Armenia parece blindarse contra la influencia rusa, a horas de unas elecciones parlamentarias que podrían reforzar el alejamiento con respecto a Moscú. Una serie de arrestos contra aliados de Armenia Fuerte, el partido opositor que busca retomar la afiliación con el Kremlin, sacudieron la víspera del llamado a las urnas.
Cerca de 2,4 millones de armenio acuden a unos comicios que pondrán a prueba el apoyo popular al nuevo enfoque del primer ministro, Nikol Pashinian, quien promueve un inusitado acercamiento a Europa que implica romper los lazos tradicionales con Rusia.
Unas 40 personas fueron detenidas un día antes del llamado a las urnas, bajo sospecha de que pretendían ejecutar supuestas instrucciones de un diputado de Armenia Fuerte de ofrecer entre 270 y 1.300 dólares a un centenar de electores a cambio de su voto, de acuerdo con la versión el Comité de Instrucción.
La Policía seguía instrucciones del primer ministro, que en su acto de cierre de campaña el viernes llamó a frenar a políticos que falsean las elecciones mediante el pago de sobornos.
La campaña de detención incluyó a seis candidatos de Armenia Fuerte, el partido liderado por el oligarca ruso-armenio Samvel Karapetyan, quien promueve el acercamiento a Moscú y se encuentra él mismo en arresto domiciliario, bajo acusaciones de impulsar el derrocamiento del Gobierno de Pashinian.
Medios estatales informaron sobre el arresto de los seis políticos, sin ofrecer razones para estas medidas ni precisar a qué organizaciones pertenecen. Según la versión de Armenpress, la Comisión Central Electoral autorizó la apertura de procedimientos penales.
Aparte de los supuestos esfuerzos de compra de votos, grupos de la sociedad civil han denunciado campañas de desinformación impulsadas desde Moscú, que tendrían como propósito inclinar el voto hacia opciones de tendencia prorrusa como Armenia Fuerte, que no se ha pronunciado sobre estas operaciones.
Otro grupo opositor había solicitado prohibir la participación de Armenia Fuerte en las elecciones, a lo que se negó la Comisión Central Electoral en una sesión extraordinaria disputada la noche del viernes.
Cerca de Europa, lejos de Rusia, fin de una enemistad histórica
El partido Contrato Civil de Pashinian goza de una ventaja considerable, que se ubica entre el 24% y el 32%, suficiente para confirmarse como el partido más grande en el Parlamento, pero no para conseguir los dos tercios necesarios para reformar la Constitución y apuntalar sus reformas.
Contrato Civil, que está en el poder desde 2018, ha avanzado en los últimos meses en un acuerdo de paz con el enemigo histórico de Armenia, Azerbaiyán, con el que se ha mantenido enfrentado en torno a la disputa por la región de Nagorno-Karabaj.
Los esfuerzos se han intensificado desde la firma de un acuerdo de paz en la Casa Blanca, suscrito a instancias del presidente estadounidense Donald Trump.
Para el Gobierno de Pashinian, las elecciones de este domingo tendrán un carácter plebiscitario, pues medirán el apoyo a sus acercamientos a Baku, que para muchos detractores han implicado demasiadas concesiones.
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Azerbaiyán recuperó en 2023 el control casi completo de Karabaj, lo que obligó a 100.000 armenios étnicos a huir de la región.
Los señalamientos contra Pashinian han sido amplificados de cara a estas elecciones por un buen grupo de partidos de oposición, muchos de los cuales son de tendencia prorrusa, pero la realidad es que esa ofensiva marcó un quiebre entre Ereván y Moscú.
En esa oportunidad, las autoridades armenias acusaron a los cascos azules rusos desplegados en Karabaj de no haber hecho lo suficiente para detener a las fuerzas azerbaiyanas, aunque Rusia se ha deslindado de esas acusaciones diciendo que sus tropas no tenían mandato para intervenir.
"Resultó que la imagen de Rusia como garante de la seguridad armenia no estaba basada en la realidad, y todo se vino abajo tras la guerra de Karabaj", explicó a AP Alexander Iskandaryan, director del Instituto del Cáucaso en Ereván.
Ahora, para firmar un acuerdo de paz definitivo con Baku, Pashinian debe proceder con una reforma constitucional exigida por Azerbaiyán, algo que el primer ministro está dispuesto a hacer.
No obstante, sin una mayoría significativa en el Parlamento, no podría cumplir esa promesa. Eso podría tener un impacto en el progreso de unos esfuerzos de paz que incluyen la normalización de las relaciones con Turquía (aliado tradicional de Baku), un objetivo que el primer ministro también ha procurado.
Los resultados electorales tendrán un impacto decisivo en una región que es el puente entre el mercado europeo, las mercancías chinas y los recursos naturales de Asia Central.
Rusia también mueve sus piezas
Para Moscú, un triunfo de Pashinian representa una amenaza similar a la que en su momento supuso Ucrania, por su evidente acercamiento a la Unión Europea, y el presidente Vladimir Putin lo ha dejado claro de formas no muy veladas.
El presidente ruso asegura que una eventual afiliación a Bruselas debe ser decidida en un referendo, en el que los armenios tendrían que decidir si aspiran a unirse a la Unión Europea o permanecer en la Unión Económica Euroasiática, promovida por el Kremlin, a la que Ereván pertenece desde 2015.
Si ese proceso no se da, Putin no se ha ahorrado los paralelismos con el caso ucraniano. Moscú tiene una base militar en territorio armenio, pero un acuerdo firmado este año con el vicepresidente estadounidense J.D. Vance podría allanar el camino para que una empresa estadounidense construya un reactor nuclear en el país.
Adicionalmente, los acuerdos de paz mediados mediados por Trump prevén la construcción de un corredor de tránsito a través de Armenia, que permitiría conectar Asia con Europa sin tener que pasar por Rusia.
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Pero alejarse del Kremlin puede tener sus consecuencias para Ereván. Rusia es el principal socio comercial de Armenia, con un tercio de sus exportaciones destinadas al gigante euroasiático, que Moscú ha comenzado a restringir en los últimos tiempos.
Al mismo tiempo, ha amenazado con cortar el suministro de gas y petróleo barato del que Armenia depende en gran medida y con suspender al país de la Unión Económica Euroasiática.
"Hasta ahora, Armenia ha permanecido dentro de la esfera de influencia rusa, y esto se daba por sentado, pero ahora, por primera vez, esto se está poniendo en entredicho", apuntó en conversación con AP Mikayel Zolyan, analista y exmiembro del Parlamento Armenio.
Pashinian tiene el apoyo de occidente, con la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen compartiendo la disposición a invertir en la industria energética de Armenia y en su "floreciente escena digital" y Donald Trump llamándolo “gran amigo” que está haciendo que su país sea "fuerte, rico y muy seguro".
Ahora está por verse qué tan convencidos de esos atributos están los votantes, y qué tan dispuestos están a apuntalar sus esfuerzos por distanciarse de Rusia y acercarse a Europa.
Con AP, EFE y Reuters
