
Una oleada de empresas biotecnológicas quiere demostrar que es posible ralentizar el proceso de envejecimiento. Y Rubedo Life Sciences está empezando por el signo más visible: la piel.
El tratamiento experimental de la empresa está dando los primeros indicios prometedores de que podría reducir los signos del envejecimiento, según los datos que la empresa presentó en el congreso “Aging Research and Drug Discovery” (Investigación sobre el envejecimiento y descubrimiento de fármacos), celebrado en Boston a principios de este mes.
En un pequeño ensayo clínico, Rubedo probó su crema tópica en 11 personas con dermatitis atópica, una enfermedad inflamatoria de la piel y el tipo más común de eczema. El fármaco actúa sobre un mecanismo de senescencia celular, un estado biológico en el que las células dañadas o sometidas a estrés dejan de dividirse de forma permanente, pero no mueren. Estas células senescentes o “células zombi” se acumulan a medida que las personas envejecen y pueden liberar sustancias que contribuyen a la inflamación y al daño tisular. Esto a su vez favorece la aparición de enfermedades.
Reducción de la edad biológica de la piel
Tras cuatro semanas de uso de la crema, los participantes redujeron en promedio la edad biológica de su piel en unos dos años. Esa estimación se basó en un “reloj” de envejecimiento diseñado por otra empresa, Mitra Bio, que realizó un análisis independiente de las muestras de piel de los participantes. Una de las personas que participó en el ensayo experimentó una disminución de más de 11 años en la edad de su piel. Por otra parte, Rubedo descubrió que su tratamiento estaba relacionado con una reducción de los marcadores relacionados con la inflamación y con un aumento del 10% en un tipo de colágeno asociado a la elasticidad y la estructura de la piel.
La edad biológica o epigenética es una estimación de cómo está envejeciendo una persona en comparación con su edad cronológica. Los “relojes de envejecimiento”, como el de Mitra, intentan calcular esta cifra analizando los patrones de metilación, es decir, las modificaciones químicas del ADN que regulan el funcionamiento de los genes y pueden cambiar con el tiempo. Sin embargo, esa métrica no demuestra necesariamente que el cuerpo, o un órgano o tejido concreto, se haya vuelto funcionalmente más joven.
“Nuestra idea es encontrar formas de cambiar la trayectoria de nuestro envejecimiento”, asegura Marco Quarta, cofundador y director científico de Rubedo. “El envejecimiento es complejo. Existen muchos mecanismos, pero la senescencia celular es uno de ellos”.
Las células senescentes también intervienen en procesos biológicos normales, como la cicatrización de heridas y la supresión de tumores, pero su acumulación con el paso del tiempo se asocia a numerosas afecciones relacionadas con la edad. Eliminarlas es una de las principales estrategias que persiguen las empresas dedicadas al antienvejecimiento y la longevidad.
El enfoque de Rubedo tiene como objetivo eliminar las células senescentes actuando sobre una proteína conocida como GPX4, una especie de “guardiana” de la supervivencia celular. Al desactivar temporalmente la GPX4, el fármaco está diseñado para hacer que las células senescentes sean más susceptibles a la “ferroptosis”, una forma regulada de muerte celular. Al mismo tiempo, busca reactivar las células cercanas no senescentes que se encuentran sometidas a estrés.
En otro estudio, los investigadores analizaron el efecto del fármaco sobre la “queratosis actínica”, una afección cutánea causada por el daño solar que produce parches de piel áspera y escamosa y que, en ocasiones, puede derivar en cáncer de piel. En un ensayo con 18 personas, la crema provocó una reducción del 46% en el número total de lesiones tras un mes de uso.
Más allá del envejecimiento
Rubedo está estudiando el mismo fármaco para la psoriasis y la piel dañada por el sol. Próximamente, la empresa añadirá a la lista la alopecia androgenética, un tipo de caída del cabello hereditaria. El director ejecutivo, Frederick Beddingfield, que anteriormente fue director médico de Allergan (donde lanzó Botox), ve potencial en una versión de venta libre y menor potencia para el envejecimiento cutáneo general, que competiría con el retinol. La empresa también está formulando el fármaco en forma de comprimido para estudiar si puede utilizarse para tratar afecciones metabólicas asociadas al envejecimiento.
“Es estupendo ver que están llevando a cabo este trabajo”, manifiesta Eric Verdin, presidente y director ejecutivo del Instituto Buck para la Investigación sobre el Envejecimiento, que ha desarrollado varios relojes biológicos. “Sería un poco cauteloso respecto a lo que estos relojes miden realmente, porque, en este momento, hay una proliferación de ellos”.

