SANTO DOMINGO, RD/ SALUD DIGITAL.- Un nuevo estudio en boxeadores profesionales y luchadores de artes marciales mixtas con deterioro cognitivo ha demostrado que los impactos repetidos en la cabeza deterioran de forma significativa el sistema cerebral encargado de la eliminación de desechos; unos resultados que se presentarán la próxima semana en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA).
Las lesiones cerebrales traumáticas asociadas al deporte suponen hasta el 30 % de todos los casos de daño cerebral, y disciplinas como el boxeo y las artes marciales mixtas constituyen importantes factores de riesgo, ya que los golpes reiterados en la cabeza se asocian con el desarrollo de trastornos neurodegenerativos y neuropsiquiátricos.
El sistema glinfático es una red de conductos llenos de líquido esencial para la limpieza y eliminación de desechos del cerebro, con un funcionamiento similar al del sistema linfático en el resto del organismo.
“El sistema glinfático, recientemente descubierto, es como el sistema de tuberías y triturador de basura del cerebro”, afirmó el Dr. Dhanush Amin, autor principal del estudio realizado por investigadores de la Universidad de Alabama en Birmingham y la Clínica Cleveland en Nevada. “Es vital para ayudar al cerebro a eliminar metabolitos y toxinas”.
La técnica de resonancia magnética conocida como imagen por tensor de difusión a lo largo del espacio perivascular (DTI-ALPS) permite analizar el movimiento del agua dentro y alrededor de los espacios que rodean los canales del sistema glinfático, los cuales actúan como vías de drenaje y cumplen funciones clave como regular el equilibrio de líquidos, transportar nutrientes y células inmunitarias y proteger el cerebro frente a daños.
A partir de esta técnica se obtiene el índice ALPS, un biomarcador no invasivo de la función glinfática, cuya alteración puede indicar deterioro cognitivo y se ha asociado a la progresión de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.
“Cuando este sistema no funciona correctamente, se pueden acumular proteínas dañinas, las cuales se han relacionado con el Alzheimer y otras formas de demencia”, afirmó el Dr. Amin, actual profesor adjunto de neurorradiología en la Universidad de Arkansas para Ciencias Médicas. “Estudiar este sistema nos brinda una nueva perspectiva para comprender y posiblemente ralentizar la pérdida de memoria”.
Los investigadores analizaron datos basales del Estudio de Salud Cerebral de Atletas Profesionales (PABHS) de la Clínica Cleveland, un estudio longitudinal que sigue a unos 900 luchadores en activo, de los cuales cerca de 300 profesionales fueron monitorizados durante al menos tres años.
El análisis incluyó a 280 atletas, 95 de ellos con deterioro cognitivo al inicio, y a 20 controles sanos emparejados demográficamente. En todos los participantes se calculó el índice DTI-ALPS, lo que permitió evaluar la actividad del sistema glinfático a lo largo del tiempo, analizar su relación con el número de knockouts sufridos y comparar la función glinfática entre atletas con y sin deterioro cognitivo.
“Pensábamos que los impactos repetidos en la cabeza causarían un ALPS más bajo en luchadores con deterioro cognitivo en comparación con luchadores sin deterioro”, dijo el Dr. Amin. “También esperábamos que la medición del ALPS estuviera significativamente correlacionada con el número total de nocauts en los luchadores con deterioro cognitivo”.
En contra de lo que planteaba la hipótesis inicial, los investigadores detectaron un índice glinfático significativamente más elevado en los luchadores lesionados, aunque este se fue deteriorando progresivamente a medida que aumentaba el número acumulado de knockouts. En los atletas expuestos a traumatismos repetidos, la función glinfática mostró un descenso marcado con el paso del tiempo.
“Creemos que el índice glinfático fue inicialmente alto en el grupo de atletas con discapacidad porque el cerebro responde inicialmente a las lesiones cerebrales repetidas intensificando su mecanismo de limpieza, pero con el tiempo se ve desbordado”, explicó el Dr. Amin.
“Después de cierto punto, el cerebro simplemente se rinde”. Los luchadores sin deterioro cognitivo mostraron un índice glinfático derecho y global significativamente más bajo que aquellos con discapacidad, y además la relación entre este índice y el historial de knockouts difirió de forma significativa entre ambos grupos.
En este contexto, el Dr. Amin subrayó que comprender cómo los impactos repetidos en la cabeza afectan al sistema glinfático es fundamental para la detección precoz y la gestión del riesgo de enfermedades neurodegenerativas en atletas de deportes de contacto.
"Si podemos detectar cambios glinfáticos en los luchadores antes de que desarrollen síntomas, entonces podríamos recomendar descanso o atención médica o ayudarlos a tomar decisiones profesionales para proteger su salud cerebral futura", concluye.
