El triunfo demócrata podría intensificar las presiones de Trump sobre América Latina

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Los demócratas arrasaron en las elecciones intermedias de Estados Unidos, mas los resultados generaron una mezcla de opiniones sobre sus posibles efectos en México y el resto de América Latina. Mientras algunas voces interpretaron el desenlace como un claro rechazo a las políticas económicas, migratorias y comerciales impulsadas por el presidente Donald Trump, otras advirtieron que la reconfiguración del mapa legislativo de la mayor potencia económica del mundo podría intensificar la presión en materia de seguridad nacional y política exterior.

Latinoamérica es una región estratégica para el gobierno de Donald Trump ya que concentra intereses fundamentales para Estados Unidos en ámbitos como la seguridad nacional, el comercio, la migración, la energía, los recursos críticos y la competencia geopolítica.

La importancia de esta relación responde a la cercanía geográfica y a que las decisiones adoptadas por Washington tienen consecuencias para sus vecinos en el continente americano. Por ello, cualquier cambio en el equilibrio político estadounidense pueden repercutir en las prioridades de la Casa Blanca con respecto a sus relaciones con los países latinoamericanos.


Elon Musk observando a las personas que hacen fila para votar

Elon Musk financió casi por sí solo la campaña republicana para las elecciones intermedias. Sin embargo, de cada dólar rastreable que Musk invirtió en las contiendas que ya se han decidido, más de 99 céntimos se destinaron a una que perdió.


Desde el inicio de su segundo mandato, Trump ha emitido decretos y establecido diversas medidas para influir en las decisiones políticas, comerciales y diplomáticas, así como en la gobernanza interna de los países de la región. Esta visión quedó plasmada con claridad en la actual Estrategia de Seguridad Nacional, que plantea recuperar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y aplicar una interpretación de la doctrina Monroe que se ha dado a llamar el “corolario Trump”.

Tras el revés electoral de los republicanos, algunos especialistas consideran que la presión ejercida sobre diversos países latinoamericanos a raíz de estas políticas podría disminuir debido a los contrapesos legislativos que ahora enfrentará el poder presidencial.

Algunas voces sostienen que el resultado podría obligar a Trump a moderar su política arancelaria, pues el costo de vida y los gravámenes comerciales estuvieron entre los factores que más influyeron en el voto estadounidense.

También especulan que las medidas migratorias podrían volverse menos estrictas y que el margen de acción del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en territorio estadounidense podría reducirse ante las denuncias sobre el trato inhumano que han recibido los migrantes durante los operativos.

¿Un verdadero alivio para Latinoamérica?

No obstante, los especialistas advierten que este alivio podría ser limitado e incluso ilusorio. En materia migratoria, Maureen Meyer, investigadora de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), señala que es probable que los demócratas restrinjan los fondos asignados al ICE.

Sin embargo, en una declración retomada por DW, precisó que Trump conservará un amplio control en este ámbito, ya que “lo máximo que puede hacer el Congreso es determinar el presupuesto, pedir cuentas, pero obviamente de ahí a poder cambiar el rumbo de la política, es muy difícil”.

Un escenario similar se perfila en el ámbito económico. Aunque la política comercial de Trump tendrá más contrapesos, esto no garantiza que se eliminen los aranceles ni que las renegociaciones de acuerdos como el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) cambien de rumbo.

Por el contrario, es probable que el presidente estadounidense aumente sus exigencias hacia otros países ante la falta de respaldo político interno y la necesidad de reivindicar la fuerza republicana antes de los próximos comicios presidenciales.

“Ahora que los demócratas controlan el Congreso, es probable que Trump recurra con mayor fuerza a su considerable autoridad ejecutiva y en política exterior. A pesar de las crecientes dificultades legislativas, el presidente se enfrenta a un plazo cada vez más ajustado para convertir sus prioridades en políticas e inversiones duraderas antes de que comience la carrera presidencial de 2028”, anticipó Landon Derentz, vicepresidente de Energía e Infraestructura del Atlantic Council.