"Qatar 2022 se benefició de una geografía muy compacta, con sedes que operaban dentro de un entorno relativamente unificado. La Copa Mundial de 2026 involucrará a múltiples ciudades, jurisdicciones, agencias y ecosistemas tecnológicos en Estados Unidos, Canadá y México", declaró Leo Levit, presidente de Onvif, una organización que agrupa a miembros y se centra en la estandarización de productos de seguridad física.
"El reto no reside simplemente en la cantidad de sistemas implicados, sino en si esos sistemas pueden intercambiar información de forma eficiente", refiere.
¿Por qué la FIFA busca crecer a cualquier precio?
Las cifras revelan un torneo sobrecargado por su propia ambición. Aún no está claro si estas inversiones darán frutos en términos de venta de entradas y espacios publicitarios.
Según Simon Chadwick, profesor de deporte y economía geopolítica en SKEMA, París, y de deporte afroeurasiático en la Emlyon Business School, la razón podría ser la creciente competencia de otros deportes.
"Lo que el presidente de la FIFA está intentando hacer es garantizar que el fútbol siga siendo sólido, relevante y prominente, y que no empiece a perder cuota de mercado: frente a la NBA, que está presente en China, India, África y la región del Golfo; la NFL, que está expandiéndose en Europa; y la Fórmula Uno, que ha crecido enormemente en popularidad, sobre todo en Norteamérica", afirma Chadwick.
Añadir más selecciones al torneo implica que se necesita más espacio para los jugadores y los aficionados, pero también significa más espectadores y más entradas vendidas. La FIFA prevé seis mil millones de interacciones entre televisión, streaming y plataformas digitales este año, frente a los cinco mil millones del último torneo. Más de cinco millones de personas asistirán en persona, en comparación con los 3.4 millones de Catar.
Pero proteger la primacía mundial del fútbol conlleva una contrapartida: parece cada vez más probable que solo unas pocas economías selectas puedan llegar a organizar el torneo por sí solas. El Mundial es ahora "demasiado grande para la mayoría de las naciones", afirma Anagnostopoulos, quien explica que el torneo ha superado incluso en tamaño a países como Francia, Alemania, Rusia o Inglaterra.
"A partir de ahora, o bien hay que ser enormemente rico, como China o Arabia Saudí, y estar dispuesto a construir una nación anfitriona desde cero, como la India, o bien hay que compartir la carga más allá de las fronteras. Probablemente, los días en los que una única nación tradicionalmente futbolística sea la única anfitriona están contados", afirma.
Artículo originalmente publicado en WIRED Middle East. Adaptado por Alondra Flores.

