pocos días recibió la aprobación de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos para lanzar un satélite espejo con la capacidad de reflejar la luz del Sol hacia puntos específicos en la Tierra. “No hacemos esto por motivos políticos, no lo hacemos para ganarnos el apoyo del pueblo estadounidense”, dice Ben Nowack, el CEO de Reflect Orbital, a WIRED en Español. “Intentamos crear un producto nuevo y realmente útil que pueda reemplazar los combustibles fósiles".
El pasado 9 de julio, la FCC autorizó a Reflect Orbital construir, lanzar y operar Eärendil-1, un satélite espejo experimental equipado con un reflector de 18 metros, capaz de iluminar áreas de 5 a 6 kilómetros de diámetro desde una órbita de unos 625 kilómetros de altitud. La aprobación, sin embargo, corresponde únicamente a esta misión de prueba y no a una futura constelación comercial, que la empresa contempla en unos 50,000 satélites para 2035, un plan que ha generado oposición de astrónomos y organizaciones como el Observatorio Europeo Austral (ESO), DarkSky International y la Royal Astronomical Society.
“Sí, tenemos una fecha de lanzamiento confirmada”, dijo Nowack. “No podemos compartirla debido a la industria espacial, pero sí tenemos una fecha de lanzamiento confirmada”.
Fundada apenas en 2021, Reflect Orbital cuenta hoy con 74 empleados. "Estamos muy orgullosos de eso", comparte su CEO. "Éramos 14 personas hace aproximadamente un año. El año anterior, éramos tres". La empresa ha crecido tan rápido como la polémica que la rodea. En redes sociales, muchos temen que la luz reflejada de sus espejos espaciales interrumpa su sueño; astrónomos y científicos de otros campos, por su parte, advierten que estos satélites podrían empeorar la contaminación lumínica y dificultar las observaciones astronómicas desde la Tierra, entre otras preocupaciones. La empresa asegura que trabaja con la comunidad científica para atender estos señalamientos.

