Sindicatos ferroviarios y el Gobierno español alcanzaron un acuerdo para levantar una huelga de tres días en su primera jornada. El pacto, sellado tras dos accidentes mortales que dejaron 47 fallecidos, incluye 25 medidas en seguridad, mantenimiento e incorporación de personal y alivia las congestiones viales que causó el paro en la jornada del lunes 9 de febrero.
España tuvo este lunes una huelga ferroviaria, convocada por tres sindicatos del sector para exigir mayor seguridad e inversión en la red de trenes, un paro que, aunque estaba previsto para extenderse durante tres días, fue desconvocado tras alcanzarse un acuerdo con el Gobierno en las primeras horas de la protesta.
La negociación, impulsada por la presión social y política tras dos accidentes mortales ocurridos a mediados de enero, derivó en lo que las organizaciones sindicales calificaron como un “acuerdo histórico” para el sistema ferroviario español.
El acuerdo fue anunciado tras una reunión en Madrid entre representantes sindicales y el Ministerio de Transportes del Gobierno de Pedro Sánchez, tal como explicó a la agencia de noticias AFP un portavoz del sindicato de maquinistas Semaf.
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El documento recoge 25 puntos distribuidos en 10 páginas y se articula en torno a tres pilares fundamentales: nuevas medidas y normativas de seguridad, un aumento de la inversión en el mantenimiento de las infraestructuras y la dotación del personal necesario para ejecutar esas mejoras.
La negociación se aceleró tras dos siniestros que marcaron al país. El 18 de enero, dos trenes de alta velocidad colisionaron a la altura de la localidad andaluza de Adamuz cuando uno de ellos volcó sobre la vía contigua, causando la muerte de 46 personas, entre ellas uno de los maquinistas.
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Dos días después, en Gelida, Cataluña, el derrumbe de un talud sobre la vía provocó el descarrilamiento de otro tren, con el saldo de un maquinista fallecido y varios pasajeros heridos, además de la suspensión del servicio durante varios días en la región.
“Es una situación que veníamos denunciando desde hace tiempo y, por desgracia, con estos accidentes se nos está haciendo más caso”, señaló Pau Mercè, del sindicato CCOO, durante una manifestación en Barcelona.
En la misma línea, Daniel Hidalgo, portavoz ferroviario de la CGT, subrayó que los trabajadores “llevan años reclamando mayor mantenimiento” en una red cada vez más exigente.
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La huelga de tres días que no fue
El paro, aunque se detuvo antes de lo previsto, afectó en un solo día especialmente a los servicios de corta distancia, provocó retrasos, cancelaciones y escenas de congestión en grandes estaciones como Atocha, en Madrid, y Sants, en Barcelona.
Miles de viajeros se encontraron con demoras y falta de información, especialmente en las horas punta de la mañana, a pesar de que las autoridades impusieron servicios mínimos del 75% en franjas de alta demanda y del 50% el resto del día.
Los sindicatos, sin embargo, insisten en que el crecimiento del número de usuarios ha tensionado el sistema, las vías y la seguridad de quienes usan el sistema.
“Hace una década se transportaban unos 10 millones de viajeros; ahora estamos entre 22 y 23 millones”, afirmó Arturo Vega, responsable nacional de CSIF, quien reclamó una inversión acorde a ese aumento de demanda para garantizar revisiones y condiciones seguras.
Con información de EFE y Reuters.
